Sección
de intercambio de
Comidas Tradicionales Judías
Comidas
para Pesaj
Hígado
Picado
Esta
receta sirve como entrada o entremés para los días
de Pésaj y por supuesto, para disfrutar todo el año.
Necesitamos:
- 250
grs. de hígado de pollo
- 1 cebolla picadita
- 1/2 taza de nueces picaditas
- 2 huevos duros molidos
- sal
- pimienta
- aceite o schmaltz
Los
hígados, por su alto contenido de sangre no se pueden
kasherizar salándolos igual que el resto de las carnes,
por lo tanto lo haremos poniéndolos en el grill de
nuestro horno:
Partimos
por lavarlos muy bien y enseguida los colocamos en una fuente
o molde, cerca del grill (si no se tiene grill, podemos
hacerlo en una parrilla sobre la
llama de la cocina o bien en una sartén de fondo
grueso). Los dejamos un instante en el calor, hasta que
comience a drenar la sangre, enseguida los sacamos y los
lavamos muy bien, y nuevamente los ponemos en el grill,
por el otro lado, para que vuelva a drenar más sangre.
Volvemos a lavarlos y repetimos el proceso hasta que ya
no salga más sangre.
Es importante
hacerlo con la llama o el grill altos de modo que se conserven
los centros rosados y se dore la parte externa, solamente.
Retiramos
del fuego. Ahora ya están listos para ser consumidos.
En una
olla colocamos una 1/2 taza de aceite vegetal o de Shmaltz
(la grasa que se obtiene al derretir las menudencias del
pollo) y la cebolla picadita. Dejamos
que se cocine muy lentamente, hasta que la cebolla se ponga
translúcida (unos 20 minutos). Ahora agregamos los
higaditos de pollo y dejamos cocinar unos 10 o 15 minutos
más, con la olla tapada, hasta que los hígados
estén cocidos pero no demasiado porque si no se ponen
amargos.
Sacamos
del fuego y, con la ayuda de un tenedor, molemos los higaditos,
incorporando las cebollas y el aceite en el que se cocinaron.
Agregamos los huevos y las nueces y, finalmente, aliñamos
con sal y pimienta.
Hay
quienes prefieren el hígado picado con una textura
más suave, en ese caso hay que pasar la mezcla por
el procesador de alimentos.
Los
sefaraditas la prefieren así, con trocitos que se
distinguen y una textura más gruesa, muy diferente
al paté.
Se sirve
frío en porciones individuales sobre hojas de lechuga
o rodajas de tomate, para una rica entrada o bien, en una
fuente para el aperitivo, rodeada de Matzá.
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