Bar Hedia era un intérprete de sueños. A quien le pagaba,
le interpretaba el sueño para bien, y a quien no le pagaba,
le interpretaba el sueño para mal. En cierta ocasión Abaie
y Rava soñaron un mismo sueño. Abaie le dio un zuz a Bar
Hedia para que le interpretara su sueño y Rava no le dio
nada. Le dijeron: En nuestro sueño nos leyeron el versículo:
“Tu buey será degollado delante de tus ojos pero no comerás
de él” (Deuteronomio 28:31). A Rava le dijo: tu negocio
fracasará y debido a la pena de tu corazón, no querrás comer.
Y a Abaie le dijo: Tu negocio dará provecho y debido a tu
alegría de corazón no querrás comer.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: En nuestro sueño nos leyeron
el versículo: “Darás a luz hijos e hijas pero ellos no serán
tuyos porque irán en cautiverio” (Deuteronomio 28:41). A
Rava le dijo: Su mal sentido, es decir, que tus hijos serán
tomados en cautiverio, se cumplirá en ti, y a Abaie le dijo:
Tus hijos e hijas se multiplicarán; tus hijas se casarán
con extranjeros y solo te parecerá como si se hubieran ido
en cautiverio.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Nos leyeron el versículo:
“Tus hijos e hijas serán dados a otro pueblo” (Deuteronomio
28:32). A Abaie le dijo: Tus hijos e hijas serán numerosos.
Tú dirás que se casen con tus parientes, y ella, tu esposa,
dirá que se casen con sus parientes. Y ella te forzará y
los darás a sus parientes, lo que, en cierta medida, es
como “otro pueblo”. A Rava le dijo: Tu esposa morirá, te
volverás a casar, y tus hijos e hijas vendrán a las manos
de otra mujer. Porque Rava dijo en el nombre de Rabí Irmia
bar Aba, en el nombre de Rav: ¿Qué significa lo escrito:
“Tus hijos e hijas serán dados a otro pueblo”? Se refiere
a la esposa del padre, es decir, una madrastra.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: En nuestro sueño nos leyeron
el versículo: “Ve, come tu pan con alegría” (Eclesiastés
9:7). A Abaie le dijo: Tu negocio prosperará y comerás y
beberás, y en la alegría de tu corazón pronunciarás el versículo.
A Rava le dijo: Tu negocio fracasará, matarás un animal
para comer carne pero no comerás ni beberás, y pronunciarás
ese versículo para mitigar tu ansiedad.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Nos leyeron el versículo:
“Mucha simiente dará el campo, pero cosecharás poco porque
la langosta lo devastará” (Deuteronomio 28:38). A Abaie
le dijo su interpretación solo de la primera parte del versículo
y a Rava le dijo su interpretación de la última parte del
versículo.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Nos leyeron el versículo:
“Tendrás olivos en todos tus confines pero no te untarás
con aceite porque las aceitunas caerán antes de tiempo de
los olivos” (Deuteronomio 28:40). A Abaie le dijo su interpretación
solo de la primera parte del versículo y a Rava le dijo
su interpretación de la última parte del versículo.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Nos leyeron el versículo:
“Entonces todos los pueblos de la tierra verán que el nombre
de El Eterno es proclamado sobre ti y te temerán” (Deuteronomio
28:10). A Abaie le dijo: Tu nombre se difundirá porque llegarás
a ser el director de una academia de estudios – Rosh Ieshivá
- y el mundo te temerá. A Rava le dijo: El tesoro del rey
será despojado y serás arrestado como si realmente tú fueras
el ladrón. Y todos, a partir de ti, aplicarán el método
de inferencia del más débil al más fuerte - kal vajomer
-, y dirán que si tú eres sospechoso sin base alguna, mucho
más entonces ellos, y temerán por ti. Y al día siguiente
el tesoro del rey fue despojado y vinieron y arrestaron
a Rava.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos una lechuga sobre
la boca de una cuba. A Abaie le dijo: Tu negocio, es decir,
tu mercadería, se duplicará como la lechuga, y a Rava le
dijo: Tu negocio, es decir, tu mercadería, se tornará amargo
como la lechuga.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos carne sobre la boca
de una cuba. A Abaie le dijo: Tu vino será aromático y todos
te vendrán a comprar carne y vino. A Rava le dijo: Tu vino
se tornará agrio y todos vendrán a comprar carne para comerla
con él.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos un barril que colgaba
de una palmera. A Abaie le dijo: Tu negocio crecerá como
una palmera. A Rava le dijo: Tu negocio será dulce como
los dátiles de una palmera, es decir, que venderás tu mercadería
a un precio muy barato.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos una granada brotando
de la boca de una cuba. A Abaie le dijo: Tu negocio, es
decir, tu mercadería, será caro como una granada y tu ganancia
se multiplicará. A Rava le dijo: Tu negocio, es decir, tu
mercadería, será agrio como una granada y todos lo despreciarán.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos un barril que cayó
en un pozo. A Abaie le dijo: Tu negocio, es decir, tu mercadería,
tendrá mucha demanda, tal como el que dice: “El pan ha caído
en un pozo y no se encuentra”. A Rava le dijo: Tu negocio,
es decir, tu mercadería, será arruinado y arrojado en un
pozo.
Tuvieron otro sueño y le dijeron: Vimos un burro joven que
estaba parado cerca de nuestras cabezas rebuznando. A Abaie
le dijo: Serás un rey, es decir, el director de la academia
de estudios – Rosh Ieshivá, y un declamador se parará a
tu lado para pronunciar en voz alta tus enseñanzas. Y a
Rava le dijo: Las palabras hebreas peter jamor - el burro
primogénito –, que figuran en una de las cuatro secciones
de la Torá que se escriben en las filacterias de la cabeza,
están borradas en las filacterias – tefilín - de tu cabeza.
Al escuchar esta afirmación, Rava le dijo: ¡Yo mismo lo
he visto y esta expresión hebrea está! Bar Hedia le dijo:
La letra hebrea vav en las palabras peter jamor ciertamente
se han borrado de tus filacterias.
Sueños de Rava:
Finalmente Rava fue solo a lo de él, es decir, a los de
Bar Hedia, para que le interpretara sus sueños. Rava le
dijo: Vi que la puerta exterior de mi casa se había caído.
Le dijo: Tu esposa, que protege tu casa, morirá.
Rava tuvo otro sueño y le dijo: Vi que mis muelas y mis
dientes delanteros se habían caído. Le dijo: Tus hijos e
hijas morirán.
Rava tuvo otro sueño y le dijo: Vi dos palomas volando.
Le dijo: Te divorciarás de dos esposas.
Rava tuvo otro sueño y le dijo: Vi dos cabezas de nabo.
Le dijo: Recibirás dos garrotazos. Y precisamente ese día
Rava fue y se sentó en la casa de estudio el día entero
y encontró dos personas ciegas que se golpeaban una a la
otra. Rava fue a separarlos y ellos le dieron dos golpes.
Cuando levantaron el palo para proporcionarle otro golpe,
Rava dijo: ¡Me es suficiente! Solo dos cabezas de nabo vi
en mi sueño.
Más sueños de Rava:
Al final, Rava vino y le dio un pago a Bar Hedia para que
continuara interpretándole los sueños. Después Rava le dijo:
Vi una pared que se derrumbó. Le dijo: Adquirirás propiedades
sin límite.
Tuvo otro sueño y le dijo: Vi que la mansión de Abaie había
caído y me cubrí en su polvo. Le dijo: Abaie morirá y su
academia vendrá a ti y serás el director de la misma.
Tuvo otro sueño y le dijo: Vi que mi mansión caía y todos
venían y tomaban cada ladrillo y ladrillo. Le dijo: Tus
enseñanzas se esparcirán a través del mundo.
Tuvo otro sueño y le dijo: Vi mi cabeza dividirse y mi cerebro
caer. Le dijo: Las plumas se saldrán de la almohada.
Tuvo otro sueño y le dijo: El Halel Egipcio – conjunto de
salmos - me era recitado en mi sueño. Le dijo: Te sucederán
milagros.
Un relato:
Bar Hedia estaba viajando junto con él, Rava, en un bote.
Dijo: ¿Para qué estar junto a un hombre a quien le sucederá
un milagro? Tal vez se hunda el bote y él se salvará. Mientras
desembarcaba se le cayó un libro. Rava lo encontró y vio
que estaba escrito en él: “Todos los sueños van detrás de
la boca de quien los interpreta”. Entonces Rava le dijo:
¡Malvado! ¡La interpretación de mis sueños dependía de ti
y tú los interpretaste para mal y me causaste tanto dolor!
Por todo te perdono excepto por la hija de Rav Jisda, mi
esposa, que murió de acuerdo con tu interpretación de uno
de mis sueños. ¡Sea la voluntad de Dios que este hombre
sea entregado a un régimen que no tenga piedad de él!
Al escucharlo, Bar Hedia dijo: ¿Qué haré? Tenemos la tradición
de que la maldición de un sabio, aun gratuita, ha de llegar
y cumplirse, y mucho más tratándose de Rava, que me maldijo
justificadamente. Dijo: Me levantaré e iré al exilio, porque
dijo el maestro en la baraita: El exilio expía el pecado.
Se levantó y se exilió en la casa de los romanos, es decir,
Roma, y fue y se sentó en la puerta del Principal Guardián
del Tesoro Real. El Principal Guardián del Tesoro Real vio
un sueño y le dijo: Vi en el sueño que una aguja se insertaba
en mi dedo. Bar Hedia le dijo: Dame un zuz para que te interprete
el sueño, pero no le dio un zuz. Entonces no le dijo nada
acerca de su primer sueño. Luego le dijo el Guardián: Vi
un gusano que se había posado sobre dos de mis dedos. Bar
Hedia le dijo: dame un zuz pero no le dio un zuz y entonces
nuevamente no le dijo nada acerca de este segundo sueño.
Luego el Guardián le dijo: Vi un gusano que se había posado
sobre toda mi mano. Bar Hedia le dijo: Los gusanos se han
posado sobre todas las vestimentas de seda del palacio real,
que estaban a cargo del Guardián.
En la casa del Rey lo escucharon y lo trajeron al Principal
Guardián del Tesoro Real. Mientras se preparaban para matarlo,
les dijo: ¿Por qué a mí? Traed al que lo sabía pero no dijo
absolutamente nada. Entonces trajeron a Bar Hedia y le dijeron:
¡Por tu zuz se han destruido (56b) las vestimentas de sedas
del rey!
Ataron dos cedros cercanos con una soga y ataron una de
sus piernas a un cedro y una de sus piernas al otro cedro.
Y entonces desataron la soga que unía a los cedros hasta
que su cabeza se partió. Cada uno de los cedros volvió a
su lugar, y se partió y cayó partido en dos.
Este
texto pertenece al Talmud traducido al español por el Rabino
Daniel ben Itzjak.
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