Rav Huna bar Ami dijo lo siguiente en el nombre de Rabí
Pedat, quien a su vez lo dijo en el nombre de Rabí Iojanán:
El que ve un sueño y su alma está angustiada, debe ir y
hacerlo interpretar en presencia de tres personas.
Pregunta:
¿Debe hacerlo interpretar? Pero he aquí que Rav Jisda dijo:
Un sueño que no ha sido interpretado es como una carta que
no ha sido leída, lo cual aparentemente indicaría que es
preferible no hacerlo interpretar.
Respuesta:
Antes bien, di: El que ve un sueño y su alma está angustiada,
debe hacerlo interpretar para bien en presencia de tres
personas.
Explicación:
Que traiga tres personas y les diga: “He visto un buen sueño”.
Y que ellos le digan: “Es bueno, y bueno será. Que el Misericordioso
lo transforme en bueno. Que sea decretado sobre ti siete
veces por el Cielo que es bueno, y será bueno”.
Y que luego digan tres versículos de transformación, del
mal en bien, y tres versículos de redención y tres versículos
de paz.
Los tres versículos de transformación son los siguientes:
“Has transformado mi lamento en danza para mí; has desatado
mi cilicio y ceñido de alegría” (Salmos 30:12); “Entonces
la doncella se regocijará con danza y los jóvenes y ancianos
se unirán; y transformaré su duelo en alegría” (Jeremías
31:12); “Pero El Eterno, tu Dios, no quiso escuchar a Balaam,
y te transformó El Eterno, Tu Dios, la maldición en bendición”
(Deuteronomio 23:6).
Los tres versículos de redención son los siguientes, tal
como está escrito: “Redimió mi alma en paz de la batalla
contra mí” (Salmos 55:19); “Y los redimidos por Dios retornarán...
y vendrán a Sión con canciones y regocijo eterno” (Isaías
35:10); “Y el pueblo le dijo a Saúl: ¿Morirá Ionatán quien
ha logrado esta salvación para Israel?” (1 Samuel 14:45).
Los tres versículos de paz son los siguientes, tal como
está escrito: “Yo crearé un dicho de los labios – un lenguaje
renovado: “Paz, paz para el lejano y el cercano”, dijo El
Eterno, y yo lo sanaré” (Isaías 57:19); “Un espíritu revistió
a Amasai... Paz, paz sobre ti y paz sobre quienes te asisten”
(1 Crónicas 12:19); “Y dicen: ¡Así vivirás el año entrante!
La paz sea contigo, la paz sea sobre tu casa...” (1 Samuel
25:6).
Un hecho relacionado:
En cierta ocasión Ameimar, y Mar Zutra y Rav Ashi estaban
sentados juntos. Dijeron: Que diga cada uno de nosotros
algo que sus colegas no hayan escuchado nunca. Uno de ellos
comenzó y dijo: El que ha visto un sueño pero no sabe qué
es lo que ha visto, debe presentarse ante los sacerdotes
-kohanim - en el momento que ellos extienden sus manos para
bendecir al pueblo durante el rezo y debe decir así: “¡Señor
del Universo! Yo soy Tuyo y mis sueños son Tuyos. He soñado
un sueño pero no sé lo que es, es decir, desconozco su significado.
Tanto si yo soñé sobre mí mismo, o si mis compañeros soñaron
sobre mí, o si he soñado acerca de otros; si son buenos
estos sueños, fortalécelos y fortifícalos como los sueños
de José. Pero si requieren curación porque se trata de malos
sueños, cúralos como las aguas de Mará a través de la mano
de Moisés, nuestro maestro, y como curaste a Miriam de su
lepra, y como curaste a Jizkia de su enfermedad y como curaste
a las aguas de Jericó a través de Eliseo - Elishá. Y así
como transformaste la maldición del malvado Balaam en una
bendición, así transforma todos mis sueños sobre mí para
bien”. Y termina junto con los sacerdotes, cuando la congregación
responde “Amén”. Y si no puede hacerlo coincidir y termina
antes, que diga así: “¡Poderoso en las alturas, Él Que vive
en poder! ¡Tú eres Paz y Tu Nombre es Paz! Sea Tu voluntad
que Tú nos otorgues paz”.
Una
vez que el primer sabio concluyó, comenzó otro sabio y dijo:
El que entra a una ciudad y teme al mal de ojo, debe tomar
el pulgar de su mano derecha con su mano izquierda, y el
pulgar de su mano izquierda con su mano derecha, y decir
así: Yo, fulano hijo de mengano, provengo de la progenie
de José sobre la que el mal de ojo no tenía dominio, tal
como está dicho: “Un hijo fructífero es José, un hijo encantador
a los ojos - alei ain” (Génesis 49:22), mas no leas y pronuncies
alei ain sino olei ain, por encima de la influencia del
ojo. Rabí Iose, el hijo de Rabí Janina dijo que esta enseñanza
puede aprenderse de aquí: “y puedan ellos – los hijos de
José - proliferar abundantemente como peces en la tierra”
(Génesis 48:16): así como a los peces en el mar las aguas
los cubren y el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos,
así también la progenie de José: El mal de ojo no tiene
poder sobre ellos.
Y
si la persona teme de su propio mal de ojo, entonces que
mire el borde de su fosa nasal izquierda.
Una vez que el segundo sabio concluyó, comenzó otro sabio,
el tercero, y dijo: El que se enferma, el primer día no
debe revelarlo para no empeorar su suerte - mazal. De aquí
en adelante, puede revelarlo.
Un hecho relacionado:
Como eso que hacía Rava, que cuando enfermaba, el primer
día no lo revelaba. De ahí en adelante, él decía a su sirviente:
Sal y anuncia que Rava está enfermo. Que aquel que me aprecia,
suplique por mí misericordia. Y aquel que me odia se alegre
por mí y con esto también me ayudará, porque está escrito:
“Cuando tu enemigo cae, no te alegres, y cuando tambalea,
que tu corazón no se regocije; no sea que El Eterno vea
y sea desagradable a Sus ojos y quite Su ira de él” (Proverbios
24:17).
Este
texto pertenece al Talmud traducido al español por el Rabino
Daniel ben Itzjak.
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