Elul,
la posibilidad de comenzar de nuevo Elul
y el hombre contemporáneo
El
mundo moderno presenta un camino sin retorno. La vida es
aprehendida por el hombre contemporáneo como una camino
angosto de una sola dirección, y en el cual se debe viajar
a toda velocidad, intentando alcanzar y pasar a los demás,
evitando que los demás me alcancen. Mirar hacia atrás es
válido sólo en dos casos: para regocijarme por elcamino recorrido o para medir la distancia de quien
me sigue los pasos. En semejante situación, ¿cabe acaso
imaginar a un conductor viajando en sentido contrario, volviendo
sobre sus pasos? No nos engañemos: quien lo hace asume un
importante riesgo.
En
la ruta de la vida, entendida de este modo, hay un comienzo
y un final. Y nada más. La juventud es el punto culminepor encontrarse aún cerca de la partida, y la vejez es el tiempo
más temido por su cercanía al final del recorrido. Cada
paso que damos, entonces, nos aproxima al final y, por ende,
nos entristece. Marchamos de la alegría a la tristeza, de
la lozanía al cansancio, de la vitalidad a la extinción.
Lo que fue ya sucedió, el futuro es una incógnita, y lo
que realmente cuenta es disfrutar el presente, el momento
que captamos por la ventana de nuestro coche, el cual está
a punto de transcurrir y es absolutamente irrecuperable
en una ruta velocísima de una sola y única mano.
Educado
en este marco filosófico, el hombre contemporáneo experimenta
cada día su caída libre hacia el vacío, hacia la nada.
Además,
como se le priva la libertad de regresar hacia atrás, su
pasado es un terreno intocable, incorregible, y, por consiguiente,
el hombre está condenado a seguir siendo lo que fue. Cuando
la persona acumula en su ser una cantidad considerable de
pasado, todavía es joven y vital, mas cuando carga sobre
sus espaldas todo su pasado monolítico, el resultado es
el desgaste, la erosión y la vejez. Atrapado en esta cárcel
el hombre contemporáneo siente que enloquece, y se dedica
a modificar permanentemente su presente, a cambiar histéricamente
de escenario. Y así, desesperado, busca indiscriminadamente
trastocar todo: desde sillones hasta el peinado, desde su
ciudad hasta su pareja, desde coche hasta su cara y su sexo.
El
hombre moderno nada sabe de la energía particular de Elul,
la cual le permite desde su interior, y a partir de sus
propias fuerzas, simplemente nacer de nuevo. Así, así de
simple, comenzar de nuevo cuando se lo propone y cuando
realmente lo quiere. Crear y re-crearse, colocar su cabeza
entre sus rodillas y, llorando, comenzar de nuevo.
La
energía de Elul nos permite desconectarnos del pasado, quitarlo
de sobre nuestros hombros y nuestra espalda, y decir: “Es
cierto, no me gusta lo que fui en un pasado, pero no estoy
obligado a rendirle pleitesía, no estoy condenado a seguir
siendo lo que fui. Puedo nacer de nuevo.” Cuando esta es
la filosofía de vida, entonces todo lo malo y despreciable,
lo afectado y lo corrupto que alguna vez estuvo apegado
a mí, ya no tiene que ver con el que soy sino con el que
fui. Mas desde ahora, comienzo un camino nuevo, repleto
de esperanza y creatividad. ¡Pobre de aquel que jamás probó
el dulce sabor de la renovación! ¡Infeliz el hombre que
nunca gozó con el placer de saber que una página en blanco
lo espera!
La
energía de Elul me permite, en medio de la más cruel rutina,
señalar mi Año Nuevo y mi Día del Perdón, y empezar de nuevo.
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