Club Hebreo del Libro

Los fundamentos del Judaísmo
La gran obra de Maimónides

Capítulo Cuarto

[1] Los cuatro elementos, que son el fuego, el aire, el agua y la tierra, son los fundamentos de todos lo seres creados que se hallan debajo del firmamento (*). Todos los seres existentes: el hombre, los animales, las aves, los reptiles y los peces, así como los vegetales, los minerales, las piedras preciosas y perlas, y el resto de los materiales de construcción como también los montes y las parcelas. Todo lo existente está formado de materia compuesta de estos cuatro elementos. Resulta que todos los entes que se
hallan debajo del firmamento, fuera de estos cuatro elementos, se componen de materia y forma. Siendo la materia de ellos un compuesto de estos cuatro elementos, no obstante cada uno de estos elementos no está formado sino de materia y forma.

(*) El Ritbá, en su explicación de los primeros cuatro capítulos del Sefer Hamadá, acota que "todos los seres creados bajo el firmamento" no es una expresión exacta, ya que hay seres que están compuestos solamente de dos elementos, por ejemplo, el humo, compuesto de fuego y tierra; el polvo,
compuesto de tierra y aire; el vapor, compuesto de agua y aire.

[2] La naturaleza del fuego y del aire hace que su expansión provenga desde lo bajo, desde el núcleo de la tierra hacia arriba, en dirección del firmamento. La naturaleza del agua y de la tierra, por el contrario, hace que su gravitación descienda desde el firmamento en dirección al punto central, ya que el centro del firmamento es el punto más bajo, que no existe más bajo que él (*). El movimiento de los elementos no se produce ni por entendimiento ni por voluntad, sino que consiste en un principio ya establecido en su naturaleza.

(*) Es decir, la tierra que se encuentra en el centro del universo, es el lugar más bajo del universo, no existiendo otro más bajo.

La naturaleza del fuego es ser caliente y seco, siendo el más liviano de todos. El aire es caliente y húmedo. El agua fría y húmeda. La tierra seca y fría, siendo el más pesado de los elementos; mientras las aguas son más livianas que ella, razón por la cual se encuentran sobre la tierra. El aire es más liviano que el agua y esto hace que se halle sobre la superficie de las aguas, y el fuego es más liviano que el aire.

Por cuanto que éstos son elementos básicos de todos los cuerpos que se encuentran bajo el firmamento, resulta que se encuentra cada cuerpo, desde el hombre hasta la bestia, los animales, las aves y los peces, la vegetación, los minerales y las piedras, compuesta su materia de fuego, aire, agua y tierra. Estos cuatro elementos se mezclan y sufren mutaciones en el momento de la simbiosis, hasta que cada uno de ellos no es semejante a como era cuando se hallaba separado. Así en un cuerpo compuesto por ellos no se halla el fuego original de manera independiente, ni el agua original, o la tierra original o el aire original, sino que todo sufrió mutación y se hizo un cuerpo distinto.

En cada cuerpo formado por los cuatro elementos se halla tanto el frío como el calor, la humedad como la sequedad al mismo tiempo. No obstante, hay cuerpos en los cuales predomina, por ejemplo, el elemento fuego, como los seres vivos, en los cuales se evidencia mayormente el calor. Hay otros cuerpos en los cuales predomina el elemento tierra, como en las piedras, y en ellos se percibe mucho más la sequedad. En otros cuerpos el elemento predominante es el agua, y en ellos se distingue abundante humedad. Según este sistema se hallan cuerpos más calientes que otros, también calientes, así como cuerpos más secos que otros, también secos. Además existen entidades corporales en las cuales se percibe el frío únicamente o la humedad únicamente; del mismo modo hay cuerpos que presentan en igual medida frío y sequedad, o calor y sequedad, o calor y humedad. Según la cantidad mayoritaria elemental, se percibirá el desarrollo y naturaleza de aquel elemento en el cuerpo en cuestión.

[3] Todo cuerpo compuesto de estos cuatro elementos finalmente se corrompe (*): hay algunos que se corrompen después de un breve lapso de tiempo, y hay algunos que se corrompen después de mucho años. Todo aquello que está compuesto de estos elementos es imposible que no se corrompa, e incluso el oro o el rubí se corrompen y retornan a sus elementos, de tal modo que parte de él vuelve al fuego, parte al agua, parte al aire y parte a la tierra.

(*) Se desintegra, término técnico que indica que los elementos se separan.

[4] Debido a que todo cuerpo corrompible se separa según estos elementos, entonces cabe preguntar por qué se dice al hombre: "Al polvo volverás" (Génesis 3:19). El motivo es que su naturaleza es mayoritariamente de tierra. Además no todo ente corrompible cuando se separa vuelve inmediatamente a estos cuatro elementos, sino que suele corromperse y transformarse en otro ente (se desprende de una forma y adquiere otra. N. del T.); no obstante el proceso termina cuando vuelven los cuerpos a los elementos, siendo un ciclo permanente.

[5] Estos cuatro elementos cambian uno en otro constantemente, en parte, pero no totalmente. Es decir: una parte de la tierra que está cerca del agua cambia, se erosiona y termina transformada en agua. Así parte del agua, cuando están próximas del aire sufren procesos de evaporación y mutan en aire; del mismo modo el aire, su proximidad con el fuego lo transforma en
fuego. El fuego, su parte cercana al aire lo concentra y lo transforma en aire. El aire, su parte cercana al agua lo licua y lo hace agua. El agua, su parte próxima a la tierra se solidifica y muta en tierra, y este último proceso de mutación es lento, acorde a la extensión del mar. No ocurre que todo un elemento cambie hasta que se haga todo el agua, aire, o todo el aire, fuego, ya que es imposible que se anule alguno de los cuatro elementos; sino que el proceso consiste en que una parte del fuego cambie en aire, y una parte del aire en fuego. Así este tipo de mutación se encuentra en estos cuatro elementos con un ciclo permanente.

Este libro integra la colección del Club Hebreo del Libro


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