Club Hebreo del Libro

Los fundamentos del Judaísmo
La gran obra de Maimónides

Apéndice.

3. Fe y Conocimiento.

Al comienzo del Moré Nebujim, Maimónides fija el objetivo de su tratado, el cual es explicar y aclarar para todos aquellos que se sienten perplejos la correspondencia existente entre la información profética en general, y las elaboraciones lógicas de la mente humana. Pero él declara que su obra va dirigida principalmente "al hombre piadoso, en quien está fija y comprendió la verdad de nuestra Torá" (Moré Nebujim, Petijá).

Maimónides utiliza dos términos técnicos, cuya comprensión apropiada son un prerrequisito para el entendimiento de muchas de sus tesis. El vocablo árabe "tatzdik" que expresa la idea de "recibir como verdadero", y el término "aetkad" cuya definición es un tanto más compleja, según las propias palabras de Maimónides: "no se refiere al significado de lo expresado, sino al significado de lo conceptuado en el alma cuando es recibido como verdadero"
(Moré Nebujim 1:50). Abrabanel en su comentario ad loc., se explaya un tanto más en las palabras del maestro, diciendo que la definición proporcionada indica que se refiere no a una expresión del lenguaje, que el pensamiento no pueda conceptuar, ya que el lenguaje no es sino un medio con el cual el pensamiento expresa sus conceptos, sino que la fe cognitiva es una conceptuación clara dentro del alma, de modo tal que no cave la posibilidad de su refutación.
Tradicionalmente se han vertido al idioma hebreo ambos términos en la palabra "emuná" (fe, creencia), verbos y sustantivos que fijan al entendimientos en esquemas que muchas veces parecen ilógicos. No obstante, vemos que el propio testimonio de Maimónides aquí rescata la idea original expresada en otros textos. No creemos que Dios exista sino que sabemos que Dios existe. Según la opinión del maestro este conocimiento es comprobable, y no es materia refutable.
No obstante, cave exponer una pregunta que se presentó a las generaciones posteriores a Maimónides y en especial a las generaciones anteriores a la nuestra: si la existencia de Dios es un conocimiento, como afirma el maestro, ¿cómo es posible calificarla de fe? El autor de la obra "Abí Ezrí" (comentario actual al corpus legal de Maimónides, ad Hiljot Teshubá, cap. 5) expone el cuestionamiento y cita sabios de la escuela de Brisk que también
profundizaron sobre el punto. La respuesta que los sabios de esta escuela presentan es que hasta donde el intelecto humano pueda comprender de la Divinidad, general y particular, el tema permanece como "conocimiento", pero cuando la capacidad humana termina comienza la realidad de la fe. Es decir, debido a los límites de la capacidad humana, el tiempo y el espacio, todo aquello que sobrepasa estas dimensiones escapa a nuestra comprensión. Maimónides obviamente se refiere a las realidades conceptuales espacio-temporales, y en ellas el conocimiento de la existencia de Dios es un axioma, un fundamento; por sobre ellas, al parecer, las generaciones posteriores descubrieron otra dimensión: la fe. Tal vez las traducciones de Ibn Tibón abrieron la puerta a esta dimensión.

Este libro integra la colección del Club Hebreo del Libro

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