Club Hebreo del Libro

Los fundamentos del Judaísmo
La gran obra de Maimónides

Apéndice.

1. El fundamento básico de la Torá.

Maimónides menciona que el conocimiento de la existencia de Dios es un precepto, siendo este concepto mencionado además en el Séfer Hamitzvot (Mitzvá 1): "El primer precepto consiste en que debemos saber que existe Dios, es decir, que sepamos que existe una causa primera que creó a todos los entes existentes...". Y también en la lista de los fundamentos de la Torá (Fundamento 1): "Saber que existe un Creador, es decir, que existe un ser perfecto por completo. Él es la causa de todos los entes existentes, y en El se mantiene la existencia de estos seres y a partir de Él proviene su mantenimiento"
Rabí Iosef Albo (cf. Sefer Haikarim, 1:3) plantea la pregunta sobre la definición exacta del término "principio", y lo define del siguiente modo: "El término principio se refiere a algo sobre lo cual se mantiene, o depende, algo; siendo que no tiene mantenimiento fuera de este principio. Del mismo modo que el tronco es un ente del cual depende el mantenimiento del árbol, y por lo tanto es impensable la existencia del árbol sin un tronco." La definición proporcionada por Albo nos remite a un sistema donde una entidad depende necesariamente de otra. Ahora bien, también a escala ideal la dependencia une un concepto con otro y los mantiene en relación de estricta necesidad lógica. Así los principios de la Torá representan conceptos que marcan los límites de la definición de la misma, y son por así decirlo los troncos sobre los cuales crece y se desarrolla el resto de conceptos que forman su corpus, tanto legal como filosófico.

No obstante, definir el concepto de fundamento de esta manera presenta dificultades, y el mismo Albo en su libro discrepa con Maimónides ya que, según la definición dada, muchos de los principios que formarían la base metafísica de la Torá, si bien son verídicos, su ausencia no implica de ningún modo la anulación de la Torá, tal como hemos dicho que la existencia de la Torá es impensable sin estas bases que la mantienen (cf. Albo, Ikarim 1:3 y 4 donde expone su propia definición específica, cf. además Abrabanel, Rosh Amaná cap. 3).

Abrabanel (op. cit. cap. 6) explica la opinión de Maimónides sobre el concepto en cuestión. Según su opinión existen tres diferentes términos con acepciones, que si bien son cercanas, no siempre son idénticas. La palabra "raíz" (cf. Séfer Hajinuj, en especial su estructura semántica) expresa el comienzo del florecer, la primera existencia, siendo que las ramas del árbol dependen de ella. Por otro lado "fundamento" indica el lugar donde una estructura o construcción está ubicada. Por lo tanto ambos términos sólo se pueden referir "a algo sobre lo cual se mantiene, o depende, algo; siendo que no tiene mantenimiento fuera de esto". No obstante, el término “principio", siendo que a veces se suele utilizar para expresar el concepto anterior, también indica alguna entidad o concepto especial, único en su género, a pesar que no represente la base o mantenimiento de otra cosa. Es decir que dentro del universo semántico de la filosofía judía, se ha utilizado este término para calificar a la materia, la forma de y al objetivo de algo.
Abrabanel acota además que Maimónides utiliza indistintamente los conceptos antes mencionados, lo que podría presentar un nuevo cuestionamiento de su sistema; por lo tanto enfatiza que en la exposición de los trece fundamentos de la Torá, hay algunos de ellos que son base y raíz propia (axiomas), como la existencia de Dios, y en cambio hay otros que son principios, es decir, ideas especiales de nivel superior, como por ejemplo la profecía. Ya que
Maimónides da diferente nivel de autoridad a sus principios, no es tan estricto en exponerlos con el encabezado correspondiente y lo describe a todos como "fundamentos".

Maimónides al final de su exposición de los trece fundamentos de la Torá, así como en Hiljot Teshubá (3:6), declara además la función teleológica de estos fundamentos, siendo que toda persona de Israel debe aceptarlos para ser considerado parte de la comunidad, y para poder ameritar pertenecer al mundo futuro: "Si una persona no acepta alguno de estos fundamentos en su totalidad, se excluye de la comunidad y reniega del Creador...". Abarbanel entiende de aquí que Maimónides no expuso sus fundamentos como mantenedores de la Torá, sino como mantenedores y bases del mérito futuro (cf. cap. 6).

El conocimiento de la existencia de Dios es un fundamento de la Torá de Israel, una base sin la cual los demás conceptos no tienen sentido; además representa una de los conceptos cuya aceptación es recompensada con el mundo futuro.

Este libro integra la colección del Club Hebreo del Libro

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