1. En
la Torá está escrito: "Guarda el día
de Shabat para santificarlo, tal como te ha ordenado el
Eterno, tu Dios. Trabajarás seis días y realizarás
todas tus actividades (Melajteja). Pero el séptimo
día es un Shabat para el Eterno, tu Dios; no realizarás
ninguna actividad..." (Deuteronomio 5:12-14).
Numerosos conceptos esenciales del fundamento mismo de la
fe de Israel están contenidos en la idea del Shabat.
El Shabat constituye tanto una conmemoración de la
obra de la creación (Maasé Bereshit) como
una recordación de la salida de Egipto. También
se lo considera similar al Mundo Venidero, tal como lo señala
el siguiente poema litúrgico: "Semejante al
Mundo Venidero es el día de reposo de Shabat."
El reposo y la santidad que se experimentan en Shabat proporcionan
al ser humano un día de elevación espiritual
por encima de la atmósfera secular y profana existente
durante los seis días de la semana, dedicados a la
realización de actividades mundanas.
Por medio del cumplimiento de los preceptos propios del
Shabat y la abstención de realizar las actividades
(Melajot) prohibidas, nos conducimos de acuerdo con el contenido
especial de Shabat. La realización de las actividades
prohibidas en Shabat modifica totalmente el carácter
especial de este día santo. Los nobles conceptos
e ideas que este día sagrado encarna están
firmemente entrelazados con los actos concretos propios
del Shabat, tanto en lo relativo a los preceptos positivos
que en él se realizan como las prohibiciones que
implica.
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