1.
Todas las mañanas recitamos bendiciones en las cuales
agradecemos a Dios su generosidad para con nosotros y la
bondad que Él nos brinda permanentemente. Estas bendiciones
son denominadas “Birjot HaShajar” (bendiciones
matutinas).
Estas bendiciones, que nuestros sabios establecieron fuesen
recitadas todas las mañanas, implantan en nuestros
corazones la conciencia de que todo lo que poseemos es de
Dios. Quien recite las bendiciones matutinas con devoción
y concentración, sentirá que la vida misma,
la vestimenta, la posibilidad de abrir los ojos y todo lo
que la persona tiene, es un regalo del Cielo.
La persona que viva su vida reflexivamente sentirá
que debe agradecer a su Creador por la abundancia que Él
le da. En las bendiciones matutinas la persona expresa este
agradecimiento al Creador.
2. Nuestros sabios instituyeron bendiciones para todos los
distintos placeres que encontramos en nuestro mundo. Como
lo señala el Talmud: “Está prohibido
que la persona disfrute de este mundo sin bendecir; y quien
disfrute de este mundo sin bendecir es un estafador”
(Berajot 35a). Antes de decir la bendición todo lo
que está en el mundo pertenece a Dios y le está
prohibido al ser humano que lo disfrute. El goce de ello
sin permiso es equivalente a estafar a Dios respecto de
las cosas santas que ha creado. Sólo se vuelven permitidas
después de recitar una bendición sobre ellas.
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