ESTUDIAR
MUCHA TORA NO ES MOTIVO DE ORGULLO, ES EL PROPOSITO POR
EL QUE HAS SIDO CREADO.
La
Mishná enuncia: “Rabí Iojanán
ben Zakai recibió la tradición de Hilel y
Shamai. Solía decir: Si has estudiado mucha Torá,
no te enorgullezcas, ya que ese es el propósito por
el que has sido creado” (Avot 2:8).
Rabí Iojanán ben Zakai alude al hecho que
el Creador no puso al hombre en este mundo para que obtuviese
los placeres del Mundo Venidero, ya que Dios podría
fácilmente otorgarle dichos placeres sin que tuviese
que bajar a este mundo.
El verdadero propósito de la Creación, es
que el hombre estudie la santa Torá en este mundo,
porque es imposible hacerlo en el Mundo Venidero, como está
escrito: “La Torá no está en el cielo”
(Deuteronomio 30:12). [En el Mundo Venidero la persona podrá
sólo estudiar con mayor profundidad aquellas partes
que ha logrado adquirir en este mundo]. Por lo tanto adquirir
una parte de la Torá estudiándola en este
mundo es una meta mucho más elevada que obtener toda
la felicidad en el Mundo Venidero.
Lo que intento explicar es que estudiando la Torá
o ayudando económicamente a otros a estudiar la Torá,
uno es capaz de obtener una parte en la Torá; mientras
que observando los otros preceptos [aunque esto es también
importante, por supuesto] uno sólo gana felicidad
eterna en el mundo futuro, como dice el sabio: “Cada
hombre tiene una parte en el Mundo Venidero”. Aunque
una parte en el Mundo Venidero es algo sumamente deseable,
no puede compararse con tener “una parte en la Torá”,
que sólo puede adquirirse estudiando Torá
[o manteniendo a quien la estudia] y no mediante la observación
de otros preceptos, porque como dicen los sabios en el Talmud
de Jerusalén: “Todos los preceptos no valen
ni una palabra de la Torá” (Peá 4a).
Encontramos una alusión similar en el Talmud de Jerusalén
en el tratado Peá. Allí está escrito
que el Santo, Bendito sea, anhela la Redención Final
y desea encontrar entre aquellos que serán redimidos
expertos en la Ley Escrita, en la Mishná y en el
Talmud.
Como consecuencia de lo anterior, podemos apreciar la increíble
oportunidad que se nos ofrece. Se ha hecho un llamado a
cada hombre, para que contribuya dos shekel por año
al Consejo de Ieshivot para mantener las casas de estudio.
Esto dará a cada hombre una parte en la Torá,
como lo explicamos anteriormente. (Maamarim uMijtavim shel
haJafetz Jaim, Maamar “Majzikei haTorá”)
La dedicación al estudio de la Torá se ha
debilitado enormemente. Y sin embargo hay tantos versículos
en los pasajes bíblicos que nos recomiendan ser diligentes
en el estudio de la Torá. ¿Por qué
no les prestamos atención?
Hay un pasaje en Parashat Haazinu que proclama: “Ordenaréis
a vuestros hijos que los observen, cuidaos de observar todas
las palabras de esta Torá... porque ella es tu vida...”
(Deuteronomio 32:46-47). La implicación aquí
es que “esta es tu vida eterna” como explica
Rashi, el comentarista clásico de la Torá,
respecto al versículo: “Que un hombre debe
realizar y según la cual debe vivir...” (Levítico
18:5).
Mediante
la observancia de la Torá, el Santo, Bendito sea,
nos prometió vida eterna. Por esta razón decimos
en las bendiciones antes de estudiar Torá: “Y
la vida eterna que Él ha puesto en nosotros”.
Uno
debe saber que la única razón por la que ha
sido puesto en este mundo es para que aprenda Torá,
como ya lo mencionamos. En las palabras de Rabí Iojanán
ben Zakai: “Si has estudiado mucha Torá...
con ese propósito has sido creado” (Avot 2:8).
(Mijtavei Jafetz Jaim, Carta 63)
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