Club Hebreo del Libro

Pirkei Abot

Anula tu voluntad ante Su voluntad
La importancia de la unión de todos

Leemos en el Deuteronomio (33:5): “Él es rey en Ieshurún, cuando los jefes del pueblo se reúnen y las tribus de Israel están unidas”.

En la época de Moisés cada hombre tenía un alto nivel espiritual. Y sin embargo dijo Moisés: “¿Cuándo es Dios llamado rey? Cuando las tribus de Israel están unidas”. Rashi, el comentarista clásico de la Torá, explica: “Cuando se unen y reina la paz entre ellas, entonces Él es su Rey. Esto no sucede cuando surge la contienda entre ellas”.

Esto es aún más cierto actualmente, en nuestra generación huérfana. No tenemos siquiera un fiel pastor que nos indique el sendero del bien, alguien al que todos escuchen. Si no luchamos por fortalecernos y unirnos con el propósito común de defender lo que es sagrado, lo que los distanciados han pisoteado con infamia, estamos todos perdidos.

Mis palabras son particularmente importantes ahora [es decir en la época del Jafetz Jaim] cuando por ley polaca estamos obligados a establecer consejos comunitarios dondequiera que viven hombres, cuyo único propósito es tratar asuntos religiosos. Nuestra religión corre un gran peligro a menos que nos unamos para dichas elecciones comunales. Todos debemos unirnos.
Es un deber sagrado que cae sobre los Rabínos y sobre todo aquel que tema a Dios. Debemos unirnos con un propósito común, con el fin de fortalecer nuestra religión y exaltar la gloria de Dios. 

Al describir la creación del mundo dice la Torá: “Y Dios hizo que surgiera...también el Árbol de la Vida dentro del jardín” (Génesis 2:9). El Targum Onkelos traduce las palabras “dentro del jardín” como “en medio del jardín”. Esto nos indica que aunque estamos dispersos en todo el mundo, nosotros, el pueblo de Dios, que se asemeja a un jardín, porque somos llamados “viña de Dios”, debemos concentrar nuestros pensamientos y acciones en el centro del jardín, nuestra santa Torá, porque es la fuente a la que debemos volver.

Las decisiones más importantes de nuestras vidas y todas nuestras acciones en este mundo deben ser planeadas de acuerdo a la Torá. Cada uno de nosotros podrá tener sus propias aspiraciones y deseos individuales, pero cuando llegamos al tema de la supervivencia de la Torá, todos debemos tener un único deseo común: hacer la voluntad de nuestro Padre en el Cielo. A esto se refiere el sabio cuando dice “Anula tu voluntad ante Su voluntad...” (Avot 2:4).

Por lo tanto debemos avanzar unidos en espíritu y propósito, y huir de la controversia y el desacuerdo. (Mijtavei Jafetz Jaim, Carta 41)

Este libro integra la colección del Club Hebreo del Libro

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