Torá - Ciencia

Prueba científica de la existencia de Di-s

Una de las preguntas que recibimos con frecuencia es ¿hay alguna prueba científica de que Di-s existe?.

Esta pregunta formulada asiduamente en la actualidad, también era planteada por las personas en la antigüedad. Y era respondida por los sabios de Israel de esa época. Estas respuestas quedaron registradas en el Talmud y demás libros de la Torá oral.
Por ejemplo, encontramos el caso de un individuo incrédulo que le preguntó a Rabí 
Akiva: “¿quién creó el mundo?.

Rabí Akiva le respondió: “Di-s” 

El sujeto le dijo: “¡Muéstrame una prueba concreta!”.

Rabí Akiva le preguntó: “¿Qué vistes?”

El hombre le respondió: “Una prenda de vestir”

Rabí Akiva le dijo: “¿Quién la hizo?”

El individuo respondió: “¡El sastre!”

Rabí Akiva le dijo: “¡No te creo, muéstrame una prueba concreta!”
El sujeto respondió: “¿Que te tengo que mostrar, no sabes que el sastre la hizo, siendo ello algo obvio?”

Rabí Akiva le dijo: “¿y tú no sabes que Di-s creó el universo, siendo ello algo obvio?”.
El hombre comprendió, que así como a nadie se le ocurre pensar que una prenda de vestir se hizo sola, con más razón es ilógico suponer que el universo se hizo solo. Por eso se retiró satisfecho con la respuesta. (Midrash Temurá)

Este nivel de entendimiento y percepción que poseían las personas de aquella época, era posible porque vivían de manera simple, y tenían pocas preocupaciones en sus mentes. Ello les permitía gozar de un nivel de captación alto.

Pero siglos más tarde, comenzó la era del modernismo, el avance tecnológico y los pensamientos esotéricos. Lo cual conllevó a la necesidad de contar con los elementos que satisfagan las necesidades que de estos avances surgieron. Estas nuevas preocupaciones causaron un bloqueo del poder de captación de las personas, y fueron necesarias respuestas y ejemplos acordes a las mentes de esta época. 
Maimónides fue quien se encargó de brindar a las personas de estas generaciones postreras una respuesta coherente, sobre la existencia de Di-s y la necesidad de hacer Su voluntad. Para hacerlo, incluyó en su ensayo, pruebas contundentes, basadas en los descubrimientos y avances de la tecnología de la época.

LA TESIS DE MAIMÓNIDES

Maimónides dijo, el fundamento esencial que hay que saber es, que Di-s existió siempre, y El creó todo lo que existe. Pues si Di-s no existiese, nada de lo existente podría existir.

Para que todo lo que hay en el universo pueda ser, es necesario reconocer que Quien creó la totalidad de las cosas, se encuentra fuera de todas las limitaciones y las dependencias propias de los elementos en existencia. Incluso, fuera del tiempo, el cual indiscutiblemente también es una creación realizada por Di-s. Pues si el Creador necesitare alguna cosa para realizar Su obra, en ese caso ¿Quién creó aquello que el Creador necesitó para crear?. Estaríamos en ese caso hablando de dos creadores, y no uno, cosa que es imposible.

DEMOSTRACIÓN DE LA UNICIDAD DE DI-S

Para comprender lo expresado por Maimónides, analizaremos un ejemplo práctico. El mismo nos permitirá llegar a la conclusión de que la única posibilidad de hablar acerca de existencia y creación, es que exista un Ser Supremo que creó todo, sin valerse de ninguna cosa para cristalizar Su obra.

Tomemos el caso de un receptor de radio y analicémoslo. Lo observamos con detención y deducimos que el mismo solo podrá ser creado si se cuenta con transistores, diodos, potenciómetros, una antena, resistores, condensadores, conductores, disipadores, transformadores, una fuente de alimentación, y todos los materiales necesarios. Si no se dispone de estos elementos, el receptor de radio jamás podrá ser fabricado. Pero a su vez decimos, que su no realización, o su no existencia, no es algo que impida que el universo exista.

LAS PARTES

Esto mismo que advertimos en el receptor de radio, acontece con cada uno de los elementos que lo componen, imprescindibles para armarlo. 
Por ejemplo, en caso de no haber petróleo, no sería posible construir la cobertura aislante de los conductores, los estuches plásticos que contendrán las baterías, los revestimientos de los resistores, o los demás elementos plásticos necesarios para que el receptor funcione. En ese caso, al no haber aislantes, los filamentos conductores de la corriente electrónica se tocarán, provocando un cortocircuito que impedirá el funcionamiento del equipo. 

Ahora bien, para que pueda existir el petróleo necesario para fabricar el estuche que contiene las baterías de la fuente de alimentación del receptor de radio, y la funda de los filamentos conductores, hace falta que en algún momento, hayan sido creados los seres vivos. Luego estos se descompusieron, y se convirtieron en las partículas orgánicas que en la actualidad componen el petróleo.

CONCLUSIÓN DE MAIMÓNIDES

Todas las cosas que hay en el universo dependen de otras, resultando, que la existencia de todo lo que nos rodea es posible o no. Por lo tanto, la realidad misma revela, que es innegable que hay un Creador, el cual se encuentra fuera de todas las causas y los factores, no dependiendo absolutamente de nada para existir, resultando imposible que El no exista. De esta manera, se torna posible que a partir de Di-s, todo pueda existir.

Tomemos el caso del sol, el cual gira y gira sin cesar. ¿Es posible acaso que quién lo hace girar sea un cuerpo físico?. La respuesta es, que esa hipótesis es sencillamente imposible.

Decimos esto, porque para que algún objeto se mueva, es necesario aplicarle una fuerza. De acuerdo a la magnitud de esa fuerza, el objeto recorrerá cierta distancia. Esa acción ocurrida recibe el nombre de "trabajo".

Podríamos suponer, que algún fenómeno físico produjo la aplicación de cierta fuerza al sol, y este comenzó a girar. En ese caso, debemos saber que rige una ley física que manifiesta: "es imposible que alguien o algo aplique una fuerza a un objeto, y no se mueva junto con él". Probemos de empujar un carro de compras sin mover ninguna parte de nuestro cuerpo. ¿Es imposible verdad?.

Hemos corroborado que para generar la fuerza necesaria para mover algo, también hay que moverse junto con lo que deseamos mover. Por lo tanto, es imposible que el sol gire sin parar impulsado por una fuerza física, es necesario que quién lo hace girar, sea un ente no físico, o sea, la fuerza de Di-s, que es espiritual.

INDIVISIBILIDAD DE LA UNICIDAD

Di-s, el Creador de todo lo existente, es además de espiritual, indivisible y único. Esta es una característica solo Suya, y que no puede ser hallada en ninguna de las cosas que llenan el universo. Por ejemplo, un ser humano tiene brazos, piernas, boca, nariz, corazón, y muchos órganos más. El Creador en cambio, es un ser perfectamente íntegro e indivisible. Además es único, es decir, no dos ni tres, sino uno solo, tal como lo manifiesta el versículo "Oye Israel, el Eterno es nuestro Di-s, el Eterno es uno".

La posibilidad que haya dos o más dioses, es imposible. El motivo es, porque si eso aconteciere, en ese caso estaríamos hablando de cuerpos físicos. Ya que las cosas que se pueden contar (uno, dos, etc.), no se diferencian entre ellas sino a través de las características propias de los cuerpos físicos. 

Si pretendiésemos suponer que existen dos dioses, y ninguno de ellos creó al otro, ni uno es superior al otro, no habría otra alternativa que aseverar que se trata de dos cuerpos físicos. Pues si no fuere así ¿en qué se diferenciarían uno del otro para poder decir que son dos?.

Todas las cosas que se pueden contar se diferencian a través de algún detalle o acontecimiento, que sucede con una y no con la otra, o que posee una y no la otra. 

UN CASO PRÁCTICO

Tomemos por ejemplo dos botellas de Coca Cola. Ambas tienen la misma altura, el envase del mismo color, idéntica etiqueta, la misma cantidad de líquido en su interior, una tapa exactamente igual, el mismo sabor, idéntico aspecto, el mismo peso. Todo en ellas parece igual, pues ambas fueron fabricadas en la misma fábrica, por las mismas máquinas que producen decenas de miles en serie, totalmente iguales las unas a las otras.

Sin embargo, existe una diferencia entre estas botellas, no pueden estar las dos en un mismo lugar. El sitio que cada una ocupa, determina la diferencia entre ambas. Hemos apreciado que al hablar de dos o más cosas, se trata inobjetablemente de algo material. 

Por lo tanto, al ser imposible que dos dioses sean los creadores de todo, y al ser imposible que un ser físico haya creado todo, tal como lo demostramos a través del proceso de rotación del sol, hay que reconocer, que Di-s es uno y de carácter espiritual, por sobre todo lo físico. (Rambam, Hiljot Iesodei Hatorá 1: 1-2 - Moré Nebujim)

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