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Torá y Ciencia
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Invención del Telégrafo

El Telégrafo

El telégrafo eléctrico fue el primer medio de acción veloz en las comunicaciones. El mismo permitió una comunicación instantánea, dejando de lado las distancias geográficas, constituyéndose de esta manera en la base de toda la evolución posterior de las telecomunicaciones. Este invento aconteció a mediados del siglo diecinueve.

Es menester aclarar, que la invención del telégrafo en realidad podría haber tenido lugar un siglo antes, ya que desde hacía mucho tiempo se sabía de la posibilidad existente de transmitir mensajes a través de la electricidad.

Pero a pesar de estos conocimientos tan avanzados, a los pensadores de ese siglo les faltó imaginación y no pudieron darse cuenta que la transmisión debía realizarse utilizando un código de señales.

En el año 1753, ocho años después del descubrimiento de la botella de Leyden, una carta anónima fue enviada a "Scott's Magazine" y la misma declaraba: "Aquellos que disponen de alguna experiencia en electricidad saben que la energía eléctrica puede ser transportada de un lugar a otro por medio de conductores".

Esa misma carta en su parte final anunciaba: "Tendamos, pues, horizontalmente, entre dos puntos determinados, una red de hilos metálicos, en igual número al de las letras del alfabeto, paralelos entre sí ".

Esta idea que pretendía la necesidad de tender varios hilos metálicos no era una solución apropiada, porque la lentitud de transmisión sería tremenda.

Este mismo error fue cometido por Ampere setenta años más tarde, al pensar que para el telégrafo eran necesarios "tantos hilos metálicos y tantas agujas magnéticas como letras hay".

En 1812, Sommering construyó un telégrafo eléctrico de características similares a la idea de Ampere. Ese telégrafo tenía al menos 35 circuitos diferentes y transmitía el mensaje letra por letra. Esto hacía que la lentitud de transmisión sea enorme, motivo que hizo desaparecer por completo y en muy poco tiempo a su invento.

De todos modos, era algo evidente que el descubrimiento del telégrafo eléctrico maduraba notablemente, faltando muy poco para que este sistema de comunicación se haga realidad.

En el siglo XIX tuvieron lugar dos descubrimientos que fueron trascendentales en ese aspecto. Uno fue el electroimán, en el año 1825, y el otro, el "relé" de Morse, que permitió que circuitos independientes sucesivos transmitieran una señal a distancias indefinidas.

Morse, cuyo nombre completo era Samuel Finley Breese Morse, nació el 27 de abril de 1791 en Charlestown, Massachussets. En sus años de estudiante se interesó por la pintura y en la práctica se dedicó a ella, aunque también le atraían los recientes descubrimientos y experimentos realizados con la electricidad.

Morse viajó a Inglaterra para estudiar pintura, y luego regresó a E.E.U.U. donde se especializo en retrato. En 1825, en Nueva York, era uno de los retratistas más importantes del país y formaba parte de los grupos intelectuales más distinguidos.

En 1826 estaba entre los fundadores de la Academia Nacional de Dibujo, de la cual fue presidente.

Sin embargo, pese a su notable éxito en el campo del arte, el interés por la electricidad seguía apasionándole, por eso viajó a Europa interesado en saber sobre el electroimán, y las bases científicas del electromagnetismo. Al regresar de su viaje aprendió que si se interrumpía un circuito, se veía un fulgor. Entonces pensó que esas interrupciones podían llegar a emplearse como un medio de comunicación.

En 1832, Morse diseñó ya un telégrafo y comenzó a idear un sistema telegráfico de alambres con un electromagneto incorporado. El 6 de enero de 1833 realiza su primera demostración pública con su nuevo invento.

Luego de eso, planeó construir un telégrafo más práctico para ganar el interés de la gente y el gobierno. El primer modelo telegráfico que desarrolló Morse fue presentado en el año 1835.

En 1837 abandona la pintura y se dedica por completo a sus experimentos.

En 1838 el telégrafo es patentado y Morse realiza una demostración de su aparato en la Universidad de New York transmitiendo el primer mensaje: "Atención, Universo".

Luego de esta presentación Morse logra perfeccionar su código de señales, logrando un código en el que se emplean dos señales eléctricas: una corta (punto) y otra larga (raya). Las letras del alfabeto de este código Morse son todas resultantes de una combinación distinta de esos puntos y rayas. Este código llegó a popularizarse mundialmente como "Clave Morse" y es utilizado hasta hoy en día.

El código básico, llamado código Morse, transmitía mensajes mediante impulsos eléctricos que circulaban por un único cable.

Morse trabajó mucho para construir una línea telegráfica prolongada. Pero para conseguir eso necesitaba que aprueben un proyecto de ley que fue presentado ante el congreso de su país para que proporcionen 30.000 dólares, los cuales serían destinados a construir una línea telegráfica de 60 kilómetros de longitud.

Varios meses más tarde el proyecto fue aprobado, y dieron comienzo los preparativos para disponer la línea que se tendería a lo largo de 37 millas, desde Baltimore hasta Washington.

El viernes 24 de mayo de 1844 la línea fue inaugurada y se transmitió el primer mensaje de la historia. El mismo consistió en la famosa cita bíblica (Números 23: 23): "¡Qué ha hecho Di-s!".

Reflexiones

Tras haber contemplado la historia del telégrafo, surgen algunas preguntas que son evidentes:

La primera es: ¿Por qué causa, si ya estaban dadas todas las condiciones para que se descubra el telégrafo en el siglo XVIII, tal acontecimiento no sucedió en ese entonces, debiéndose aguardar un siglo más? 

La respuesta es obvia: “El tiempo del telégrafo aun no había llegado”.

Al ser la respuesta tan obvia uno vuelve a cuestionar, pero esta vez ahondando más profundo:

Al decir que el tiempo del telégrafo aun no había llegado, esto quiere decir que hay un tiempo estipulado para que cada descubrimiento, y cada cosa suceda. Si es así ¿quién es el que determina la fecha de los descubrimientos?.

La respuesta a esta segunda cuestión es, que Di-s es quien determina las fechas en las que acontecerán los descubrimientos y todas las demás cosas.

Y nuestro caso no es la excepción, ya que está escrito en el libro Zohar (que es contemporáneo al Talmud): “En el sexto centenio, del sexto milenio, se abrirán las fuentes de la sabiduría en el cielo, y los manantiales en la tierra”. (Zohar Vaiera 117)

El sexto centenio del sexto milenio, es el año 5600 del calendario hebreo.

Esta fecha (año 5600) tuvo lugar hace 164 años (ya que en el calendario hebreo en la actualidad vamos por el año 5764). Por eso tenemos que reconocer que la apertura de las fuentes de la sabiduría aconteció hace 164 años, es decir, en el año 1840 de la era actual.

Y si tenemos en cuenta que el telégrafo fue inaugurado recién en el año 1844, es porque ya había llegado esa época en que se abrirían las fuentes de la sabiduría en el cielo y los manantiales en la tierra. Por eso, era ya el tiempo propicio para que la revolución industrial invada al mundo.

De interés:

Un dato importante que no debemos obviar es, que esta colección de libros, llamada Zohar, y que contiene la fecha exacta de la apertura de la ciencia en el mundo, fue escrita hace cerca de 2000 años. Se ve claramente, que hasta los descubrimientos que acontecerían en las generaciones postreras, fueron minuciosamente calculados y estipulados por Di-s para que sucedan en la fecha exacta que fue programada para ellos.

Dato de interés:

El día célebre en el cual la primera línea telegráfica fue inaugurada y Morse envió el primer mensaje telegráfico, no era un día cualquiera. Ese viernes 24 de mayo de 1844 era en el calendario hebreo el día 6 del mes siván del año 5604.

6 de siván es el día en que el pueblo judío celebraba la fiesta anual de “Shabuot”, la fiesta conmemorativa de la entrega de la Torá. En ese día (6 de siván) pero del año 2448 (según el calendario hebreo, o sea, año 1313 antes de la era común) Di-s entregó la Torá al pueblo judío, para que a través del estudio de la misma, sea posible a los hijos de Israel estar comunicados espiritualmente con el Eterno.  

3156 años más tarde, y en esa misma fecha (6 del mes Siván de 5604, o sea, 24 de mayo de 1844 según el calendario común) se transmite el primer mensaje a través del telégrafo, el invento revolucionario que permitiría la comunicación instantánea entre los seres humanos pese a hallarse en lugares distantes. Por lo tanto, al suceder este acontecimiento en esta fecha tan especial, el primer mensaje transmitido fue “Esto ha hecho Di-s”.

Conclusiones

De esta manera, la fecha revelada en el libro Zohar, comenzaba a manifestarse en el mundo de manera abierta y clara. Pues por un lado acontecía entre el pueblo judío la apertura de las fuentes de la sabiduría en el aspecto espiritual, a través de la difusión del estudio de la cábala. Decimos esto, porque este estudio comenzó a expandirse increíblemente entre el pueblo, precisamente en esa fecha (5.600), tras siglos de haber permanecido oculto entre los sabios mas destacados de cada generación.

Y por el otro lado, las fuentes de la sabiduría concernientes a lo terrenal y científico, se abrían paralelamente, apareciendo entre los hombres descubrimientos de los que jamás se habían escuchado, y habían permanecido ocultos durante siglos en los libros de cábala y el Talmud, como el caso del telégrafo y el teléfono. (Este dato será explicado por detalles cuando hablemos del descubrimiento del teléfono)  

El primer mensaje transmitido por el telégrafo eléctrico:

Este mensaje que mencionamos arriba, y que es parte de un versículo que consta en el Pentateuco (Números 23: 23) está en tiempo pasado. Decimos esto, porque el citado versículo declara “Esto hizo Di-s”, o sea, lo hizo ya en el pasado, cuando planificó todo lo que se descubriría en el mundo en el futuro. Y ahora, en el año 5604 (1844 de la era común), luego de cumplirse la fecha establecida por Di-s, esto que hizo el Eterno se descubre en la tierra para ser utilizado por los hombres para comunicarse los unos con los otros pese a las distancias que los separan.  

Lo sorprendente de todo esto es, que esta frase pronunciada en el primer mensaje enviado por Morse, y que es parte de un versículo del Pentateuco, forma parte de las palabras que Di-s puso en boca de un hombre gentil, llamado Bilam, contra su voluntad. Es decir, cuando Bilam pronunció las palabras “Esto hizo Di-s”, (que constan en el versículo y fueron utilizadas por Morse para su primer mensaje), no lo hizo por voluntad propia, sino que Di-s colocó esas palabras en su boca.

De la misma manera podemos decir que aconteció en nuestro caso, no fue necesariamente la voluntad de Morse pronunciar el mensaje citado, sino que fue la voluntad de Di-s, Quien puso esas palabras en su boca, para que el primer mensaje enviado revele el verdadero origen del telégrafo.

Otro dato interesante:

Unos renglones más arriba mencionamos acerca del momento en que Morse presentó su invento, en el año 1838, transmitiendo un mensaje que contenía las palabras: “Atención, Universo”.

Si prestamos atención a este mensaje transmitido, comprobaremos que no es ni más ni menos que una sorprendente señal que revela lo que sucederá en el futuro, de acuerdo a lo que estaba programado desde el principio.

Recordemos que la fecha revelada en el libro Zohar para la apertura de las fuentes de la sabiduría es el año 5600 (1840 de la era común). Y este evento acontecido, con el descubrimiento del telégrafo eléctrico, que marcaría un cambio tremendamente brusco en la sociedad, era patentado en el año 5588 (1838 de la era común). O sea, faltaban aun dos años para que la fecha estipulada se cumpla y sean abiertas las fuentes de la sabiduría.

Por eso, la sentencia que debería aprobar el proyecto presentado ante el congreso de E.E.U.U. para que proporcionen 30.000 dólares, los cuales serían destinados a construir una línea telegráfica de 60 kilómetros de longitud fue demorada. Había que aguardar aun el tiempo propicio para que este evento histórico y mundial se haga realidad. Había que aguardar que llegue el año 5600 (1840 de la era común).

Es por esta razón que cuando Morse presenta su invento en el año 1838, transmite el mensaje: “Atención, Universo”. Es un mensaje que no revela el triunfo, sino que el mismo está muy cerca.

Este alerta: “Atención, Universo”, era un aviso para que todos sepan que el mundo está por cambiar. Por eso el Eterno hizo que sean esas las palabras transmitidas a través del medio que marcaría el cambio y revolucionaría el mundo, el telégrafo.

Nota: Un judío tiene prohibido realizar trabajos, (y entre ellos mandar telegramas) en el día en que se conmemora la entrega de la Torá (Shavuot), al igual que en todas las demás festividades. Pero esta prohibición no rige para los gentiles. Por eso fue posible el envío del primer mensaje telegráfico en el día de la festividad de Shavuot, se debió a que fue realizado por gentiles.  

Además, un dato interesante es, que en Shavuot fue entregada la Torá en forma oral en el monte Sinaí, 40 días antes de que Moshé bajara con las tablas de la ley - la Torá escrita. Estas enseñanzas orales impartidas por El Eterno, consistían entre otras cosas, en la forma correcta de pronunciar las palabras que encontrarían en la Torá escrita cuando fuere entregada. Pues en la Torá escrita constan solo las consonantes, y las vocales hay que saberlas de memoria, por tradición.

Ahora bien, ¿cuál fue la codificación instaurada para recordar esas vocales?

Nada más ni nada menos que un sistema de puntos y rayas, con un máximo de tres para asignar a una letra. Exactamente igual a lo que aconteció con el código morse. 

Este día en que El Eterno entregó la tradición de los puntos y las rayas, ese mismo día, varios años más tarde, sale al aire el primer mensaje telegráfico. 

R' David ben Israel 

   
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