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El
Rabino y el profesor en el avión

Volaron
juntos y fueron vecinos de asiento en un
avión tipo "jumbo" de la
empresa El - Al, trayecto Nueva York -
Israel. Se trata de un renombrado Rabino
con su hijo de quince años; a su lado,
un famoso profesor, quién también
viajaba en compañía de su hijo de la
misma edad que el de su vecino. Antes
del aterrizaje en el aeropuerto de
"Lud" (Israel), preguntó el
profesor al Rabino: ¿"Quizá pueda
usted honorable Rabino, explicarme por
que pese a que tanto usted y su hijo,
como yo y el mío, a pesar que gozamos
todos de buena salud, y podemos valernos
por nuestros propios medios para auto
abastecernos en todas nuestras
necesidades, con todo eso durante la
totalidad del transcurso del vuelo atendí
y serví a mi hijo, le traje todo lo que
él solicitaba, cobertores, bebida,...
en síntesis, lo mimé como corresponde,
y así también actúo regularmente en
casa, y así estilan las familias
encuadradas en el entorno académico
universitario con el que yo me
identifico ampliamente. Sin embargo, tú,
honorable Rabino, tú hijo te sirve a ti
todo el tiempo, justo a la inversa de
nuestra conducta"?.
La
respuesta del Rabino no tardó en
llegar: "De acuerdo a la auténtica
y bendita fe que el Creador creó el
mundo y al primer hombre, quién fue
producto de las manos de El,
y de este salió toda la especie humana
que existe sobre la tierra, incluido yo
y mi hijo; por tal razón, todo aquel
que pertenece a una generación
anterior, es más cercano al primer
hombre, (Adam), quién fue producto de
las manos del Creador, y le corresponden
por lo tanto mayores honores. Por
eso, yo que pertenezco a una generación
anterior a la de mi hijo, corresponde
que él me sirva a mi, y así lo eduqué,
y así él se conduce.
Sin
embargo tú, - le explica el Rabino al
profesor - vives con el sorprendente
error, como si fuera que la vida humana
surgió a partir de los monos, por lo
cual el abuelo del abuelo (del hombre)
no era sino un mono - un animal salvaje
no honorable (ya que por ejemplo, no
acepta que le den plato, tenedor y
cuchillo para saborear su comida, ni
acepta prácticamente ninguno de los
honores que distinguen a la especie
humana - por naturaleza propia). Por lo
tanto, toda generación que nace, se
aleja una generación más de su abuelo
- mono. Si es así, tú profesor, que
naciste una generación más cerca de
los monos, estás obligado a servir a tu
hijo (ya que él está una generación más
alejada de los monos y una más cerca de
los hombres, según tu teoría
evolutiva), y así evidentemente tú te
conduces..."
Extraído
del libro Emet Haiejidá, tomo 2, pagina
18
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