La
mamá de Rashi, estando embarazada, cierto día caminaba por
las calles de la ciudad de Varmaiza, y llevaba el libro
de oraciones en sus manos. Iba camino a la sinagoga para
orar.
Llegó
a una callejuela muy angosta que conducía a donde la señora
se dirigía, y de pronto penetran en la callejuela jinetes
montados sobre sus caballos a los cuales conducían en dirección
hacia la mujer mostrando nefastas intenciones.
La
señora se asustó mucho, y no tenía hacia adonde huir, ya
que la callejuela era muy estrecha, y los jinetes azotaban
a sus corceles y los acercaban aun más hacia la aterrada
mujer emabrazada, y todo parecía indicar que un poco más
y la señora estaría debajo de las patas de los animales.
Vieron
los judíos desde sus casas a la esposa de Rabí Itzjak inmersa
en peligro mortal, y desesperados, gritaban y gemían con
amarga voz sin poder hacer nada por auxiliarla. Clamaban
desde lo más profundo de sus corazones: "Oy! Amo del
universo!!!!"
Los
jinetes se acercaban aun más, y la madre de Rashi pensaba
que en un instante más llegará el final para su vida, y
también para el hermoso sueño que significaba el niño que
llevaba en su vientre y estaba próximo a nacer. Fue forzada
a pegarse al muro y recitaba en silencio °Shemá Israel...".
Ya sentía sobre su rostro el aliento de los caballos y era
desplazada más aun sobre el muro de la callejuela.
Pero
de repente un milagro ocurrió. En el sitio donde estaba
parada, se hizo un hueco en la pared del tamaño del cuerpo
de una persona, y la madre de Rashi fue desplazada hacia
allí, y de esta forma se salvó de los jinetes que contemplaban
la escena con asombro, y ya no volvieron a intentar dañarla.
Y también las demás personas quedaron atónitos ante el gran
milagro que había acontecido en ese lugar.
Alabaron
y agradecieron a Hashem, y también la madre de Rashi alzó
sus brazos y derramó su oración hacia el Creador y en su
corazón estaba segura que ese milagro se había producido
en mérito al niño que lleva en su vientre.
Ese
hueco que se hizo en el muro en la ciudad de Varmaiza, quedó
allí y es guardado hasta el día de hoy y es posible contemplarlo.
°Shemá
Israel,
es la oración conocida como "Shemá Israel",("Oye
Israel") y es el versículo que versa en la sección
semanal de la Torá Debarim 6:4; "Oye Israel, Hashem
es nuestro Di-s, Hahem es uno", luego se recita la
estrofa que versa en la GuemaráPesajim56a "Bendito sea el nombre de la gloria
de Su reino por siempre jamás". Posteriormente se lee
la continuación de los versículos en Debarim 6:5 a 9; se
prosigue con la sección semanal de la Torá Debarim 11:13
a 21 y se concluye con la sección semanal de la Torá Bamidbar
15:37 a 41. La oración de "ShemáIsrael" es muy importante y es una de las primeras
que las madres enseñan a sus pequeños hijos, donde les cantan
el primer versículo mientras su bebé todavía permanece en
la cuna. Además entre otras cosas, Rabí Akiva antes de morir
en manos de los verdugos del rey recitó esta plegaria y
dijo que toda su vida había esperado el momento de entregar
su vida por Hashem; y ahora que llegó la oportunidad no
la quiso desaprovechar.
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