Rabí
Eliezer vivía en una aldea y una de sus grandes virtudes
era que se destacaba en cumplir el precepto de traer huéspedes
a su casa. Por tal razón colocó guardias en los confines
de la aldea, para que ni bien vean a algún visitante, inmediatamente
lo envíen a casa su casa, y les encomendó que le avisen
al huésped que en casa de Rabí Eliezer la pasará bien, para
que el visitante no se haga problema en pensar donde ir,
tratándose de un lugar donde no lo conocen. Inmediatamente
que llegaba el invitado le entregaba un presente apropiado
antes de la comida para que coma con alegría y sepa como
se comportan por aquí, ya que el necesitado se preocupa
primordialmente en conseguir algunas monedas para llevar
alimento a su casa.
Cierta
vez lo alabaron en el las alturas celestiales por su excelente
conducta y concordaron en el cielo en ponerle una prueba.
Se preguntaron ¿Quién irá para probarlo?, y dijo el ángel
rebelde, ¡Yo iré!.
Dijo
el profeta Eliahu: "No es bueno que tú vayas, ¡yo iré!".
Y
fue hacia él Eliahu, sea recordado para buena memoria, en
Shabat después del mediodía con aspecto de menesteroso,
portando su bastón y mochila de pastor. Llegó y saludó "¡Buen
Shabat!", (como se estila).
Lo
usual hubiera sido que lo expulsen de la casa, (ya que uno
tiene su familia a la que cuesta bastante educar para respetar
el Shabat y los preceptos, entonces cuando viene alguien
violando todas esas reglas, como este que portaba sus herramientas
de pastor cuando está prohibido cargar en este día tan preciado
por el pueblo judío), pues uno no desea que ingrese a su
casa un extraño y ofrezca una influencia negativa a los
integrantes de la familia.
Pero
Rabí Eliezer no obró así, sino que era muy paciente y no
quiso ofenderlo, inmediatamente le dio de comer la tercera
comida que se estila durante el Shabat (Seudat shelishi),
y posteriormente, a la noche le sirvió la cena de despedida
al Shabat, conocida como "Melave
Malka", y así en la mañana del día siguiente
le entregó un presente y no le recordó para nada concerniente
a su transgresión al Shabat, pues no quería avergonzarlo.
Y cuando el profeta Eliahu vio su buena conducta, se reveló
a si mismo y le informó: "!Sabé que yo soy el profeta
Eliahu y vine para probarte, y como recompensa por haber
aprobado la prueba, te nacerá un hijo que alumbrará los
ojos de los hijos de Israel!".
Así
se acreditó Rabí Eliezer que le naciera Rabí Israel Bal
Shem Tob.
Taamei
Haminhaguim, minhag 217, en nota de pie que comienza "Ubesefer",
en nombre del libro "Rajamei Haab"
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