En
la sección de la Torá llamada "Terumá", Di-s ordena a Moshé
solicitar al pueblo contribuciones que sean dadas de buena
voluntad. Los elementos pedidos fueron: en el rubro metales:
oro, plata y cobre; también fueron solicitadas lanas de
tres tipos: color "tejelet" (que se lograba tiñendo el hilado
con sangre de un ser acuático llamado "jilazón", quedando
de aspecto azulado), púrpura, y cierta modalidad de rojo,
logrado a base de una especie determinada de invertebrados
llamada "gusano shani".
También
fue requerido lino, pelo de cabra, cueros de carneros embermejecidos,
cueros de "tejashim" (era una especie de animal terrestre
multicolor que existió solo en esa época, y poseía un solo
cuerno en su frente), madera de acacia, aceite para las
luminarias, especies aromáticas para el óleo de la unción,
y el incienso, piedras de ónix y de engaste, para el "efod"
y el pectoral ("efod" era el nombre de una de las prendas
que vestía el Sacerdote principal). Todos estos elementos
serían utilizados para construir un tabernáculo para Di-s,
y de esa manera, la Divinidad del Creador habitaría entre
los hijos de Israel.
O
sea, a través de las donaciones generosas y obras materiales
perpetradas por los integrantes del pueblo judío, con ello
se lograría que la presencia Divina, que es netamente espiritual
se manifieste en el mundo terrenal, siendo esto posible
gracias a la contribución y el esfuerzo de cada uno en particular,
que al fusionarse con el de todos los demás, permitiría
la realización de la obra cumbre: el Santuario.
Reflexionando:
Resulta
pues, que para que este fenómeno acontezca, fue necesaria
la colaboración del grueso de la gente en las donaciones,
la participación de quienes saben realizar los distintos
trabajos de estilo (tallar, bordar, etc.), ytambién fue requerido personal para la construcción,
y por su puesto, directores de la obra.
Y
parecería, como si aquel hombre adinerado que aportó una
fuerte suma de oro o plata, se ha adjudicado mayores méritos
en la obra, que aquel individuo de escasos recursos, quien
solo pudo contribuir con un trozo de cobre.
Por
eso, es menester saber que el aporte de este último, es
tan importante como el del primero, pues, cada acción es
medida de acuerdo al esfuerzo personal y las posibilidades
de la persona, siendo este el punto a tomar en cuenta por
el Creador para otorgar recompensa a cada uno. (Pirké Abot, Tana Dvei Eliahu Zutá 17: 12
)
Un
ejemplo patético:
Es
posible apreciar esto en la práctica, ya que cierta vez,
los vecinos donaron dinero, cada uno según sus posibilidades,
y construyeron un salón muy hermoso para realizar allí sus
reuniones. La decoración era óptima, la iluminación excelente,
dispusieron muebles realmente elegantes, y en el extremo
izquierdo, colocaron una lámpara de pie totalmente tallada
a mano, y elaborada con componentes de la mejor calidad,
la cual costó mucho dinero, y fue donada por el más acaudalado
de los vecinos, siendo dispuesta sobre una elegante mesa
especialmente diseñada.
Ahora
bien, ¿qué sucede si no colocan uno de los tornillos que
cuestan dos céntimos y ajusta el soporte que sostiene la
pata de la mesa?. Si olvidan este detalle, seguramente la
valiosa lámpara de pie acabará en el suelo, totalmente quebrada,
y desarticulada, entonces, ¿qué tiene más valor, la enorme
suma otorgada por el donante de la lámpara, o los dos céntimos
de aquel hombre simple que alcanzaron para adquirir el tornillo
que ajusta la pata de la mesa?.
Por
esta razón, exactamente igual a lo que acontece en este
caso, el aporte de cada uno fue indispensable para la construcción
del Santuario, y también lo es cada vez que se necesita
realizar algo en beneficio del prójimo, que al fin y al
cabo resulta ser un beneficio para la sociedad, y también
para uno mismo.
Este
el motivo por el cual los sabios del Talmud sentenciaron:
"2Todo aquel que cumple un precepto, a ese individuo se
le hace el bien, son prolongados sus días, y heredará la
tierra (en el mundo venidero)".
¿Cómo
es posible que a través de una sola acción meritoria le
sean asignadas todas estas bondades?. Sucede que gracias
a su pequeño acto, este individuo provocó el mismo efecto
que el tornillo de nuestro caso anterior, manteniendo firme
y equilibrada a la mesa, no permitiendo que caiga la lámpara
al suelo, logrando que pueda seguir alumbrando y embelleciendo
el salón.
Esto
dice el Talmud:
En
el Talmud este asunto es abordado de la siguiente manera:
"El individuo debe verse a si mismo, en forma permanente,
como si los platillos de la balanza que mide sus buenos
y malos actos estuvieren equilibrados, de modo que, realizando
una sola acción positiva, vuelca todo el contenido de la
balanza hacia el bien. Aunque sucedería a la inversa si
comete una falta".
Luego
se explica que esto mismo ocurre con el mundo entero, al
cual, a través de esa pequeña buena acción volcará totalmente
para el lado del bien, atrayendo hacia la tierra bendiciones
y bienestar, sucediendo exactamente lo opuesto en caso de
cometer una infracción".
Por
tal razón, es menester tener este concepto presente a cada
instante, y esforzarse al máximo posible en hacer la voluntad
de Di-s, para que en nuestros hogares, y el mundo entero,
reine la paz y felicidad.
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