En el año ciento
treinta desde que Israel había descendido a Egipto, el Faraón
tuvo un sueño, en el cual él estaba sentado sobre el trono
de su reinado. En ese momento alzó sus ojos, y divisó un
hombre longevo parado frente a él, que tenía en sus manos
una balanza como las que utilizan los comerciantes, y la
dispuso delante del Faraón.
Luego, tomó a todos los ancianos de Egipto, la totalidad
de los ministros, y todos los hombres de importancia, amarró
a todos y los colocó en uno de los platillos de la balanza.
Asimismo, asió un cordero tierno, a quien puso en el otro
platillo. En ese momento aconteció, que el animal desniveló
la balanza ante el enorme conjunto de personas que se hallaban
en el otro lado.
El Faraón se sorprendió sobremanera, exaltado por el increíble
hecho, donde un pequeño cordero puede contrarrestar a tanta
gente junta. Por ello, al despertar, convocó a todos sus
siervos, y les relató lo que había soñado.
Ellos vinieron y escucharon, tras lo cual temieron en gran
manera.
El Faraón les dijo: "Revélenme por favor el significado
de este sueño que tuve".
LA REVELACIÓN
Bilam, el hijo de Beor fue el primero en responder: "Esto
no es sino un gran mal que sobrevendrá sobre Egipto en los
días postreros, pues un hijo le nacerá a Israel, el cual
destruirá todo Egipto, y aniquilará a sus pobladores, sacando
luego a todo Israel con mano fuerte de Egipto.
Por eso, ahora, nuestro señor el rey, apresúrense a idear
un plan para hacer perder la confianza de Israel, antes
que alcance a germinar esta cosa contraproducente sobre
Egipto".
El Faraón le respondió: "¿Qué podemos nosotros hacer a Israel,
más de lo que hemos intentado hasta ahora?. Por eso, colabora
en la causa y danos un buen consejo también tú, para saber
como podremos con ellos".
Bilam propuso: "Llama primeramente a tus dos consejeros
y veamos que ellos sugieren, luego hablará tu siervo (refiriéndose
a él mismo)".
El monarca envió por Reuel (o sea, Itró), y Job, quienes
acudieron, y se sentaron delante del mandatario.
El Faraón les dijo: "Todos habéis escuchado el sueño que
tuve y su interpretación, por lo tanto ahora, dadme vuestro
consejo por favor, para saber que debemos hacer a los hijos
de Israel, y como podremos neutralizarlos, antes que sobrevenga
el mal sobre nosotros".
Reuel, el midianita respondió: "¡Viva el rey para siempre!.
Si al rey parece bien, aléjese de los hebreos, y no les
haga nada, pues el Di-s de ellos, los eligió desde los días
de antaño, y los tomó de entre todas las naciones, y de
entre todos los reyes de la tierra. ¿Quién alzará sobre
ellos su mano y quedará limpio, sin que el Di-s de ellos
tome venganza?.
Yo sé, que Abraham, el patriarca de ellos, descendió hace
tiempo a Egipto, y el anterior Faraón vio a Sará, su esposa,
y la tomó para él por mujer.
Hizo esto después de que Abraham dijo: 'es mi hermana',
por temor a que gente de Egipto lo maten por su mujer. Pero
sucedió al tomarla el Faraón, que el Di-s de ellos lo plagó
de enfermedades. Estas afectaron también a toda su casa,
hasta que reintegró la mujer a Abraham, y recién entonces
sanó.
También a Abimelej, el guerareo (de la tierra de Guerar),
rey de los filisteos, azotó el Di-s de ellos por causa de
Sará, la esposa de Abraham. Pues tornó estéril todo vientre,
ya sea de persona o animal. Además, el Di-s de ellos apareció
en sueño, por la noche, a Abimelej, a quién atemorizó mucho,
con el fin que le restituya a Abraham, a su esposa Sará.
Finalmente, Abraham oró a Di-s por Abimelej, y todos fueron
sanados. Enseguida el rey devolvió a Sará al patriarca hebreo,
y le dio numerosos presentes.
Pero esto no es todo, pues, de una manera similar actuó
su Di-s con Itzjak, cuando aconteció su expulsión de Guerar.
Ya que por él hizo muchas maravillas, secándose todas los
surgentes de agua, sin que broten los árboles frutales.
Los flagelos prosiguieron hasta que fueron a él Abimelej,
el rey de Guerar, junto al capitán de su ejército Pijol,
quienes se prosternaron a tierra frente a Itzjak y luego
solicitaron que ore por ellos a Di-s. El patriarca hebreo
lo hizo, tras lo cual acabó el flagelo que los aquejaba.
También Jacob, quien fue un varón íntegro, se salvó merced
a su integridad de Esav, su hermano y de Laván el Arameo,
hermano de su madre, quienes pretendían su vida. También
de los reyes de Kenaan, quienes todos juntos cayeron sobre
él y sus hijos para exterminarlo, pero los salvó Di-s de
sus manos, por lo que los hebreos se volvieron contra ellos,
y los mataron, pues ¿quién alza su mano frente a ellos y
logra salvarse?.
Además, el Faraón antiguo, o sea, tu abuelo, engrandeció
a Iosef, el hijo de Jacob por sobre todos los ministros
de Egipto, al contemplar su sabiduría. Y a través de ello,
salvó a todos los habitantes de Egipto del hambre. Luego
de eso, ordenó traer a Jacob y sus hijos a Egipto, para
que se salve la tierra egipcia, y también Goshen, que es
el lugar que les dieron para que vivan allí, del hambre,
merced a sus generosos atributos.
Ahora, si os parece bien, desistid de exterminar a los hijos
de Israel, y si no es el deseo de tu corazón hacerlos residir
en Egipto, envíalos, y que regresen a Kenaan, la tierra
donde vivieron sus padres".
EL FARAÓN REACCIONA
Cuando el Faraón oyó las palabras de Itró, enfureció sobremanera
con él, quien debió retirarse de delante del rey en medio
de una gran vergüenza. Ese mismo día salió de Egipto, y
retornó a su tierra: Midián, tomado consigo el bastón de
Iosef.
En tanto, el Faraón se dirigió a Job, su consejero que provenía
de la tierra de Hutz y le dijo: "¿Qué es lo que opinas tú,
y cual es tu consejo en lo que respecta a los hebreos?".
Job respondió al rey: "Todos los habitantes de la tierra
están en tu mano, lo que parezca bien ante tus ojos, hazlo".
El Faraón habló a Bilam: "¿qué dices tú, Bilam?. Habla lo
que tienes para decir, y serás oído".
Bilam comenzó: "Todo lo que el rey aconseje hacer a los
hebreos, no será suficiente, ya que se escabullirán de ello.
Pues aunque decidas arrojarlos al fuego, se salvarán, tal
como aconteció con Abraham, a quien el Di-s de ellos salvó
en Ur Kasdin, cuando el rey Nimrod lo arrojó a un horno
encendido. Si pretendes exterminarlos a filo de espada,
ya Itzjak se salvó de eso, y fue ofrendado un chivo en su
reemplazo. Si intentas afligirlos con trabajos forzados,
tampoco podrás, ya que Jacob sirvió a Laván realizando trabajos
durísimos, y finalmente salió victorioso.
Por eso, mi señor el rey, escucha por favor mis palabras:
este es el consejo válido para deshacerte de ellos, y del
cual no podrán escapar. Si está bien ante el rey, ordene
arrojar sus hijos que les nazcan desde el día de hoy en
adelante, al agua. La razón de mi sugerencia es, porque
a través de esto podrás borrar sus nombres, al ser que no
fue probado ninguno de ellos, ni de sus padres, a través
de esta vía".
El Faraón oyó las palabras de Bilam, y parecieron bien,
tanto al rey, como a sus ministros, por eso, el mandatario
ordenó hacer tal cosa. Mandó difundir por toda la nación:
"Todo varón que nazca a los hebreos desde este día en adelante,
será arrojado al agua".
Además, el monarca convocó a todos sus siervos, y les ordenó:
"Vayan por favor a la tierra de Goshen, donde se encuentran
los hijos de Israel, busquen todo niño que les nazca a los
hebreos, y arrójenlo al Nilo, en tanto a las niñas dejen
con vida".
Cuando los hijos de Israel oyeron la ordenanza del Faraón,
una parte del pueblo se apartó de sus mujeres, ya que no
querían tener hijos para que sean matados. Pero la otra
parte, se apegó a ellas.
Aconteció desde ese día en más, que las señoras de Israel
embarazadas, salían al campo para dar a luz, concebían allí,
abandonaban sus hijos en ese lugar, y regresaban a sus hogares.
Entonces Quien juró a los patriarcas multiplicar la simiente
de ellos, envió a uno de Sus ángeles celestiales, para que
bañe al recién nacido, lo cubra, unte con aceite y genere
el calor necesario para su supervivencia. Asimismo, el Creador
le indicó colocar sobre las manos del bebé dos objetos:
uno del que fluiría leche, y del otro, miel, para su alimentación.
Además, el cabello de los niños era dejado crecer hasta
las rodillas, para que los cubra. Su desarrollo tenía lugar
debajo de la superficie, pues Di-s así lo dispuso. Esto
era así hasta que el pequeño madure, y pueda regresar a
sus padres. En ese momento emergía de debajo de la tierra,
cual vegetal, buscaba a sus progenitores, y se unía a ellos.
MIENTRAS TANTO
En tanto los egipcios advirtieron lo que acontecía, por
lo que buscaron sus bueyes y herramientas de labranza, surcando
toda la tierra como si estuvieren preparándola para sembrar.
Pero en realidad, pretendían destruir todo sitio subterráneo
donde se hallaren los niños judíos que emergían de debajo
de la superficie.
Sin embargo, no lograron su propósito, pues ningún chico
judío resultó dañado a través de este intento por destruirlos.
Por tal razón, el pueblo de Israel se multiplicó enormemente.
En tanto el Faraón ordenaba día a día ir a Goshen a buscar
los niños de los hebreos. Cuando localizaban alguno, lo
arrancaban del pecho de su madre haciendo uso de la fuerza,
y lo arrojaban al Nilo, dejando a las niñas con su madre.
Esto hacían los egipcios a Israel día tras día.
Aconteció en ese momento, que el espíritu Divino se posó
sobre Miriam, la hija de Amram, y hermana de Aharón. La
joven fue y profetizó dentro de la casa, donde dijo: "He
aquí nos nacerá un hijo de mi padre y mi madre, y él salvará
a Israel de los egipcios".
Cuando Amram escuchó las palabras de su hija, tornó a su
mujer, y volvieron a vivir juntos, ya que se había divorciado
de ella. Esto tuvo lugar en el momento de ordenar el Faraón
arrojar cada varón de la casa de Jacob que naciere, al agua.
Cuando se unió a su esposa por segunda vez, fue al tercer
año de haberse separado de ella. En esta nueva etapa de
sus vidas, ella quedó embarazada, resultando al sexto mes
desde que quedó preñada, que dio a luz un varón. Por causa
del recién nacido, se llenó toda la casa de luz, similar
a la del sol y la luna cuando brillan.
La madre vio que el niño era magnífico, y de buen aspecto,
y lo ocultó por espacio de tres meses en una habitación
interior.
En esos días, los egipcios deseaban borrar el nombre de
los hebreos, por eso, las mujeres de ellos iban a Goshen,
y llevaban a sus bebés que aun no sabían hablar, sobre sus
hombros.
En tanto, las madres hebreas escondían a sus pequeños, para
que no sean detectados por los egipcios y los aniquilen.
Pero venían las mujeres egipcias a Goshen, con sus chiquillos
sobre sus hombros. Cuando pasaban por la casa de una hebrea,
y el hijo de ellas balbuceaba sonidos con su boca, al escuchar
el niño judío que estaba oculto, respondía al otro bebé,
también emitiendo un sonido similar. Entonces las egipcias
regresaban, y revelaban el domicilio al Faraón, para que
lo inspeccione y tome de allí a la criatura escondida, para
arrojarla al Nilo.
EL FARAÓN SE ENTERA
Como unos tres meses después de haber ocultado Iojeved a
su hijo, la noticia llegó a la casa del Faraón. Por eso,
la madre, quien se dio cuenta de la situación, se dio prisa
para actuar. Antes que lleguen los policías a llevarse el
niño, tomó una canasta hecha de juncos, la revistió con
material por dentro y alquitrán por fuera, colocó al niño
en su interior, y lo dejó en la orilla del río.
En tanto Miriam, permanecía parada a la distancia, para
saber que sería de sus palabras que había pronunciado meses
atrás.
En esos momentos, Di-s hizo que sobrevenga una tormenta
de arena y calor muy fuerte en la tierra de Egipto. La misma
hacía impacto sobre la piel de la gente, y les producía
un ardor similar al causado por los rayos del sol en pleno
verano. La llegada de tal flagelo, hizo que los pobladores
egipcios estén muy afligidos.
Por eso, todos los egipcios descendían al Nilo para sumergirse
y aliviar su tormento, el cual era provocado por el ardor
de la arena cálida que impactaba sobre su carne por el efecto
de la tormenta. En ese momento, Batia, la hija del Faraón,
que venía a sumergir su cuerpo en el río por la misma causa
que todos los demás, avistó la canasta flotando sobre las
aguas, por lo que envió a su sierva para que se la traiga.
Cuando la tuvo en sus manos, la abrió, y vio al chico llorando.
Entonces se apiadó de él y dijo: "Este es de los niños hebreos".
BATIA DESEA ALIMENTAR AL BEBÉ
Luego de recogerlo, Batia dio al crío a todas las mujeres
egipcias que caminaban por la orilla del Nilo, para que
lo amamanten. Pero el bebé se rehusó por completo, pues
de Di-s provenía la cosa, y todo acontecía de esta manera
para que lo devuelvan a los pechos de su madre.
En tanto Miriam, se hallaba entre las mujeres egipcias en
la orilla del río, y vio lo que sucedía. Entonces le dijo
a la hija del Faraón: "¿Quieres que te llame a una de las
mujeres hebreas para que te amamante al niño?"
La hija del Faraón le respondió: "¡Hazlo!".
Inmediatamente la muchacha fue y llamó a la madre del bebé
quien asistió enseguida. Cuando llegó, la hija del Faraón
le dijo: "Llévate este niño, y amamántalo para mí, y en
retribución, te daré dos monedas de plata por día".
La señora tomó al bebé y lo amamantaba diariamente.
TIEMPO DESPUÉS
Aconteció al cabo de dos años, cuando el chico hubo crecido,
le fue traído a la hija del Faraón. Ella lo criaba como
a su hijo, y le puso por nombre Moshé, pues dijo: "De las
aguas lo saqué (ese es el sentido de la raíz que da origen
al nombre Moshé)".
En tanto, el Faraón, veía que no da resultado el consejo
de Bilam sobre los hijos de Israel. Pues pese a haber hecho
como él dijo, los hebreos se seguían multiplicando en todo
Egipto. Por tal razón ordenó hacer correr la voz por todo
el imperio: "Ningún hombre disminuirá de su producción día
a día, ya sea en material, como en ladrillos. Pues el hijo
pequeño de ese individuo que haga tal cosa, será colocado
en la construcción en reemplazo de lo que disminuyó".
Luego de esta orden, tornaron más dura la labor de los hijos
de Israel. Además, cada uno de ellos que producía un ladrillo
menos a lo usual en su labor diaria era penalizado severamente.
Le era arrancado a la esposa del hombre, que era la madre
del pequeño, su pequeño hijo, de sus propios brazos, y lo
colocaban en la construcción en reemplazo del ladrillo que
hizo faltar su padre.
Esto hacían los egipcios a los hebreos día tras día. En
tanto, los hijos de Levi, no trabajaban como sus hermanos.
Era porque ellos supieron desde un principio el engaño que
pretendían perpetrar los egipcios sobre ellos. Por eso no
se plegaron a la labor jamás, por lo que nunca los opresores
los forzaron a hacerlo en el futuro.
MOSHÉ ACTÚA
Fue al tercer año del nacimiento de Moshé, que el Faraón
se encontraba sentado a la mesa, durante la comida, y su
esposa, la reina Alparanit estaba sentada a su derecha.
En tanto que Batia, su hija lo hacía a su izquierda, y tenía
sobre ella al niño. Mientras que Bilam y sus dos hijos,
mas todos los ministros del reinado también estaban sentados
allí, frente al Faraón.
En esos momentos, el chico estiró su mano hacia la corona
del monarca, a la cual tomó de sobre su cabeza, y la colocó
sobre la suya propia.
El rey y sus ministros observaron lo hecho por el niño,
y quedaron perplejos. Luego el Faraón dijo a ellos: "¿qué
dicen sobre lo acontecido, y qué debe hacerse al chico hebreo
por su actitud?".
Bilam respondió: "Recuerda, por favor, mi señor, el rey,
el sueño que has tenido hace ya varios días, y la interpretación
que tus siervos dieron al mismo. Por eso ahora, ten en cuenta
que este es uno de los niños hebreos, sobre los cuales yace
el espíritu de Di-s, y no pienses, mi señor, el rey, que
es pequeño, y sin intención hizo esto. Pues es un joven
hebreo, y la sabiduría y el entendimiento están con él desde
pequeño. Por eso, hay que reconocer que premeditadamente
hizo esto, y eligió para él, el reinado de Egipto. Pues
así estilan los hijos de Israel, engañar a los reyes y sus
ministros, para conseguir lo que desean. Lo hacen a través
de triquiñuelas, para hacer tropezar a los reyes de la tierra
y sus hombres.
Seguro sabes lo que hizo Abraham, quien debilitó el ejército
de Nimrod y el de Abimelej, rey de Guerar, y heredó la tierra
de los hijos de Jet y todo el imperio de Kenaan. Luego descendió
a Egipto, y dijo que Sara, su mujer, era su hermana, para
hacer tropezar a Egipto y a su rey.
También su hijo Itzjak hizo esto cuando fue a Guerar y habitó
allí, fortaleciéndose mas que Abimelej, el rey de los Filisteos,
y su ejército. Y también al reinado filisteo pretendió destruir,
al decir sobre Rivka, su mujer: es mi hermana.
Lo mismo sucedió con Jacob, quien engañó a su hermano, y
tomó su primogenitura, y su bendición. Luego fue a Padam
Aram, a casa de Laván, el hermano de su madre, y tomó con
engaño, de él, a sus hijas y todo su ganado, mas todo lo
que era de él. posteriormente huyó, y residió en la tierra
de Kenaan, junto a su padre.
Además, sus hijos vendieron a Iosef, el hermano de ellos,
que descendió a Egipto y fue esclavo. Luego fue colocado
en la cárcel por espacio de doce años, hasta que el antiguo
Faraón tuvo unos sueños, y lo sacó de allí, engrandeciéndolo
por sobre todos los ministros de Egipto, por la interpretación
de sus sueños.
Asimismo sucedió, cuando Di-s dispuso hambre sobre toda
la tierra, que Iosef envió traer a su padre, y todos sus
hermanos, mas la totalidad de sus pertenencias. Cuando todos
llegaron, él los alimentó en forma gratuita, adquiriendo
además, a todo Egipto y sus pobladores por esclavos.
Ahora, mi señor, el rey, también este chico se levantará
como ellos para hacer lo mismo que sus ancestros, sobre
Egipto, para burlar al rey, como así a todo ministro y juez.
Si al rey parece bien, derramemos por favor, su sangre a
tierra, para que no engrandezca, y tome de ti el reinado,
para hacer perder la confianza de Egipto tras su dominio".
EL FARAÓN RESPONDE
El Faraón respondió a Bilam: "Aun convocaré a todos los
jueces de Egipto y todos los sabios, para saber si corresponde
aplicar al niño la pena de muerte, como has dicho. En ese
caso, será ejecutado".
Fueron llamados todos los jueces y sabios de Egipto, y entre
ellos, se infiltró uno de los ángeles de Di-s, quien adoptó
la apariencia semejante a la de uno de esos peritos.
El Faraón les dijo: "Seguramente han escuchado lo que hizo
el joven hebreo que se halla en la casa, y así y así, sentenció
Bilam le sea hecho por su actitud. Y ahora, juzguen también
ustedes, y sabremos cual es la sentencia a aplicar sobre
el chico por lo que hizo".
El ángel respondió: "Si parece bien al rey, ha de enviar
su señoría, a traer una piedra preciosa, y una braza encendida,
las cuales serán dispuestas delante del chico. Será si el
muchacho estira su mano para tomar la piedra preciosa, entonces
sabremos que premeditadamente actuó en todo lo que hizo,
y será ajusticiado. Pero si a la braza estira su mano, sabremos
que actuó en forma no intencional, y vivirá".
El rey hizo acorde a lo propuesto por el ángel, y ordenó
traer los elementos para disponer delante del niño, a quien
sentaron enfrente.
El chico pretendió dirigir su mano a la piedra preciosa,
pero el ángel, sin que los presentes se percaten, la direccionó
hacia la braza, la cual quemó la carne del joven.
Enseguida Moshé llevó la mano a su boca, por lo que resultaron
quemados parte de sus labios, y de su lengua. Esto causó
que ya no vuelva a hablar como antes, sino con dificultad.
El rey y los ministros vieron lo sucedido, y supieron que
no premeditadamente actuó el niño, cuando tomó la corona
de sobre la cabeza del Faraón. Por lo tanto, desistieron
de ajusticiarlo, continuando Moshé su vida en casa del mandatario,
donde crecía y Di-s estaba con él.
EL FUTURO
Luego Moshé debería exiliarse, tras matar un egipcio que
actuó despiadadamente con sus hermanos. Aunque este exilio
no sería definitivo, pues finalmente Moshé regresa, y conduce
al pueblo judío a la liberación.
Aunque para que el regreso del líder Moshé acontezca, faltaba
el clamor de los hijos de Israel al Creador. Y esto aconteció
cuando los egipcios endurecieron la presión sobre ellos,
los hebreos clamaron al Eterno, y de inmediato, la salvación
llegó.
Y ahora, también nosotros aguardamos la salvación al igual
que aquella generación que se hallaba oprimida por los egipcios.
Ya que nos encontramos oprimidos por innumerables angustias,
que sobrevienen sobre la población día tras día. Por eso
también nosotros esperamos la redención final, y la construcción
de la definitiva sagrada casa del Eterno, o sea, el tercer
Templo Sagrado.
Pero para que ello acontezca, falta un último esfuerzo de
nuestra parte. Es menester esforzarnos en hacer la voluntad
del Eterno con denuedo y fe, y sobre todo, clamar a Él,
de la misma manera como lo hicieron nuestros ancestros.
Es decir, dirigirnos mediante nuestras plegarias directamente
al Eterno, de todo corazón, y derramar frente a Él todas
nuestras aflicciones y angustias que nos agobian. Si procedemos
de esta manera, seguro que en forma inmediata, nos enviará
un libertador, que es el Mashiaj, para que nos conduzca
a la liberación y redención final.
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apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
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