En el año 1854, Boursel predijo
que "el sonido podría transmitirse en breve por medio de
la electricidad".
Seis años más tarde, en 1860,
Wheaststone utiliza por primera vez la palabra "teléfono",
para llamar así a un mecanismo no eléctrico diseñado por
él mismo destinado a transmitir voces humanas, sin embargo,
este invento no resultó.
El alemán Johann Philipp Reis en el año 1861 fue el primero
en construir un aparato parecido a lo que luego sería el
teléfono. Su invento fue destinado a transmitir sonidos
musicales.
Dos años después, en 1863,
Johann Philipp Reis logró mejorar sus dispositivos, hecho
que le permitió, según se cree, difundir por los hilos de
su aparato melodías y algunas palabras.
No se tiene certeza de que
Johann Philipp Reis haya conseguido realmente una corriente
"variable" necesaria para la transmisión de ondas de sonido,
o si sólo se trató de un zumbido eléctrico generado a través
de una simple interrupción de contacto.
En caso de que Johann Philipp
Reis haya conseguido realmente una corriente "variable"
necesaria para la transmisión de ondas de sonido, habría
que reconocer que fue él el verdadero inventor del teléfono,
adelantándose a Bell y Gray en quince años.
De todos modos, oficialmente,
los primeros en presentar un aparato telefónico fueron Bell
y Gray en 1878.
La manera en que el teléfono nació oficialmente fue cuando
el inventor, luego de haber sufrido el derrame de ácido
sobre su traje, lanzó un urgido mensaje por el tubo a su
auxiliar que estaba en un cuarto contiguo: "Mr. Watson,
venga aquí, lo necesito ".
Enseguida de acontecido este descubrimiento, Bell se apresuró
a patentarlo. Aunque dos horas después de haber asistido
Graham Bell a la oficina de patentes, hizo su entrada en
ella Elisha Gray, de Ohio, quien escribió en un memorial
la descripción de un invento muy similar al de Bell.
Este hecho producido en la oficina de patentes, donde dos
hombres pretenden patentar un descubrimiento prácticamente
al mismo tiempo, provocó disputas y denuncias. El caso fue
derivado a los tribunales de justicia que tras varias investigaciones,
dimisiones y reuniones, fallaron la causa en favor de Bell.
Lo que revela
el Talmud
Veamos ahora lo que el Talmud,
que fue escrito hace 1.500 años, tiene para decir acerca
del teléfono.
En el tratado de Babá Batrá
16b, se habla del tema y a continuación, mencionaremos esa
cita para saber de que se trata.
El versículo declara: "Escucharon
los tres amigos de Yov toda la aflicción que le sobrevino,
y vino cada uno de su lugar, Elifaz el taimanita (proveniente
de Taimán), Bildad el shujita (proveniente de Shuaj), y
Tzofar el naamanita (proveniente de Naamá). Se reunieron
todos juntos para venir a consolarlo (a Yov)" (Job
2: 11)
La expresión
utilizada por el versículo "se reunieron" enseña
que los tres amigos de Yov llegaron en un mismo momento,
y entraron por un mismo portón. (Maarsha).
El talmud presenta
a continuación un clima de asombro en los rabinos cuando
hablaron de este versículo. El motivo fue por algo que ellos
sabían muy bien: "La distancia de los lugares donde
cada uno vivía era grande. Entre la vivienda de uno y otro
había 300 parsá". (aproximadamente 1200 kilómetros).
Entonces preguntaron:
Si la distancia entre uno y otro era tal, ¿cómo supieron
qué Yov estaba enfermo?.
La respuesta
fue, que cada uno poseía un instrumento de nombre "kalil",
en el cual aparecían los rostros de los tres amigos de cada
uno (recordemos que eran cuatro amigos, incluyendo a Yov,
por eso, cada uno tenía en su "kalil" los rostros
de sus tres amigos). (Rashi)
Además, el
nombre de cada uno estaba gravado debajo de su rostro en
el "kalil". (Rashi)
Vemos que poseían
un instrumento donde cada uno veía lo que acontece con sus
amigos. Y podríamos pensar de que se trata de algún aparato
que muestra las imágenes, similar a un monitor, pero sin
sonido.
Aunque si prestamos
atención a lo declarado por el versículo, comprobaremos
que consta claramente "Escucharon los tres amigos de
Yov toda la aflicción que le sobrevino, y vino cada uno
de su lugar".
Resulta que
escucharon además de ver lo que les acontecía y vinieron
a visitarlo, tras convenir a que hora y en que lugar reunirse.
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