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Los portones del alma

La sección de la Torá intitulada Shoftim -Jueces- comienza con esta ordenanza: "Jueces y guardianes pondrás para ti en todas tus ciudades que El Eterno, tu Di-s, te da para tus tribus, y juzgarán al pueblo con juicio justo" (Deuteronomio 16: 18) 

La traducción presentada está de acuerdo con la interpretación de los exegetas más renombrados, por lo tanto, sin lugar a dudas, ese es el sentido llano que debe asignarse al texto. Sin embargo, si traducimos literalmente, el versículo dice: "Jueces y guardianes pondrás para ti en todos tus portones..." 

La mayoría de nuestros sabios se esforzaron en explicar que no se debe interpretar la palabra "portones" como tal, sino que su sentido aquí es "ciudades", tal como lo mencionamos en nuestra traducción primera.

Ahora bien, asumiendo plenamente la certeza de las palabras de los sabios, nos resta aun develar un singular pormenor. Sabemos que en cada ocasión en que alguna palabra aparece escrita de manera diferente a su forma habitual, por más pequeño que sea ese cambio, es para enseñarnos algo adicional a la interpretación llana del texto. 

Reflexionando brevemente conjeturamos que el versículo en cuestión podría haber dicho directamente "Jueces y guardianes pondrás para ti en todas tus ciudades" ¿Por qué dijo portones, y tenemos que entender que se refiere a ciudades?.

Evidentemente, tal anomalía aflora con el fin de enseñarnos algo adicional. 
La conclusión erudita fue que la inclusión de este término ambiguo nos indica poner jueces “en tus ciudades”, y también “en tus portones”. 

LOS PORTONES:

Ahora bien, uno con intriga se pregunta: ¿Cuáles son esos portones a los que se refiere la Torá en esta oportunidad?.

Encontramos en el Sefer Haietzirá (Mishná 4) que se refiere a los portones del alma que reciben la influencia y la afluencia del exterior. 

El gran sabio Gaon de Vilna explica, que es en referencia a los siete órganos que comunican el interior de la persona con el exterior. Los dos ojos, los dos oídos, las dos fosas nasales y la boca. 

Asimismo este erudito enseñó, que cada uno de estos órganos tiene correspondencia directa con una de las letras del nombre de El Eterno, el cual se escribe mediante las letras hebreas Iod, He, Vav, He.

Los ojos corresponden a la letra "Iod" del nombre de El Eterno, los oídos corresponden a la letra "He" del nombre de El Eterno, las fosas nasales corresponden a la letra "Vav" del nombre de El Eterno, y la boca corresponde a la letra "He" del nombre de El Eterno.

Síntesis:

Ojos = Iod
Oídos = He
Fosas nasales = Vav
Boca = He

UN POCO DE HEBREO ORIGINAL

La enseñanza promulgada está insinuada en el versículo antes expuesto. Esto es así porque "Jueces y guardianes pondrás para ti en todas tus ciudades que El Eterno tu Di-s te da...”, en su original en hebreo es (en fonética):

“Shoftim veshotrim titen lejá bemol sheareja” (Deuteronomio 16: 18) 

Traducción intercalada: “Shoftim -Jueces- veshotrim –y guardianes- titen -pondrás- lejá –para ti- bejol –en todas- sheareja –portones (se interpreta como ciudades)“ 

La palabra "bejol" que consta en el versículo y significa "en todas" tiene un valor numérico igual a 52

DESGLOSE


Veamos el desglose del valor numérico de Bejol

Bejol se escribe mediante las letras hebreas bet , caf y lamed

VALORES CORRESPONDIENTES:

bet = 2
caf = 20
lamed = 30

PROCEDIENDO:

Si sumamos estos valores, obtenemos este resultado: 2 + 20 + 30 = 52

52 es el valor numérico de bejol, como se vio, y también el correspondiente al término bin –entender-.

DESGLOSE

Veamos el desglose del valor numérico de Bin

Bin se escribe mediante las letras hebreas bet, nun

VALORES CORRESPONDIENTES:

bet = 2
nun = 50

PROCEDIENDO:

Si sumamos estos valores, obtenemos este resultado: 2 + 50 = 52
Por lo tanto, 52 es el valor numérico de bejol, y también el correspondiente al término bin –entender-.

Ahora bien como es lógico preguntamos, ¿Qué es lo que debemos entender?
Para saberlo hurgamos un poco más, reduciendo este valor extraído al mínimo posible, un dígito. Para ello aplicamos el procedimiento llamado: “Obtención del número menor –mispar katán-”

LA REDUCCIÓN A UN DÍGITO

La cifra correspondiente a “bejol” es 52

Procedemos

52 = 5 + 2

5 +2 = 7 

Obtuvimos el número menor de bejol, el cual es 7

APLICANDO EL RESULTADO

Paso seguido, aplicamos inmediatamente esta resultante al versículo en cuestión. Para ello "bejol" –en ellas- se reemplaza por el número 7, quedando el texto de este modo:

"Jueces y guardianes pondrás para ti en los siete portones que El Eterno, tu Di-s te da"

A partir de aquí preguntamos ¿Cuáles son estos portones?

La respuesta es la ya dada por el Gaón de Vilna, citada anteriormente: el versículo nos ordena poner guardias en los siete órganos que comunican el interior de la persona con el exterior: los dos ojos, los dos oídos, las dos fosas nasales y la boca. 
Debe tenerse en cuenta asimismo, que el versículo mismo habla de jueces y juicios; esto es un indicio de Rosh Hashaná, es decir, "el día del juicio" que se lleva a cabo en el año nuevo. Ya que Rosh Hashaná -Año nuevo-, es llamado también Yom Hadin -Día del juicio-.

Ahora que hemos apreciado en el versículo de la sección que habla de los juicios, un indicio del día del juicio que es Rosh Hashaná, nos preguntamos ¿acaso esta sección de la Torá se lee casualmente en el principio del mes de Elul, que es el anterior a Tishrei, el mes de Rosh Hashaná?. 

HAY UNA RAZON:

Seguro que debe haber una razón valedera. E inmediatamente la sabremos.
Sabido es, que en el mes de Elul, la antesala de Tishrei, debemos prepararnos convenientemente para el día del juicio, Rosh Hashaná.

Para despertar a las personas y que tomen conciencia de esa preparación, las distintas comunidades ponen en práctica sus costumbres: La comunidad sefaradita durante todo el mes de Elul se levantan a la madrugada y se reúnen para recitar la plegaria conocida como "selijot". Las comunidades ashkenatzitas, tocan el shofar (cuerno de carnero), haciendo sonar los sonidos que se solían ejecutar cuando se salía a la guerra –tekiá-, como así otros similares al llanto entrecortado de un niño –teruá- y otro llamado shevarim. Además, se agrega después de las plegarias el Salmo 27, y en la última semana de Elul también los integrantes de la colectividad ashkenatzita recitan "selijot" por la madrugada.

Estos actos se realizan para que las personas despierten de su letargo, y se den cuenta que deben mejorar sus actos para estar preparados y poder salir airosos en el "día del juicio". Por eso se debe reflexionar mucho en el mes de Elul y ver en que uno anduvo flojo este año y asumir y tomar la decisión de corregir esas faltas.

En especial, se debe poner gran énfasis en el momento de recibir la Torá, cuando la unidad que había en el pueblo judío era total. 

En la Torá consta como después de la salida de Egipto, el pueblo de Israel acamparon en tal lugar, luego viajaron a tal lugar, y así en cada una de las estaciones. Siempre se usa el plural "acamparon", "viajaron", lo que demuestra que el pueblo no estaba unido y existían discusiones entre ellos. Hasta que llegaron al monte Sinaí, allí consta explícitamente (Éxodo 19: 2) "acampó el pueblo", en singular. Por eso, en esa estación, Di-s dijo: "¿El pueblo está unido?. Ha llegado el momento de entregarles la Torá". (Midrash Eijá: petijá 20)

Lo expuesto permite comprender la razón por la cual la sección de la Torá intitulada Jueces -Shoftim- se lee al comienzo del mes de Elul. Es porque a través de ello se pretende darnos el empujón necesario para que reconsideremos nuestra conducta, y reparemos todo aquello que requiera ser enmendado. De esta manera, podremos llegar al juicio a llevarse a cabo en el día del juicio, que es Rosh Hashaná, debidamente preparados.

Fundamentalmente debemos pensar en corregir un error altamente, sumamente contraproducente y severo que se ha propagado en forma alarmante, la tendencia a fomentar riñas y discusiones, o en su defecto, ser partícipes de las mismas. 

Estas reacciones determinan el alcance de un nivel opuesto al conseguido cuando se recibió la Torá. Las consecuencias resultantes están a la vista, la luz divina se aleja en vez de alumbrar e irradiar sobre nosotros bondades ilimitadas. Vivimos inmersos en angustia y dolor. Esperamos que el día acabe pensando en que el siguiente podrá ser mejor. Es nuestro deber recapacitar y hacer puntualmente lo contrario a las disputas insensatas, amar la paz y ayudar a que la misma rija en cada lugar. 

Debemos trabajar en solucionar esto con todas nuestras fuerzas, y de tener éxito, el Todopoderoso con total certeza, como lo indica lo profetizado y registrado en la Biblia, verá nuestra unión, y sin mayores demoras nos redimirá. Así saldremos de este duro y feroz exilio en el que nos hallamos inmersos, y seremos llevados a la ciudad de Jerusalén reconstruida. 

UN CASO PARA TENER EN CUENTA:

A continuación narramos un caso sucedido, el cual debe servirnos como ejemplo para regir en nuestras propias vidas.

En una comunidad instalada en la antigua Rusia se generó una fuerte discusión. La misma ocasionó que la continuidad del Rabino local quede en peligro. 

Los opositores al Rabino proclamaban que éste permitió un alimento en el cual existían dudas de contener un elemento considerado lácteo, el cual podría estar mezclado con un producto de procedencia carnosa. Y frente a este tipo de mezclas, la tendencia de la mayoría de los sabios es prohibir tal alimento.

Esta razón los motivó a movilizarse con el efecto de intentar destituir al actual Rabino y nombrar otro en su reemplazo.

Al cabo de una prolongada seguidilla de discusiones, los litigantes deciden llevar el caso al gran sabio, Rabí Abraham de Soctshob, autor del libro "Abnei nezer". Los individuos al presentarse, se comprometieron a aceptar la resolución que tome Rabí Abraham, y llevarla a la práctica sin objeciones.

El erudito prestó suma atención a las declaraciones, escuchó detenidamente la exposición de cada una de las partes (los que estaban a favor de la continuidad del Rabino local y los que gestaban la destitución). Luego se tomó unos instantes para la reflexión, un breve análisis, y rápidamente Rabí Abraham completamente decidido presentó el veredicto final. Dijo:

”Sin lugar a dudas, nadie pone en tela de juicio los conocimientos de Torá y el temor de Di-s vigentes en el Rabino local. Sin embargo, con todo esto, se escucha de vuestras propias bocas la firme intención de destituirlo por haber permitido un producto que quizá infrinja una prohibición rabínica. Sin embargo, ustedes mismos pretenden transgredir una prohibición directa de la Torá, que es mucho más grave que una prohibición rabínica. Porque las discusiones y las riñas son, sin ningún lugar a dudas, una prohibición de la Torá. Y no solo esto, sino que producto de las riñas y discusiones, se tropieza, como es sabido, consecuentemente, en otras prohibiciones de la Torá".

Como resultado de la enseñanza de este relato, más lo dicho previamente, es menester poner "Jueces y guardianes" en los siete portones que comunican nuestro interior con el exterior. De este modo, nuestro accionar estará regido por patrones equilibrados y debidamente racionalizados. Consiguientemente nuestros actos serán aptos para ser ejecutados, sin temor a cometer un error que nos descalifique, desvalorizando nuestra reputación ante El Eterno y ante las demás personas. 

Los jueces aludidos deben ser guiados por el raciocinio, es decir, la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Es menester analizar minuciosamente y sopesar cada uno de los entes que pretenda atravesar alguno de los portones citados, juzgando si lo que está ante nosotros encaja dentro de lo permitido por las leyes de la Torá que conducen a hacer la voluntad de El Eterno o si no es así.

Si lo que tenemos delante es positivo, según nuestro análisis, lo dejaremos entrar, si no, cerraremos esa puerta y no le permitiremos la entrada ocupando para ello la fuerza de "Los guardianes".

Más ahora, hallándonos en las puertas del mes de Elul, la antesala de Tishrei, que es el mes de Rosh Hashaná. Se debe realizar el máximo esfuerzo y limpiar completamente nuestro interior, dejando “la casa” apta para que el nombre de El Eterno pueda habitar en nosotros. Pues, como es sabido, cada precepto cumplido, se transforma en las cuatro letras que componen el nombre de El Eterno, derivando en que la Presencia Divina pasa a habitar en nuestro interior. Por eso debemos tener la casa apta y pura, para que el nombre Sagrado encuentre en nosotros un lugar propicio para habitar.

Fuentes

  • 1 - Explicación de Agr"á al sefer Haietzirá Perek 4, Mishná 6 en nombre de Sefer HaZohar. 
  • 2 - Explicación de Agr"á al sefer Haietzirá Perek 4, Mishná 8. 
  • 3 - Explicación de "26 de Nisán", Perashat Shoftim 
  • 4 - Parparaot la Torá, perashá Shoftim
  • 5 - Explicación de 26 de Nisán 
  • 6 - Reshit Jojmá, shaar hairá
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