Enseñó Rabí Shimón
ben Lakish: Todo el que se ocupa del estudio de la Torá,
los sufrimientos se alejan de él, tal como está dicho: «Las
chispas –reshef– se levantan para volar –uf– por el aire»
(Job 5:7), y el término uf no se refiere sino a la Torá,
tal como está dicho: «¿Quieres dejar volar –uf– tus ojos
sobre aquello (que has estudiado)? Ya no está» (Proverbios
23:5). Y el término reshef no se refiere sino a los sufrimientos,
tal como está dicho (acerca de los sufrimientos, tales como
el hambre): «Se hincharán por el hambre, atacados por –reshef–
demonios llameantes» (Deuteronomio 32:24).
Comentario
Le dijo Rabí Iojanán: He aquí que lo que acabas de enseñar
sobre los sufrimientos, que la Torá protege, incluso los
niños lo saben, ya que está dicho: «Dijo (El Eterno): Si
obedeces diligentemente la voz de El Eterno, tu Dios, y
haces lo recto a Sus ojos, prestando oído a Sus preceptos
y observando todos Sus decretos, entonces ninguna de las
enfermedades que traje sobre Egipto las traeré sobre ti,
pues Yo soy El Eterno, Tu Curador» (Éxodo 15:26).
Sino que (el versículo de Job por tí citado) debe interpretarse
así: Todo el que puede ocuparse de la Torá y no se ocupa,
el Santo, Bendito Sea, le envía sufrimientos intensos y
lo afligen, tal como está dicho: «Enmudecí, en silencio,
me callé, aun lo bueno, y mi dolor se hizo intenso» (Salmos
39:3). Y el término «bueno» no se refiere sino a la Torá,
tal como está dicho: «Porque una buena enseñanza les he
dado, a mi Torá no la abandonéis» (Proverbios 4:2). (5a)
Dios y La Torá
Enseñó Rabí Zeira, y hay quienes opinan que se trata de
una enseñanza de Rabí Janina bar Papa: Ven y observa que
el proceder del Santo, Bendito Sea, no es como el proceder
de la persona de carne y hueso. El proceder de una persona
de carne y hueso es así: Un hombre cuando vende un objeto
a su amigo, el vendedor se entristece al desprenderse de
un objeto querido, y el comprador se alegra de haberlo adquirido.
Mas el Santo, Bendito Sea, no es así: Les entregó la Torá,
a Israel, y se alegró insistiéndoles para que la retuviesen,
tal como está dicho: «Porque una buena enseñanza os he dado,
a mi Torá no la abandonéis» (Proverbios 4:2). (5a)
Sufrimientos de amor
Enseñó Rava, y hay quienes opinan que la enseñanza pertenece
a Rav Jisda: Si una persona ve que le llegan sufrimientos,
es conveniente que revise sus actos, tal como está dicho:
«Escudriñemos nuestros caminos y busquemos, y volvamos a
El Eterno» (Lamentaciones 3:40). Si revisó sus actos y no
encontró ninguna trasgresión que justifique los sufrimientos,
es conveniente que los relacione con el descuido del estudio
de la Torá, tal como está dicho: «Bienaventurado el hombre
a quien tú, El Eterno, afliges, y en tu ley lo instruyes»
(Salmos 94:12). Y si los relacionó con el descuido en el
estudio y no encontró motivo alguno, entonces seguramente
son sufrimientos de amor, es decir, el Santo, Bendito Sea,
lo hace sufrir en este mundo, a pesar de no haber trasgredido,
con la intención de aumentar su recompensa en el Mundo Venidero,
tal como está dicho: «El Eterno, al que ama, castiga» (Proverbios
3:12).
Enseñó Rava en nombre de Rav Sjora, en nombre de Rav Huna:
Todo aquel a quien el Santo, Bendito Sea, quiere, lo abruma
con sufrimientos, tal como está dicho: «a El Eterno le agradó,
y lo abrumó de enfermedades» (Isaías 53:10).
Pregunta
¿Acaso aunque la persona no los reciba como sufrimientos
de amor de todos modos le sirven de expiación? El texto
enseña que no, ya que está escrito a continuación: «Cuando
haya puesto su alma en expiación»: Tal como el sacrificio
de expiación –asham– no expía sino a través del acuerdo
voluntario del dueño, también los sufrimientos expían si
fueron recibidos a través del acuerdo voluntario de la persona.
Y si los acepta voluntariamente, ¿cuál es su recompensa?
Tal como figura a continuación: «Verá descendencia, vivirá
por largos días», y no sólo esto, sino que su estudio perdurará
en su mano, tal como está dicho: «Y la voluntad de El Eterno
prosperará en su mano».
Difieren acerca de esta enseñanza Rabí Iaacov bar Idi y
Rabi Aja bar Janina:
Uno de los sabios enseñó: ¿Cuáles son sufrimientos de amor?
Todos los que no provocan negligencia en el estudio de la
Torá, tal como está dicho: «Bienaventurado el hombre a quien
tú, El Eterno, corriges, y en Tu ley lo instruyes» (Salmos
94:12).
Y el otro sabio enseña: ¿Cuáles son sufrimientos de amor?
Todos los que no provocan negligencia en el rezo, tal como
está dicho: «Bendito Sea Dios, que no apartó mi oración
ni su bondad de mí» (Salmos 66:20). (5a)
El sufrimiento como expiación
Y tal como enseñó Rabí Shimón ben Lakish, ya que enseñó
Rabí Shimón ben Lakish: Se menciona el término bíblico «pacto»
en relación con la sal, y se menciona el término «pacto»
en relación con el sufrimiento. Se menciona el «pacto» en
relación con la sal, tal como está escrito: «No podrás omitir
la sal del pacto de tu Dios de tu ofrenda» (Levítico 2:13),
y se menciona el «pacto» en relación con el sufrimiento,
tal como está escrito en el pasaje de las maldiciones: «Estas
son las palabras del pacto» (Deuteronomio 28:69). Y ahora
se aplica el método comparativo –gzerá shavá: Tal como en
el caso del pacto mencionado con referencia a la sal, la
sal mejora la carne, también el pacto mencionado con referencia
al sufrimiento, los sufrimientos purgan todas las trasgresiones
de la persona. (5a)
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