Hace algo más
de una semana, recibimos esta sugerencia de Carolina:
"Ví que hay cierto interés en las recetas de comida judía.
Tal vez podrían crear un espacio para intercambiar recetas. Reciban
un cordial Shalom!, Carolina"
Al leer este mensaje, en forma inmediata creamos un espacio
para intercambiar recetas de comidas tradicionales judías.
En el mismo publicamos las recetas que disponíamos, y así
lanzamos al aire este nuevo item.
A los pocos días de publicado, comienzan a llegarnos distintas
recetas de platos tradicionales judíos. Era Carolina, quien
tras la propuesta que hizo, no se quedó de brazos cruzados,
y comenzó a trabajar a brazo partido.
Envió hermosas recetas que publicamos rápidamente, y también
cartas a los lectores, explicándoles distintos detalles
y conceptos de la culinaria judía.
Una de las cartas enviadas fue esta:
LA MEZE
Hola de nuevo!. Aquí estoy otra vez para compartir algunas
recetas fáciles para aprender y por sobre todo, para enseñarle
a los niños. Casi todas mis recetas están orientadas a que
los más chiquitos de la casa puedan meter las manos en las
preparaciones y de ahora en adelante, van con instrucciones
para ellos.
La meze es un surtido de bocadillos que se sirven, habitualmente,
a modo de desayuno - almuerzo cuando la familia vuelve del
servicio de Shabat del día sábado. Por ser Shabat, tenemos
prohibición de cocinar o de encender fuego, por lo tanto,
todos estos bocados se dejan preparados con anticipación
al encendido de las velas del día viernes.
Una meze tradicional, incluye varias ensaladas, aceitunas,
dips para untar, huevos, masitas, panes y otras delicias.
La meze puede ser una verdadera paleta de sabores que reúne
distintas preparaciones de la gran diversidad de comida
judía. Por ejemplo, la familia de marido es ashkenazi y
la mía, sefaradita, por lo tanto en mi meze, encontraremos
recetas alemanas y polacas y también bocaditos orientales.
Un factor común es que casi todos los alimentos son fríos,
debido a que se preparan y almacenan con al menos 1 día
de anticipación. Una excepción es el “cholent”, un guiso
caliente y delicioso que la creatividad del pueblo judío
consiguió elaborar SIN faltar a las estrictas normas de
Shabat. Pero de eso hablaremos después...
Como se trata de varias preparaciones, voy a comenzar publicándolas
de a poco.
UNA DE LA RECETAS PARA LA MEZE
Platos para la meze:
Hummus (o Hummus bi Tahini)
Los pueblos orientales disfrutan de una variedad de dips
preparados con moliendo legumbres (porotos, lentejas) hasta
obtener una consistencia suave. Sin lugar a dudas, la más
popular es esta.
Necesitamos:
- 2 tazas de garbanzos cocidos y sin hollejo más 1/4 de
taza del agua de su cocción
- 3 a 6 cucharadas de tahini (pasta de sésamo. La venden
en las tiendas de productos orientales)
- 2 a 3 dientes de ajo molidos (si no le gusta el ajo, elimínelo)
- 3 a 4 cucharadas de jugo de limón
- más o menos 1 cucharadita de sal
- ½ cucharadita de comino molido
- 2 cucharadas de perejil o cilantro (o ambos)
- aceite de oliva.
Preparación:
En un procesador de alimentos, moler los garbanzos, el tahini,
el agua de cocción, ajo, jugo de limón, sal y comino.
Si queda muy seco, agregar más agua, hasta obtener una pasta
de la consistencia de una mayonesa.
Niños: Esparcir el hummus en un plato y espolvorear con
el perejil y/o el cilantro. Bañar con una cucharada (más
o menos) de aceite de oliva
Servir a temperatura ambiente, con pan pita o crackers
MENSAJES INFORMATIVOS
También Carolina envió a los lectores mensajes informativos,
dando una orientación sabia y precisa acerca de la historia
de la cocina judía, y los modismos de la misma.
Este es uno de los escritos enviados y publicados:
Si hay un aspecto que pudiéramos definir como un factor
común en la comida judía ese aspecto es la ADAPTACIÓN.
La comida judía es la comida del mundo, y se ha desarrollado
de acuerdo a los vaivenes de continuos cambios originados
por migraciones, expulsiones y llegadas de familias inmigrantes
a sus nuevos hogares.
En estos lugares, según explican las abuelas, había que
cocinar de acuerdo a nuestras tradiciones, pero adaptándonos
poco a poco a los productos locales, a lo que había disponible
y por supuesto, con un presupuesto bastante limitado.
De ese modo, por ejemplo, en Alemania el aceite era un producto
prohibitivo por su alto precio. La solución fue la creación
del Shmaltz, o grasa de pollo derretida que se almacenaba
en botellas hasta poder utilizarla. En el sur de Polonia,
una región productora de remolacha, se desarrolló el gusto
por la comida dulce y así tenemos que los descendientes
de esas familias, agregan generosas cantidades de azúcar
a sus platos, incluidos platos de pescados y carnes. Los
países mediterráneos sazonan con variedad de hierbas frescas
y aceite de oliva, mientras que los europeos lo hacen con
especias.
Otro ejemplo de cómo la capacidad de adaptación y creatividad
fue capaz de producir comidas deliciosas, ocurrió cuando
el impuesto a la carne kosher fue tan alto que las familias
judías en europa se vieron obligadas a adquirir los “desechos”
o cortes que por ser extremadamente duros eran descartados
por los carniceros.
Poco a poco, las madres de esa época se dieron cuenta que
si cocían esas carnes en un estofado, muy lentamente y por
largo tiempo, el tendón de la carne se transformaba en gelatina
y como resultado obtenían carnes blandísimas y extremadamente
sabrosas. De esa época proviene el Cholent, que tuvo tanta
aceptación que España lo adoptó y lo rebautizó con el nombre
de “Cocido español”, agregándole, por cierto, carnes de
cerdo.
En el caso de los sefaradíes que por siglos convivieron
con árabes en España, la adaptación surgió de manera natural
puesto que los musulmanes también observan normas religiosas
en su alimentación y en la hospitalidad: la comida se selecciona
de acuerdo a normas religiosas, se bendice, se come solo
con la mano derecha y la atención a sus invitados también
tiene una connotación religiosa.
Además, muy pocas veces incluyen el cerdo o los mariscos
en su dieta, optando por el cordero y en ocasiones el pollo.
Así, fue muy fácil adoptar platos de nuestros vecinos árabes
y hacer nuestras sus tradiciones, hasta nuestros días con
deliciosas verduras rellenas, pastelitos de hoja y almíbar,
legumbres y otros. Cabe destacar que esta cocina además
era barata. La creatividad y la necesidad la convirtieron
en algo especial: ¿a quién se le ocurriría comer las hojas
amargas y duras de la parra???
Como resultado, ambos vecinos se beneficiaron con la riqueza
culinaria del otro. La alta estima por la comida sefaradita
se refleja en el dicho árabe: “Duerme en una cama Cristiana
y disfruta comida Judía”.
La omama hacía mucho con muy poco.
La omama, la abuela de mi marido, siempre nos hablaba de
su llegada a este país, procedente de Alemania, donde, por
milagro pudo escapar de los horrores de la guerra y la persecución
nazi.
Su llegada a este nuevo mundo, no fue fácil. Ni ella ni
su marido hablaban nuestro idioma, las costumbres eran otras
y el dinero escaseaba.
Sin embargo, aprovechando la abundancia de productos locales
y el ingenio que otorga la escasez, podía producir platos
sabrosos y baratos: Un huevo batido y mezclado con un poquito
de leche alcanzaba para la masa del strudel y para pintarlo
por fuera. Las cáscaras de verduras y los huesos del pollo
se hervían por horas para obtener un caldo que servía de
base para otras preparaciones.
Los restos de puré se mezclaban con cebollas y con esto
se rellenaban los discos de masa que conocemos como borekas.
Nada se desperdiciaba, todo se aprovechaba. Aún las cáscaras
de las naranjas se remojaban en alcohol para producir licor!
Deberíamos aprender de nuestras abuelas, recordar cuando
los tiempos eran difíciles y dar gracias a D's por toda
la abundancia y sus bendiciones!!!
Carolina
REFLEXION
Agradecemos la iniciativa de Carolina, y su trabajo desinteresado
por todos los judíos del mundo que desean cocinar de acuerdo
a la tradición, pero no disponen de las respectivas recetas
e indicaciones.
Es nuestro deseo que este espacio de recetas continúe creciendo,
y que Carolina pueda proseguir con su inmensa obra que ha
iniciado.
Quien desee enviar un mensaje a Carolina, o hacer un comentario
sobre su trabajo, lo puede enviar a este correo que coloco
a continuación, y con la ayuda del Eterno, se lo haremos
llegar (o lo publicaremos si es un mensaje abierto).
deshe@judaismovirtual.com
TOMAR EL EJEMPLO
Este trabajo iniciado por Carolina, debe servirnos de ejemplo,
para tomar también nosotros la iniciativa, y comenzar a
escribir sobre algún tema del judaísmo que esté a nuestro
alcance, y es de utilidad para los demás. La propuesta está
abierta, y las puertas de Judaismo Virtual para publicarlas
también.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.