Consta en el tratado de Pirkey
Abot (1: 1): "Y los ancianos la entregaron (a la Torá) a
los hombres de la Gran Asamblea
Para explicar lo expuesto, diremos que Eli el sacerdote
y Shmúel (Samuel) fueron dos hombres relevantes en la historia
del pueblo judío. A través de ellos retornó la profecía
al pueblo judío, tras un largo interín, desde el deceso
de Moshé.
Cuando envejeció Eli, nominó a sus hijos como jueces para
que ejerzan en su lugar. Sin embargo, estos se apartaron
del camino de Hashem, y no actuaron con rectitud, recibiendo
entre otras cosas, dinero ilícito por parte de los acusados
o acusadores a fin que dictaminen la sentencia tornando
el veredicto a su favor.
Por esta causa se congregan todos los ancianos y solicitan
a Shmúel un rey para que juzgue al pueblo, como tienen todas
las naciones.
Finalmente Shmúel accede, y
por orden de Hasehm asume Shaul hijo de Kish, de la descendencia
de Biniamín, quién se convierte en el primer rey de Israel.
Durante la gestión de Shaul sobreviene el desafío de Goliat,
quién era poseedor de una tremenda contextura física, ya
que su estatura rondaba los tres metros, además utilizaba
casco de cobre, una muy pesada armadura compuesta por escamas
de hierro, similares a las de los peces que protegen todo
su cuerpo permitiendo a su vez movilidad. Sus piernas eran
resguardadas por botas altas de cobre y su cuello por un
agregado del mismo metal que salía del casco y se deslizaba
por los hombros. Además estaba fuertemente armado y sostenía
un gran escudo para mayor seguridad. Su imagen provocaba
pánico entre la multitud.
Este gigante decide que consigan un contrincante para él,
y en caso de resultar vencedor, su pueblo (los filisteos)
serviría a Israel; de lo contrario, si Goliat derrota a
su rival, Israel sería el esclavo.
Buscan quién pueda enfrentar al gigante, y se postula David,
el hijo de Ishai, quién es rechazado por el rey Shaul, haciendo
alusión a que es muy joven y carente de condiciones para
triunfar en la batalla.
David apela y relata al primer mandatario parte de sus hazañas,
le informa de su trabajo como pastor del rebaño de su padre,
y acota que en cierta ocasión "vino un león y un oso; entonces
tomó (el león) una oveja del rebaño, salí detrás suyo y
la rescaté de su boca; en ese instante se levantó contra
mi, lo tomé por sus barbas, lo golpeé y terminé con su vida.
También el oso con sus dos crías y los dos cachorros del
león golpeó tu siervo; y será ese filisteo incircunciso
como uno de ellos (en mis manos), con la ayuda de Hashem".
Dijo entonces el rey, "¡Ve, y que Hashem esté contigo!".
David es armado
El monarca otorgó al desafiante
un casco de cobre, armadura, y todo lo necesario para el
combate. Sin embargo, el joven vio que era muy pesado todo
este armamento y desistió de vestirlo, tomó su bastón de
pastor, algunas piedras finas y lisas del arroyo, su mochila
y una honda. Así se acercó a la contienda.
Goliat subestimó al muchacho, pues era joven y de bello
aspecto, lo cual indicaba que no tendría experiencia en
batallas. Le dijo "¿Soy acaso un perro que vienes hacia
mi con un palo?". Lo maldijo y agregó "Ven hacia mi y daré
de tu carne a las aves de los cielos y a los animales del
campo".
Contestó el joven "Tu vienes hacia mi con espada y armadura
y yo vengo hacia ti en el nombre de Hashem. En este día
te encerrará Hashem en mi mano, te golpearé, separaré tu
cabeza de sobre ti y daré de tu cuerpo a las aves de los
cielos y a los animales del campo. Y sabrá toda la tierra
que existe Hashem, el Di-s de Israel".
Finalmente ocurrió como dijo, David insertó con su honda
una piedra en la sien de Goliat, este cayó, el muchacho
tomó la espada del filisteo, le cortó la cabeza y la llevó
a Jerusalem.
Luego de estos hechos, la multitud comenzó a alabar más
a David que al rey y este, por celos, intentó liquidarlo
en varias oportunidades. Hasta que finalmente Shaul abandona
este mundo y toma el poder el vencedor de Goliat a la edad
de treinta años.
Muchas guerras terminaron con el triunfo del nuevo monarca
de Israel, quién no se apartó del camino de Hashem. Le nació
un hijo al que llamó Shelomó, y al que ungió a la edad de
doce años.
El total
de años que reinó David
David reinó por espacio de
cuarenta años y falleció teniendo setenta. Luego asumió
su hijo de tan corta edad como primer mandatario del pueblo
judío.
El nuevo conductor de la nación tomó como esposa a la hija
del Faraón, rey de Egipto, y la trajo a la ciudad de David,
su padre hasta culminar la construcción de su propia vivienda,
la casa de Hashem (el Templo Sagrado) y la muralla de Jerusalem.
Cierta noche se revela Hashem a Shelomó en sueño y le expresa
"Solicita que es lo que te daré".
Shelomó solo pide un corazón apropiado para comprender como
juzgar al pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo
– haciendo alusión a que aun es solo un niño, y no acumuló
la sabiduría (experiencia) que llega a través del tiempo.
Hashem concede el pedido del mandatario y además agrega
otros presentes a lo requerido por el muchacho, como ser:
una vasta riqueza y honores como jamás vio celebridad alguna
que pisó este mundo.
Las facultades con las que fue dotado el joven monarca surtieron
efecto y se difundió su capacidad por todo Israel. Esto
a posteriori de una disputa entre dos mujeres poco pulcras
que llegan al rey para que juzgue cual de ellas tiene la
razón.
Las mujeres le confesaron al monarca que comparten la misma
habitación y viven solas; y que cada una dio a luz un varón,
pero cierta noche una de las señoras despierta con uno de
los recién nacidos a su lado, sin vida. Entonces acusa a
su compañera de haberle cambiado el bebé.
La cuestión es que las dos madres reclaman ser la primogenitora
del que quedó vivo por lo que exigen que se haga justicia.
El
rey Shelomó sentencia
El rey Shelomó ordena cortar al chico por la mitad y que
le sea entregada una parte a cada una. Sin embargo, antes
que se haga algo, despierta el piadoso amor de la verdadera
madre, la que ruega que no maten al niño, y que se lo entreguen
a la otra mujer.
Controvertidamente, la otra mujer solicita que se proceda
a la ejecución del dictamen.
Inmediatamente el premier ordena que se restituya el bebé
a su verdadera madre que es quién pidió piedad.
Tras escuchar la sabiduría con la que resolvió el rey este
pleito, todo el pueblo temió delante del mandatario, pues
apreciaron que hay en él comprensión proveniente de Hashem
para resolver cuestiones judiciales.
Luego, cuando ya estuvo bien afianzado en su gobierno, cuatro
años después de haber asumido, construye la casa de Hashem
como le había encomendado su padre, el rey David. Evento
que tiene lugar cuatrocientos ochenta años después de haber
salido el pueblo de Egipto.
Respecto al lugar donde se construyó el Templo Sagrado (el
monte Moriá), se cuenta una emocionante historia alusiva.
En ese preciso sitio (el monte Moriá), existía un campo,
cuyo propietario era además padre de dos hijos. Llega el
día en el que el dueño del campo fallece, y es entonces,
cuando los herederos deben repartir la herencia.
Uno de los hermanos piensa: "Yo soy soltero, y no tengo
muchos gastos; en cambio mi hermano es casado, con hijos,
y debe mantener su casa y la familia; no está bien que nos
quedemos con la mitad cada uno", y le cedió su parte.
El otro pensó: "Yo tengo mi mujer, mis chicos, una vivienda
confortable; en cambio mi hermano, no posee estas alegrías,
no es justo que nos repartamos la herencia en partes iguales,
por lo menos, que disfrute de esto", y le otorgó su parte.
Al escuchar esto el conductor de Israel, emitió su veredicto:
"Que mejor que construir la casa de Hashem donde reina la
hermandad!".
Finalmente llegó el día de la inauguración del templo. En
esa oportunidad el rey bendijo al pueblo y la celebración
se prolongó por espacio de siete días. Luego se conmemoró
por otra semana completa, la fiesta de las cabañas (Sucot),
en la que se recuerda la salida de Egipto.
Al día siguiente, el primer mandatario envió a la multitud,
y estos bendijeron al monarca antes de emprender el retorno
a sus tiendas.
El total de los años que gobernó El rey Shelomó fueron cuarenta
años y luego, a la edad de cincuenta y dos años, descansó
conjuntamente con sus padres y reinó su hijo Rejabam tras
él.
El Templo Sagrado estuvo en pie durante cuatrocientos diez
años. Muchos milagros sucedieron por esos tiempos y muchas
maravillas de Hashem podían ser apreciadas. Pero los seres
humanos somos de carne, y sangre corre por nuestras venas,
por lo que no pudimos resistir la tentación de ir tras los
placeres de este mundo; hecho que provocó se le otorgue
permiso por parte de Hashem a Nabucadnetzar (Nabucodonosor),
para que destruya el Templo y exilie al pueblo a Babel (Babilonia).
El exilio
de Israel
Durante setenta largos años,
Israel sufrió las penas que sobrevienen tras el destierro.
Ya que no solo debieron abandonar su tierra, sino también
todas sus propiedades y pertenencias. Y como si eso fuera
poco, se vieron obligados a soportar el yugo del gobierno
de Nabucadnetzar rey de Babel.
Al cabo de cuatrocientos ochenta años desde la construcción
del primero (cuatrocientos diez estuvo en pie y setenta
años de exilio), es construido el Segundo Templo por medio
de los hombres que subieron de Babel al cesar la opresión.
El día de Rosh Hashaná (año nuevo), se congregó todo el
pueblo judío en la calle que se hallaba frente al portón
de las aguas (Shaar Hamaim), y solicitaron a Ezráh el sabio,
traer el pergamino arrollado que contiene la ley de Moshé
ordenada por Hashem a Israel. Asi lo hace, lo lleva delante
de mujeres y hombres, para luego subir a la tarima que habían
preparado especialmente. Pronuncia la bendición, y el pueblo
responde "Amén!, Amén!".
Posteriormente comienza a leer y los entendidos explicaban
a la multitud el contenido de los versículos, tras lo cual
estallaban en llanto, al recordar que habían pecado contra
Hashem; por lo que el profeta Nejemía, Ezráh y los Levitas
(descendientes de Levi, o sea auxiliares de los Cohanim),
hacen saber al pueblo que hoy es un día festivo (Rosh Hashaná)
y no corresponden tristezas ni lutos, sino festejo y alegría;
por lo que la gente se retira a celebrar la festividad de
la mejor manera.
Por ese entonces había que reorganizar y establecer pautas
para que la nación pueda conducirse de manera apropiada.
Este móvil fue el que incentivó a Ezráh a constituir la
Gran Asamblea, integrada por ciento veinte funcionarios
que se encargarían de todo lo referente a la justicia y
seguridad de los ciudadanos para un mayor bienestar de la
población.
Todos los componentes de este grupo eran eruditos y versados
en las palabras de la Torá, motivo por el que establecieron
las tres principales bases para que la nación pueda mantenerse:
justicia, educación y cumplimiento de los preceptos.
Fuentes
13
- Shmúel A 8:1
14
- Shmúel A 9: 1 y 13:1
15
- Shmúel A 17: 4
16
- Shmúel 17: 34 (explicado según Rashi,
aunque los otros comentaristas divergen con él
en la cantidad de fieras que golpeó David).
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