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Matrimonios Mixtos

Existe una gran diferencia entre una persona perteneciente al pueblo judío, y otra que no pertenece al pueblo judío. Decimos esto, fundamentalmente porque el judío debe afrontar el cumplimiento de los 613 preceptos bíblicos mas todas las ramificaciones de los mismos. En cambio una persona no judía, debe cumplir solo siete preceptos.

Entre los preceptos que debe cumplir un judío, hallamos por ejemplo, al de guardar el Shabat. Este precepto consta explícitamente en el versículo: (Exodo 31: 16-17): "Guardarán los hijos de Israel el Shabat, estableciendo al Shabat por todas sus generaciones por pacto eterno. Entre Mi, y los hijos de Israel es una señal para siempre".

Apreciamos claramente en el versículo, que el Shabat es un pacto exclusivo entre Di-s y el pueblo de Israel. Por lo tanto, ningún otro lo puede cumplir, pues si lo hace estaría infringiendo la palabra de Di-s.

Ahora bien, pensemos algo hipotético ¿Qué sucedería en una casa constituida por un judío y alguien que no lo es?. El judío respetaría el Shabat, y la otra parte tendría prohibido hacerlo.

En ese caso ¿Qué clase de matrimonio sería ese, dónde uno tiene prohibido hacer lo que el otro está obligado?. Y además, ¿Qué sucedería con los hijos qué nacieren a esa pareja?.

Tras esta breve reflexión se entiende perfectamente como la ley judía que prohíbe los casamientos mixtos, y todo lo que pueda conllevar a ello, tiene mucha razón. Pues si se llegase a permitir tal cosa, las familias compuestas por una parte judía y la otra parte no judía, no tardarían en entrar en crisis. Y esto solamente por la tremenda diferencia de principios que habría entre ambos cónyuges. Caos que se acrecentará notoriamente con la llegada al mundo de hijos, a los cuales seguramente querrán dar una educación digna, para lo cual será necesario optar por los principios de uno, quedando marginados los principios del otro, al menos parcialmente.

Decimos esto porque, por ejemplo, inmediatamente después del nacimiento de un varón, (más precisamente al octavo día) el pueblo judío acostumbra circuncidarlo. Mientras la costumbre de otros credos es bien diferente. Por eso reflexionamos y nos preguntamos ¿Cómo reaccionaría un matrimonio mixto ante una situación como esta?.

Seguramente la elección a elegir no será nada fácil. Y luego de la toma de la decisión, la parte que debió ceder seguramente pretenderá que en el futuro se proceda de acuerdo a su tradición y costumbres, compensando de alguna manera la cedida anterior. Esta lógica manera de proceder provocará en poco tiempo una mixtura de costumbres y tradiciones en este hogar mixto, que solo producirá confusión y problemas. Por tal razón, lo más probable es que las costumbres, los principios y las tradiciones originales de ambas partes de la pareja se vayan perdiendo, adoptando una posición neutra frente a la vida, y en medio de ese clima crecerán los niños.

Por lo tanto, si esta tendencia a formalizar matrimonios mixtos se generaliza y acontece en forma masiva, el pueblo judío, elegido por Di-s, para que le sirva, estaría condenado a desaparecer. Decimos esto, porque sin lugar a dudas, en cada uno de estos matrimonios mixtos, para poder convivir, alguna de las dos partes debe ceder, tal como dijimos, y si eso sucede, el judaísmo no podría mantenerse en forma íntegra por mucho tiempo en esa pareja.

Este sería el principio del decaimiento del judaísmo en ese hogar, hecho que irá acrecentándose paulatinamente, hasta que las raíces judaicas pasen al olvido, tal como lo prueban los miles de matrimonios mixtos consumados a través de la historia. Y este efecto multiplicado varias veces, sin lugar a dudas, acabaría por destruir la milenaria tradición judía.

Por esta sencilla razón, es necesario mantener nuestra tradición, y casarse solo entre judíos. Y debemos tener en cuenta que la causa no es porque los demás pueblos sean mejores o peores que el pueblo judío, sino simplemente porque queremos que nuestro pueblo querido, milenario y tan rico en tradición e historia siga vivo.

Aunque es necesario aclarar que hay algo que si es permitido llevar adelante con gente de otros pueblos, y es, aceptar a aquellos que desean cumplir todos los preceptos y ser parte también del pueblo elegido por Di-s. Pero para ello, deben realizar la conversión acorde a lo estipulado por la ley. Después de eso, se pueden casar con un judío sin ningún problema.

De esta manera, un hogar formado por dos partes de similar fe, principios y tradición, tiene todas las posibilidades de ser feliz, y ofrecer a los hijos una educación sólida y bien estructurada, que les otorgará seguridad personal, y convicción en la vida, elementos estos, súper necesarios para poder afrontar y superar debidamente las duras pruebas que se presentan a lo largo de la vida.

Shalom y hatzlajá

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