La
población mundial está unida a través del trabajo y la producción
de cada una de las personas. Es algo similar a lo que acontece
con el ecosistema, en el cual, si faltare una sola especie
animal o vegetal, eso causaría un desastre mundial. Por
ejemplo, ¿quién limpiaría a la ciudad de roedores si todos
los gatos fueran exterminados?. En ese caso, habría que
arrojar productos químicos especiales, mucho más poderosos
que los insecticidas tradicionales. Pero, ¿quién limpiará
la toxicidad ambiental que quedará dispersa por toda la
ciudad, provocada por el producto arrojado, después que
los roedores hayan sido eliminados?. El aire estará contaminado
por varios días, y eso produciría una catástrofe. Exactamente
igual acontece con la labor de cada individuo, la cual es
indispensable para el funcionamiento del sistema de vida
mundial. Si uno no hace su trabajo, todo el sistema se desequilibra.
Quizá, a nadie que vive en la gran capital, se le ha ocurrido,
que gracias a aquel minero que ni siquiera sabe leer porque
nunca fue a la escuela primaria, y trabaja en las lejanas
minas de carbón, es posible disfrutar del pan elaborado
en la madrugada de hoy, en la sofisticada y moderna panadería
que queda a la vuelta de casa. Es probable que ninguna persona
piense eso, pues ¿qué relación tiene el carbón con el pan?.
Todos los hornos de elaboración de la panadería son eléctricos
y a gas. Además, los demás equipos y maquinaria están totalmente
computarizados, y mecanizados, dotados de sofisticados mecanismos
electrónicos de encendido y control. La leña y el carbón
ya son parte de la historia en la industria moderna.
Tampoco es muy factible, que aquel distinguido accionista,
dueño de la cadena de hoteles más lujosa de América, quien
viste un impecable y lujoso traje a medida, diseñado por
el mejor sastre de la ciudad, y elaborado con carísima tela
italiana, se percate, que el dueño de aquella vieja mercería,
que vende botones de segunda calidad, ubicada en los suburbios
urbanos, es la causa de que él pueda vestir su lujoso traje
el día de hoy.
Sin embargo, como veremos enseguida, si el hombre que trabaja
en las minas de carbón, no hiciese su trabajo, este ejecutivo,
ni los demás habitantes de la zona céntrica de la ciudad,
tendrían la posibilidad de saborear su pan sofisticadamente
elaborado la madrugada de hoy en la moderna panadería. Asimismo,
no podría este individuo, tener su elegante traje, en caso
de que aquel negocio que expende botones de segunda, cuyas
paredes se ven descascaradas y abandonadas, dando un aspecto
de abandono total, no existiera. En ese caso, ni este sujeto,
ni todos los demás que encomiendan el diseño de sus trajes
al sastre más cotizado de la ciudad, podrían gozar de sus
vestimentas, ya que las mismas no podrían hacerse.
El
proceso de elaboración de la tela:
El
proceso de la elaboración de la tela para el diseño de ropa
fina y elegante, es realizado en Italia. Existen allí fábricas
que se dedican a ello, y proveen al mundo entero con sus
productos.
El país importador recibe la tela por vía marítima. Allí,
en el puerto, trabajan centenas de operarios, que realizan
el trabajo de descarga, inspección, control aduanero y demás.
Si el operario que coloca el gancho de la grúa en la cadena
que sujeta al contenedor, ese día no fuere a trabajar, en
ese caso, la carga no podría ser alzada para ser bajada
a tierra firme. Por lo tanto, si no se da una solución a
ello, la tela jamás llegará al sastre para la elaboración
de los trajes.
Para subsanar el dilema, el capataz deberá tomar una decisión,
y nombrar a otro obrero para que suba y coloque el gancho
en la cadena. Por eso, decide enviar a hacer ese trabajo,
al encargado de guiar con la mano la carga soportada por
la grúa, a medida que la misma va bajando, para hacerla
descender en el lugar apropiado.
El problema que se suscitará ahora es, que no habrá quien
dirija desde abajo al contenedor, y si nadie lo orienta,
no caerá en el lugar apropiado. Pues es menester que quede
bien posicionado, para ser colocado en el camión fletero
que lo trasladará al depósito. Por esta razón, para que
el sastre pueda recibir la tela, y diseñar el traje del
dueño de la cadena de hoteles, habrá que designar otro operario,
para que reemplace al que subió para sustituir al que debería
colocar el gancho en la cadena. Para este trabajo, el capataz
llama al que hace señas al operador de la grúa, para indicarle
la dirección que debe dar a la carga. Pero ahora, será necesario
enviar a algún otro obrero para que haga señas a la grúa,
pues de lo contrario, el que la maneja no sabrá que dirección
dar al cargamento.
En síntesis, se produce un gran desorden ante la ausencia
de alguno de los empleados del puerto. El motivo es, porque
cada uno tiene su función, y forman parte del gran engranaje.
Y esto mismo sucede en cada una de las fábricas o industrias,
ya que cada una toma a los empleados que necesita, y otorga
una función a cada uno. Por lo que, si alguno se ausenta,
el capataz debe comenzar a improvisar y rearmar todo el
esquema.
Por
qué los obreros no llegan al trabajo:
El
motivo por el cual los obreros no llegan al lugar de trabajo,
es muy variado. Puede ser, por ejemplo, que ese día la esposa
no se sentía bien, y el hombre debió quedarse a preparar
el desayuno a los chicos, y enviarlos al colegio. Hasta
podría ser, que al que le sucedió eso, fue al obrero encargado
de colocar el gancho en el contenedor del puerto del que
hablábamos. En ese caso, no estaríamos errados, si decimos,
que si la mujer de ese individuo no realiza su trabajo en
la casa, la tela no podría llegar al sastre para que el
ejecutivo tenga su traje. Vemos como va creciendo la cadena,
pues ya han entrado al sistema, todas las mujeres de los
trabajadores del puerto.
Luego de ser descargado, el contenedor con la tela será
transportado a un depósito portuario, por alguno de los
camiones asignados a esa labor. Pensemos cuantas partes
componen a un medio de transporte como ese, son miles. Cada
una de las mismas es fabricada por otras personas. Y la
materia prima, es elaborada en lugares totalmente diferentes.
Pues sabido es, que los componentes de los metales para
realizar las llantas de las ruedas, se extraen de las minas,
luego la materia prima es procesada en diferentes sitios,
pasando por innumerables manos, hasta llegar a obtenerse
el producto final.
En cambio, los neumáticos que recubrirán las llantas, se
realizan sobre una base de petróleo, el cual se extrae de
pozos petroleros, que se encuentran en zonas bien distantes,
a miles y miles de kilómetros de donde se hallan las minas
proveedoras de los componentes metálicos. Además, recordemos
que solo hablamos de las llantas y los neumáticos, pensemos
sobre la proveniencia de cada uno de los componentes de
un transporte de carga pesado, llegaremos a una cifra millonaria
de manos que trabajaron para que el camión exista. El circuito
productivo mundial está totalmente conectado, y todos necesitan
a todos para poder llevar a cabo la vida rutinaria.
Una vez que la tela llega finalmente al sastre, este realizará
los cortes sabiamente y con mucha destreza. Pero para ello,
necesita que su taller esté limpio. Y ¿qué sucedería si
la vieja y sucia mercería donde la mujer que viene a hacer
la limpieza compra sus botones para abrochar su ropa estaría
cerrada?. En ese caso, ella no podría venir a limpiar el
taller, por lo que el sastre no podría apoyar allí la fina
y valiosa tela, y el ejecutivo no podría recibir su traje.
O sea, este dueño de la cadena de hoteles más lujosa de
América, también necesita a la mercería que expende botones
de segunda, porque de lo contrario, su traje no podría realizarse.
Además, ese mismo ejecutivo, también necesita de aquel individuo
que trabaja en las minas de carbón, a miles de kilómetros
de distancia. Pues si aquel sujeto no hiciese su trabajo,
¿de dónde saldría el carbón para armar los circuitos integrados
dispuestos en las plaquetas de encendido de los hornos de
la moderna panadería, donde se elabora el pan, que él mismo
compra para su casa?. Además, allí mismo adquiere el pan
la empleada de su sastre, para desayunar, y tener fuerzas
para limpiar el taller donde será elaborado el traje del
ejecutivo.
Todos
estamos unidos a través de la labor:
Las
labores de todas las personas que viven a lo largo y ancho
del globo terráqueo están conectadas, y se necesitan mutuamente.
No hay aquí diferencias entre ricos y pobres, bajos o petisos,
lindos o feos. Todos necesitan a todos, sin excepción. Pero
para participar de esta unión universal, se necesita producir
alguna cosa, de este modo, uno estará integrado al sistema.
Solo aquellos que nada producen, quedan excluidos de esta
unión. Por eso, en el suceso que narramos al principio,
el rey Adrianus premió el esfuerzo de aquel que producía
aun en su ancianidad, actuando en forma totalmente opuesta
con respecto al perezoso que en vez de trabajar, buscaba
como aprovecharse de los demás, sin producir ninguna cosa,
quedando absolutamente excluido del sistema mundial de producción.
Queda claro que todos necesitamos de todos, sin excepción
alguna, razón por lo cual es apropiado mantener la paz con
la totalidad de las personas, minimizando las diferencias
y desentendimientos, pues de ellos depende nuestro bienestar
y confort.
También
sucede en el plano espiritual:
Todo
lo que hemos dicho hasta aquí, es en el plano netamente
físico y material, pero de igual manera acontece en el plano
espiritual. En ese aspecto, el pueblo judío, que es quien
recibió la Torá, debe realizar el trabajo de Di-s, a través
de las plegarias y las buenas acciones. Cada integrante
del pueblo de Israel es vital en esta labor, tal como lo
es cada persona en el sistema productivo mundial. Cada uno
de los descendientes de Israel, tiene una función específica,
y si no la realiza, causa un gran desequilibrio, comparable
el que hemos mencionado, generado por la ausencia al trabajo
de uno de los operarios.
La unión espiritual de todos los integrantes del pueblo
de Israel, necesaria para realizar la labor Divina en conjunto,
es mencionada en la Torá. Se comprende de los versículos,
que la labor de cada uno en particular, y la de todos en
general, es necesaria para que haya bendición y bienestar
espiritual en el mundo, lo cual provocará bendición y abundancia
materiales.
Encontramos por ejemplo, declaraciones tales como: (Vaykrá
19: 16): "No chismosear acerca de nuestro prójimo". "No
odiar en el corazón a un hermano judío, sino reprocharle
por su mala conducta para que enderece su andar y no haya
en él pecado". "No tomar venganza, ni guardar rencor de
los integrantes de tu pueblo". "Ama a tu prójimo como a
ti mismo".
Vemos claramente, ordenanzas que obligan a contener los
impulsos, perdonar y ayudar a nuestro prójimo, pese a que,
tal vez, ha hecho algo indeseable para nosotros, o que va
en nuestro perjuicio. Y esto ¿por qué?. Porque si no es
por ellos, el pueblo judío no está completo, ya que la labor
para la cual ellos fueron enviados al mundo, es necesaria
para nuestro propio bienestar, y para el de todos, así como
lo es la nuestra para ellos. Por eso, son encomendados tantos
preceptos que nos instan a perdonar, y ayudar a quienes
se han desviado del camino de la verdad, para que se conviertan
en seres humanos puros, se integren al sistema, y realicen
su labor para la que fueron enviados, en forma digna y honrada.
Todo lo mencionado acerca de la unión espiritual de todos
los integrantes del pueblo judío, necesaria para el bienestar
del mundo, es aludida en el inicio mismo de la sección de
la Torá que leemos esta semana, pues así versa: (Vaykrá
19: 1): Habló Hashem a Moshé diciendo: habla a toda la congregación
de Israel y diles: sed santos, pues santo soy Yo Hashem,
vuestro Di-s".
2El versículo ordena a Moshé, hablar a "toda" la congregación,
que eran millones, para transmitirles que "sean santos",
o sea, para que juntos y unidos, santifiquen y unifiquen
el nombre de Di-s a través de la plegaria, pronunciando
al unísono "Di-s es uno".
Actuando de este modo, es decir, reuniéndose en grupos de
al menos diez hombres cada uno, a lo largo y ancho del globo
terráqueo, en el lugar donde se encuentren, para alabar
al Todopoderoso y unificar Su nombre, eso genera la unificación
plena y absoluta del pueblo judío, y del Sagrado Nombre
de Di-s. Estos individuos que se reúnen para derramar la
plegaria al Creador, estarán constituyendo fábricas que
producen elementos espirituales, y sirven además, para que
en el planeta haya abundancia y bendición materiales. Por
lo tanto, cada uno que participa en alguno de los "minianím",
(así son llamados los grupos que se reúnen para alabar al
Todopoderoso), estará generando y produciendo, ocasionando
que su producción se una a todas las de los demás, que lo
hacen en los distintos lugares de la tierra, donde habitan
los hijos de Israel. Se produce así, una unión semejante
a la mencionada respecto a la producción laboral, pero en
el ámbito espiritual. Esta unión, es la que permite que
la acción laboral, tenga éxito, ya que a través de las plegarias,
todo el mundo es bendecido.
Como
actúa el mundo material:
El
mundo material actúa similar a un receptor de radio, el
cual puede estar totalmente completo, y funcionando a la
perfección. Con sus baterías cargadas, y sin falla alguna.
Pero ¿quién podrá disfrutar del mismo, si desde la emisora
no envían ninguna transmisión?. Si eso llega a ocurrir,
el esfuerzo de los millones de personas que trabajaron para
la planificación y elaboración del aparato transmisor y
todos los componentes que lo integran, habrá sido en vano.
Así ocurre con todo lo material, es necesario que reciba
la onda espiritual que lo torna disponible para su uso,
y de ese modo, se podrá tener provecho de ello. Este fenómeno
se logra exclusivamente a través de la plegaria en conjunto,
siendo la misma, el medio que atrae la fuerza espiritual
necesaria, que se inviste en lo terrenal, y permite que
todo funcione, posibilitando que podamos disfrutar de ello
en este mundo.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.