Existe un precepto de enviar
la paloma madre, antes de tomar los pichones que hay en
el nido, y también hay un precepto de no degollar a una
cría de animal ante los ojos de su madre, estos dos preceptos
tienen un mismo objetivo, no hacer sufrir a los animales.
Ya que no hay ninguna diferencia entre el sufrimiento humano
y el animal, respecto a lo que sucede con sus hijos. El
motivo de esto es, porque el amor de la madre, y la piedad
por sus hijos, no es algo que se origina en la capacidad
de raciocinio, o en el habla, sino que es una fuerza producida
por el sentimiento, la cual es generada por la acción asociativa
del cerebro. Esta fuerza se encuentra indistintamente en
la persona y en el animal. Por tal razón, la Torá ordenó
(Vaykrá 22: 28): “(Cuando tengas para degollar) a un toro
o una oveja, no degüelles a él (es decir, al adulto, que
es su madre) y al hijo en un mismo día”, y (Devarim 22:
6): “Cuando aparezca frente a ti un nido de ave en el camino,
en un árbol, o sobre la tierra, y hay en él pichones o huevos
y la madre está apostada sobre los pichones o sobre los
huevos, no tomes a la madre (mientras está) con sus hijos.
Habéis de enviar a la madre, y a los hijos tomarás para
ti, para que te vaya bien, y se prolonguen tus días”.
Además, los preceptos anteriormente citados, tienen el objetivo
de inculcar en las personas la cualidad de la misericordia,
y también el alejamiento de la crueldad. Ya que ninguna
muestra de piedad estaríamos mostrando si matamos a la madre
y al hijo en el mismo día, y colocamos a ambos en una olla
para que se cocinen, y luego los comemos juntos.
Esto que hemos visto es con respecto a la razón de este
precepto, pero no olvidemos que fue dicho también, que a
través de cumplir con este precepto de enviar a la paloma
madre para tomar a los pichones, se prolongan los días de
la persona. Por eso uno enseguida se pregunta ¿Cuál es la
causa?.
Para dilucidar esto, citaremos las palabras de Rabeino Bejaie,
y el libro Zohar (Tikuney Zohar 6). Allí se enseñó que,
a través del cumplimiento de este precepto, se genera un
despertar de piedad en todo el mundo. El motivo es, porque
como consecuencia de la expulsión de su nido, la madre,
sufre mucho por causa de la destrucción de su hogar y el
alejamiento de sus hijos. En ese momento se hace presa de
ella una angustia muy profunda y desea suicidarse. Esa terrible
aflicción de esta madre es captada por el ángel encargado
de las aves, y en ese instante, al contemplar semejante
pena en una de sus criaturas de las cuales es responsable,
pide clemencia al Todopoderoso, y hace mención a lo que
consta en el versículo, (Salmos 145: 6): “(Di-s) se apiada
de todas Sus criaturas”, inclusive que se trate del mosquito
más pequeño que existe en el mundo. Y continúa diciendo
al Eterno, “si es así, ¿por qué Has decretado sobre esta
ave que sea echada de su nido?”.
En el momento en que Israel cumplen este precepto, cada
encargado particular de cada especie determinada de aves,
reclama clemencia por las aves de las cuales es responsable.
Cuando esto sucede, ¿qué es lo que el Todopoderoso hace?.
Reúne a todas Sus huestes y dice: “cada uno de los encargados
pide clemencia por las aves de las cuales es responsable,
pero por vosotros (el pueblo de Israel), que sois Mis hijos,
no hay nadie que solicite piedad, y tampoco por Mi Presencia
Divina, llamada Shejiná, que se encuentra exiliada en el
mundo, con los hijos de Israel. Nadie pide por ellos, pese
a que su nido, que estaba en Yerushalaym fue destruido,
y los pichones han sido echados de allí, encontrándose ahora
bajo el dominio de duros soberanos que dominan y gobiernan
en las naciones. Por eso los hijos de Israel van de un lado
a otro, perdidos, sin rumbo, permaneciendo esparcidos entre
las naciones, hallándose expulsados de sus casas, no habiendo
quien pida clemencia por ellos, sin embargo, por estas aves
hay intermediarios que lo hacen”.
En ese instante, el Todopoderoso clama (Yshayahu 48: 11):
“¡Por Mi, por Mi lo haré...!” y también , (Yejezkel 20:
14): “Lo haré por Mi nombre..”
A través de esto se despierta mucha misericordia hacia la
Shejiná, o sea, la Presencia Divina del Todopoderoso que
se encuentra exiliada en el mundo conjuntamente con el pueblo
de Israel, y también por Sus hijos, que se hallan dispersos
en el exilio. Esta misericordia es, para que ambos (la Shejiná
y Sus hijos), puedan regresar a sus “nidos”, y hogares.
Pero esto no es todo, ya que en ese momento en que cada
encargado reclama misericordia por sus aves, y el Todopoderoso,
aprecia que no hay quien lo haga por Sus hijos, en ese instante,
una voz que sale de delante de El dice: “Como un pajarillo
errante (expulsado) de su nido, asimismo el hombre permanece
errante de su lugar”. En ese momento el Todopoderoso despierta,
y proyecta mucha misericordia sobre todos aquellos que permanecen
errantes, de lugar en lugar, de una situación a otra, con
el corazón quebrantado y sin fuerzas. En ese acto, se produce
un despertar de misericordia sobre todos los mundos, y el
Eterno repara en ellos, perdonando las faltas de aquellos
que permanecen errantes, y en mérito de ellos, les perdona
y también perdona a todo el mundo.
Por eso, el Todopoderoso dijo: “Dichoso aquel que envía
al ave fuera de su nido, y a través de ello, produce un
despertar de misericordia sobre todo el mundo”. Y ¿quién
es el que provocó que el Eterno se apiade del mundo, despertando
las fuerzas de la misericordia?. Fue ese individuo que envió
al ave, y le provocó dos diferentes tipos de sufrimiento:
que perdió a sus crías, y que no tenga un lugar donde posar
pacíficamente.
Así se produce el despertar del Todopoderoso, y se llena
de misericordia por todos los que se encuentran en medio
de una aflicción, y los que erran de un lugar a otro. Es
por esto, que esta persona recibe el pago de lo que está
escrito para quien envía a un ave de su nido para tomar
los pichones (Devarim 22: 6): ”... para que te vaya bien,
y se prolonguen tus días”. Esta piedad que este hombre tuvo
al no tomar a los pichones en presencia de la madre, le
produce el incremento de sus días, es decir, una larga vida.
(Rabeino Bejaie).
Por la razón expuesta, en la explicación llamada Javat Yair
(67), consta que si uno ve un nido, tiene la obligación
de enviar a la madre y tomar las crías, pues a través de
ello, despertará mucha misericordia sobre el pueblo de Israel.
Se debe proceder de esta manera, a pesar que la Torá no
ordena estrictamente que lo hagamos, sino que lo da como
algo alternativo y opcional, pero al ser que a través de
hacerlo, generamos un bien y un alivio para nuestros hermanos,
es necesario ocuparnos de ese precepto y no dejarlo pasar.
Hemos tenido la oportunidad de apreciar varias formas de
prolongar la vida, es importante tomar conciencia de ellas,
y no desaprovechar la oportunidad de vivir más y mejor.
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