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Superación y crecimiento personal

Por lo general, las personas siempre buscan superarse y también instan a sus hijos a que hagan lo mismo. Para lograrlo, muchos cursan largas carreras con el fin de obtener títulos habilitantes, con el firme objetivo de que les permitan ser, en el futuro, personas independientes.

Pero no todos logran el propósito, pues muchos abandonan la carrera en la mitad, y otros logran el título pero no consiguen independizarse.

Numerosos individuos que quedan a mitad de camino, optan por emprender la búsqueda de una salida alternativa para sus vidas, que les permita al menos vivir con cierta dignidad. Por eso ingresan a trabajar como empleados, y otros se adhieren al mundo de las ventas u otros negocios.

De todas estas personas, gran cantidad necesita un estímulo que le ayude a superar el trance, o fracaso anterior. Además, se suma que ahora deberán competir con los demás empleados o vendedores de la empresa donde trabajan, por lo que le serán necesarias nuevas armas, y también robustecer el ánimo.

Es por eso que muchos de ellos se esfuerzan por participar de cursos, disertaciones y conferencias sobre crecimiento personal. Incluso, en muchos casos, las mismas empresas que los contratan ponen a disposición de los empleados ese servicio.

En estas disertaciones, los conferencistas exponen su temario, y en el desarrollo de la velada, lanzan mensajes que muchas veces dejan boquiabiertos a los oyentes.

Por ejemplo, en medio de la disertación, pronuncian frases como estas:

“La vida es demasiado breve para ser pequeña”.

O, “No hay que tener miedo al fracaso, porque uno se levanta y lo intenta de nuevo, ¡Hay que tener miedo del fracasado! Pues éste ya no tiene esperanzas de levantarse”.

Y allí causan la explosión del público con un mensaje como este: “Sepan que el éxito se encuentra un paso más allá del fracaso”.

Tras estos mensajes bombásticos, seguramente cuentan alguna anécdota, aportan más datos de interés, y de repente lanzan un nuevo detalle impactante: “Cuando usted piensa que otro tiene la culpa por lo que le pasa y lo señala, fíjese que es lo que sucede con sus demás dedos”.

Ahí el disertante les muestra que cuando señalan al “culpable” de su situación con el dedo índice, el individuo tiene doblados en dirección hacia él mismo, los dedos, meñique, mayor y anular. En eso dice: “¿Vieron? No es el otro el culpable de lo que a usted le sucede, el principal factor es usted mismo, y los tres dedos que lo señalan son la prueba de ello, en cambio al otro individuo lo señala uno solo de sus dedos”.

Estas conferencias, hacen que el individuo se sienta mejor de ánimo, se supere y muchas veces logre una mejor posición en la sociedad. Sin embargo, la cosa de ahí no pasa. No hay un mas allá. Todo está centrado en lo que se puede hacer hoy, aquí y ahora.

Pero en el mundo hay otra clase de individuos, los cuales también son muchos y desean superarse, pero espiritualmente, y ellos también “abandonaron su carrera”. Por eso deben buscar clases de crecimiento personal espiritual, que le otorguen el estímulo necesario para sobreponerse a todo, y encarar su vida de manera optima, con fe y alegría.

ALGUNOS CASOS

Estos individuos que se bajaron de su loca carrera por los placeres terrenales y desean ahora crecimiento espiritual, muchas veces acusan el cambio. Por eso necesitan obtener ciertas esperanzas que los motiven y les permitan ser optimistas y seguir adelante con su inquietud. Muchos precisan saber que también ellos, cuya vida transcurrió en su totalidad en torno a la obtención de bienestar y goce trivial, tienen la posibilidad de situarse a la par de aquellos que siempre mantuvieron un nivel espiritual elevado.

Veremos a continuación algunos testimonios de personas que reflexionaron, y decidieron salir en búsqueda de superación espiritual. Aunque en muchos casos apreciaremos que dudan de poder limpiar totalmente el pasado. Por eso, tras exponer estos ejemplos, brindaremos un detalle completo de los beneficios que otorga El Eterno a las personas que deciden retornar a Él, pese a haber experimentado en el pasado vidas dispares.

RUBEN ESCRIBIÓ:

De que manera se puede llegar cerca de D-os, si constantemente nuestro medio ambiente, e inclusive la familia, deudas y mas deudas malos empleos etc. etc. innundan y consumen nuestro tiempo, mente y peor aun el corazon. 

Admiro realmente a alguien que lleva a cabo los 13 preceptos de Maimonides y que cumpla con los mandamientos establecidos por D-os, admiro tambien la manera en que visualizan las cosas y las tradiciones (por llamarles asi) que llevan a cabo desearia formar parte de su medio ambiente y encontrarle sentido a mi vida asi como ustedes la han encontrado

Por otro lado aqui solo se piensa en charrerias, rodeo, pistear con los camaradas, carnes asadas, mujeres y enrriquecerce de la ganaderia .....no hay mas que pensar ...se desconoce totalmente el mundo en el que ustedes viven......Es triste pero cierto...

LAZARO ESCRIBIÓ:

Shalom, soy un cubano hijo de una mujer judia cubana y un no judio. Ahora vivo en Miami, Fl, tengo 39 años. Mi madre nunca me dijo de mis raices hasta hace solo tres anios. Quiero recuperar todo lo que como Judio perdi, ¿que debo hacer? 

Ayudeme por favor!

LANDER ESCRIBIÓ:

Mi abuelo materno Enrique ..., padre de Olga ... mi madre, era judia. Por razones que estuvieron fuera de nuestro alcance nunca fuimos criados dentro del judaismo. Hoy dia aunque soy un poco viejo me intereso mucho en el tema. Fui criado en el catolicismo aunque no soy practicante, ¿cree Ud que a mis 56 años seria posible empezar a recorrer el camino del judaismo?

JAVI ESCRIBIÓ:

Shalom, tengo 15 años nací en Colombia. 

Me crié en una familia temerosa de Hashem, pero mi familia es judio mesianica, siempre he anhelado estar en una sinagoga judio ortodoxa desde hace mucho tiempo, a pesar de vivir con una familia judio mesianica quiero ser participe del judaismo ortodoxo, pero: 

¿Me enseñaría judaismo ortodoxo un rabino de mi pais si se llegase a enterar que soy judio mesianico? 

¿Estaria dispuesto a enseñarme en realidad? 

Toda raba por leer mi comentario, y quiero que me ayude, debido a que hay una serie de requisitos para poder ingresar. 

¿Cuales son?. 

SOLANGE ESCRIBIÓ:

Me gustaria hacer una pregunta, yo tengo 28 anos y a los 20 años me realicé un aborto, hoy 8 años despues sigo pensando en aquel hecho. Estoy casada y tengo una hija y quiero hacer teshuva (retornar a Di-s) pero pienso que no soy meritoria de acercarme a Hashem (Di-s) despues de lo que pasó, ¿acaso podre tener paz interior? ¿Hashem podria perdonarme? Saludo atte. 

LAURA ESCRIBIÓ

Mi abuela solia ser judia, pero despues de casarse con mi abuelo se convirtio en cristiana, a mi y a mi hermana nos gustaria volver hacer judia, pero vivimos en una ciudad muy pequeña donde la comunidad judia es pequeña y no hay casi informacion, si nos pudieran ayudar, para saber q podriamos hacer para volver a la religion judia, gracias

GUZ ESCRIBIÓ:

Me he pasado la vida cometiendo pecados y errores. He hecho daño a gente inocente. Conocí el judaismo hace alrededor de 10 años, pero recien he estado teniendo conciencia de toda la sabiduría que encierra la Torah y de todo lo que D-os tiene para nosotros, pero no sé que hacer para ser perdonado, pués la mayor parte de los pecados fueron contra mi esposa, siéndole infiel. Tengo el temor de perderla. También cuando era adolescente hice algo de lo que siempre me he avergonzado, es muy doloroso recordar y me entristece muchísimo. No he pedido perdón por eso y posiblemente no lo pueda hacer nunca. Quiero acercarme a D-os y no sé como hacerlo. Me siento en lo más bajo, pero no quiero seguir ahí. 

Quiero dedicarle el resto de mi vida a Servirle. ¿Qué puedo hacer?. Deseo convertirme al judaismo. Me pueden responder en español o en inglés.

EL MENSAJE DE ESPERANZA

En el Talmud encontramos un pasaje que revela: “En el lugar en el que se paran los que retornan de su andar erróneo -baalei teshuvá-, allí los tzadikim guemurim -rectos intachables- no pueden pararse”. (Berajot 34b)

A estos individuos se refirió le profeta cuando dijo: “Retornen de lo que pecaron contra El Eterno”. Este versículo enseña el camino a seguir por los -baalei teshuvá- para que sepan como debe ser su retorno, de manera que sea aceptado por El Eterno.

Un ejemplo práctico, que permite comprender esto, lo hallamos en el caso de Almoni, un hombre pudiente que necesitaba contratar un empleado para que trabaje en su empresa. Por eso, este sujeto llamó al agente, y le planteó el asunto.

El agente no tardó en responder: tengo a disposición dos hombres confiables. Uno de ellos trabaja desde hace varios años en el negocio del señor Peloni, como administrativo. Sus antecedentes son óptimos, y me enteré que es su deseo abandonar ese lugar. En tanto el segundo postulante, hasta ahora se desempeñó en su propio comercio, pero hace poco perdió su capital, y su deseo actual es trabajar como empleado. ¿Cuál de los dos prefieres que te traiga?.

El acaudalado le dijo: “tráeme el que tenía su comercio propio”.

El agente le preguntó: “¿Por qué escogiste a éste?”

El millonario respondió: Porque hay una gran diferencia entre el trabajo que realiza un empleado para su patrón, y el trabajo efectuado por el dueño del comercio.

El empleado, no se esforzará mas de la cuenta, y además su propio criterio no le permitirá hacerlo, dado que si actúa así, su labor se tornará más pesada y estará obligado a sobrellevarla. Sin embargo, muy distinto es el caso del que trabaja autónomamente, pues sobre él, la labor y el esfuerzo son placenteros, y sus deseos lo empujan y su voluntad le da fuerzas. Por eso, realiza su actividad con alegría y pasión, a tal punto que no siente, mientras trabaja, sed ni hambre, calor o frío.

En cambio, aquel que siempre se desempeñó como empleado, aunque me preste sus servicios con fidelidad, fácilmente sentirá hambre y sed, calor y frío, cuando estos le sobrevengan en medio de la labor, y se hará a un lado. Pero aquel que toda su vida se esforzó en algo propio, y sabe perfectamente como sobrellevan las personas su propio negocio, en caso que desee verdaderamente  trabajar para mí, con integridad y fidelidad, hará con lo mío de la misma manera como aquel que hace con lo de él.

Esto que dije –sigue diciendo el potentado- es por el lado de la determinación a asumir, pero existe otro factor determinante. Una persona que toda su vida fue empleada, está habituada a recibir ordenes y realizar la labor en forma técnica y mecánica. Jamás reflexiona tratando de captar en detalle la verdadera intención de su patrón. Asimismo, este individuo no se esfuerza en encontrar medios para que la empresa progrese.

Pero el que se ocupa de lo suyo, procura en todo momento hallar la mejor manera para que su negocio rinda más, y la productividad crezca. Asimismo, estudia sin cesar como mejorar la realización de las tareas, para que las mismas generen mayor eficacia. Estas investigaciones, planificaciones y búsquedas de superación, son llevadas a cabo por el individuo mientras permanece en su negocio, al estar sentado a la mesa a la hora de la cena, y también cuando se encuentra en su cama, próximo a dormir. En todo momento este sujeto piensa sobre su actividad: “quizá se puede hacer así, o quizá de esta otra manera...”, por eso, si este hombre ahora desea trabajar para mí, lo hará similar a como lo hacía para él mismo.

LA SEMEJANZA

El ejemplo citado, del hombre que siempre trabajó de empleado, se asemeja a aquel que sirve a El Eterno toda su vida. Este individuo posee un alma pura y limpia, y cumple los preceptos con esmero y dedicación.

Sin embargo, este hombre recto y puro, no podrá servir a El Eterno, de la misma manera como lo puede hacer aquel individuo codicioso,  que está lleno de concupiscencias. Ya que este sujeto, trabaja para sí mismo en forma ardua y esforzada, con el fin de alcanzar los medios que le permitan satisfacer sus placeres y codicias. Y cuando el corazón del malvado codicioso da un giro, y desea de aquí en más servir a El Eterno, sabe que no cumplirá con su obligación hasta que lo haga de la misma manera como lo hizo en el pasado para satisfacer sus codicias.

Este hombre, antiguamente comerciaba con los placeres y avaricias  mundanas que anhelaba su corazón, y trabajaba para lograrlo en forma autónoma. Por eso, ahora no será para él tan difícil cuando le propongan, por ejemplo, estudiar toda la noche. Pues sabe muy bien cuántas noches transcurrieron sobre él, sin probar el gusto del sueño. Ya que se quedaba hasta el amanecer jugando a los dados y las barajas, sin probar siquiera un trozo de pan. Además, este individuo recuerda perfectamente hasta qué punto se esforzaba por descubrir nuevas artimañas que le permitan conseguir la victoria. Y ahora, que retornó a El Eterno, desea servirle con el mismo ímpetu y denuedo, acostumbrados en el pasado con sus placeres triviales.

Las ventajas de proceder de esta manera, constan en la Mishná. Pues así está escrito: "Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya.  Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad". (Avot 2: 4)

El citado pasaje se refiere a las ocupaciones propias de uno. Por eso también se dijo: “Retornad a Aquel contra quién elaborasteis pensamientos y artimañas para apartaros de Él, ahora retornad a Él hijos de Israel” (Isaías 31: 6 - Rashi)

Esa fue la razón por la cual en el Talmud se dijo: “En el lugar en el que se paran los que retornan de su andar erróneo -baalei teshuvá-, allí los tzadikim guemurim -rectos intachables- no pueden pararse” (Talmud Berajot 34b)

AHORA SE ENTIENDE

Lo recientemente estudiado nos permite comprender lo sucedido con la vida de dos de las luminarias más grandes que hubo en el pueblo de Israel a lo largo de toda la historia. Nos referimos a Rabí Iojanán ben Zakai y Rabí Akiva.

Estos dos sabios, constituyeron la columna de la Torá en su generación, en la cual se apoyaron todos los hijos de Israel. Y de allí bebieron las enseñanzas las generaciones subsiguientes.

Algo que llama la atención es, que ambos eruditos vivieron 120 años, como la cantidad que vivió Moshé, el líder judío que recibió la Torá de El Eterno.

Respecto a Rabí Iojanán ben Zakai, los sabios dijeron, que durante 40 años se ocupó del comercio, 40 años estudió, y 40 años enseñó. Y lo mismo se dijo de Rabí Akiva 40 años trabajó, 40 años estudió, y 40 años enseñó.

Al contemplar estos datos nos preguntamos ¿por qué aconteció esto con los sabios que constituyeron la columna de la Torá en su generación, y todos dependían de ellos?. Mas, teniendo en cuenta que se trataba de almas muy elevadas, y con sus enseñanzas alumbraron a los hombres que habitan en la tierra y también a los ángeles que habitan en el cielo.

Teniendo en cuenta esto, deducimos fácilmente que si hubiesen estudiado también los primeros 40 años de sus vidas, con seguridad hubiese habido mayor beneficio, tanto para ellos como para la humanidad entera. En cambio, a través de las ocupaciones terrenales que desempeñaron en esos primeros años de sus vidas, provocaron una gran pérdida e irrecuperable.

Sin embargo, este saldo negativo es una simple apariencia, ya que en verdad, el hecho de trabajar arduamente durante 40 años, permitió una elevación colosal de los 80 años subsiguientes dedicados a la espiritualidad. Pues, a causa de que Rabí Iojanán ben Zakai se ocupó en comercio, su propia naturaleza lo obligaba a realizar un esfuerzo supremo en su servicio al Eterno. Y lo mismo sucedió con Rabí Akiva. 

LA ENTREGA DE LA TORÁ

También por la razón citada, El Eterno entregó la Torá a la generación que salió de Egipto. Es porque trabajaron allí arduamente, con barro y ladrillos, de día y de noche. Y de estos trabajos forzados, El Eterno los sacó para llevarlos al Monte Sinaí, y allí les entregó la Torá.

Esto se aprende del versículo: “Desde el Lebanón vendrás conmigo, serás mi novia” (Cantar de los Cantares 4: 8).  La palabra Lebanón es el nombre de un lugar, pero también significa “trabajar con barro para hacer ladrillos -malbén-”.

A partir de esta interpretación se deduce: Desde el lugar donde trabajaban con barro y hacían ladrillos -Egipto-, te tomé –dice El Eterno a Israel- para que seas mi novia. (Shir Hashirim Rabá 4: 8)

Esto fue así, para que puedan cargar sobre sus hombros el yugo de la Torá con gran fuerza, y no aborrezcan el esfuerzo que se requiere para alcanzar la sabiduría. Asimismo, con el fin que no menosprecien la constancia obligatoria que requiere el estudio de la Torá.

La necesidad de esforzarse y mantener constancia en el estudio, y abocarse al mismo de día y de noche, similar al trabajo que realizaban en Egipto, es algo que está aludido en el versículo: “No se apartará el libro este de la Torá de tu boca, hablarás de él día y noche” (Josué 1: 8)

Esta ordenanza fue impartida después de que los hijos de Israel se habituaron a trabajar día y noche en Egipto, soportando sed y hambre, esforzándose al máximo, para poder sobrevivir. Por eso, al ser que ya estaban acostumbrados a este esfuerzo por cuestiones físicas y materiales, con más razón, y por deducción lógica, les iba a resultar posible conducirse de este modo con la sagrada Torá.

Por la razón expuesta, cuando El Eterno comenzó a hablar, en el acto de la entrega de la Torá, lo primero que dijo fue: “Yo soy El Eterno, tu Di-s, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de esclavitud”. (Éxodo 20: 2) Es decir, la intención de estas palabras tuvieron por objetivo comunicar: “Recuerda muy bien como servías al Faraón en Egipto. Por eso, no aborrezcas el yugo de Mi Torá y el esfuerzo que se requiere para estudiarla y llevarla a la práctica. Lo mínimo que debes hacer es llevar la carga de Mi Torá, y esforzarte en ella, igual a como lo hiciste en Egipto durante la esclavitud”.

Lo expuesto nos conduce a comprender mas precisamente la explicación del versículo: “Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y guardarás y harás todos estos decretos”. Es decir: “Recuerda  que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y en la misma medida que te esforzabas durante la servidumbre allí, has de hacer lo mismo para guardar los decretos de Mi sagrada Torá” (Od Yosef Jai, Vaikrá)

Esta solicitud de El Eterno pudo ser llevarla a cabo por la generación que salió de Egipto y soportó la dura esclavitud. Por eso les dio la Torá a ellos, y no a los hijos de estos que les nacieron en el desierto, y eran puros desde su nacimiento, ya que no conocieron el sabor del trabajo, la esclavitud y la codicia humanas.

El Eterno dio Su sagrada Torá a los curtidos trabajadores, que vivieron bajo la opresión y el yugo de la esclavitud durante toda su vida, quienes luego de esta dura experiencia se plegaron a Él. Pues tras las duras y espantosas vivencias experimentadas, clamaron al Eterno para que los ayude. “Tuvieron un respiro los hijos de Israel de la labor y clamaron, y subió su clamor hasta El Eterno” (Éxodo 2: 23) La intención de ellos era, plegarse a El Eterno, salir de esta angustiante situación en la que se hallaban, e ir en busca de un provenir auspicioso, ser hombres libres, construir una nación y alcanzar la vida eterna.

Por lo tanto, así como en el pasado, los fieles que pudieron cargar con el yugo de la Torá fueron los hombres experimentados en el trabajo, quienes estuvieron totalmente inmersos en el materialismo, del mismo modo acontece en la actualidad. Los que están en condiciones de cargar con el yugo de la Torá, y llevarla a planos espirituales elevados, son aquellos individuos experimentados, que vivieron su materialismo intensamente y saben lo que es vivir presos del mismo. Estas personas son las que tienen la posibilidad de captar la profundidad de lo solicitado por El Eterno, y hacer Su voluntad al pie de la letra.

La puesta en práctica de un servicio como este, fidedigno y a conciencia, consiste en uno de los medios más firmes para lograr la liberación definitiva. Pues ello conllevará a la reconstrucción de Jerusalén, el Templo Sagrado, la reunión del pueblo en su tierra, y marcará el final de todos los sinsabores que aquejan al mundo. 

Dado que este trabajo requiere la participación de especialistas, que son los baalei teshuva, por eso el Talmud hizo hincapié en ello y dijo:  “En el lugar en el que se paran aquellos que retornan de su andar erróneo -baalei teshuvá-, allí los tzadikim guemurim -rectos intachables- no pueden pararse”.

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