En el mundo existen
individuos, quienes piensan, que si le piden ayuda a una
imagen (de un santo, o una virgen), la misma les ayudará
a solucionar sus problemas. Otros le piden a una escultura
o a una estatuilla. También están los que le solicitan sus
pedidos a la luna, o al sol. Y no se dan cuenta que estos
objetos nada pueden hacer para asistirles, pues son simples
creaciones, que se comportan de acuerdo a las ordenes del
Creador. Solo si se dirigen al Amo del universo, al Creador
de todo, encontrarán eco a su solicitud.
Este que hemos mencionado, es un mal que afecta a muchas
personas, y las mantiene alejadas de Di-s. Ellos están ciegos
y no ven la realidad. Esto es, porque no analizan objetivamente
las circunstancias, ya que si lo hicieran, comprenderían
rápidamente que un trozo de madera o de cerámica, que es
el material del cual está hecha la estatuilla a la cual
les rezan, jamás los podrá auxiliar.
UN EJEMPLO PRÁCTICO
A continuación, veremos la diferencia existente entre el
poder de las creaciones, que son utilizadas como objetos
idolátricos, y Di-s, el Creador de todo.
Dijo Rabí Pinjas en el nombre de Rabí Yehuda bar Simón:
Los objetos a los cuales los idólatras les rinden culto,
se ven cercanos, pero en realidad están bien lejos. ¿Por
qué decimos esto?. Porque la persona que desea adorar una
estatuilla, debe invertir dinero para construirla, luego
la debe cargar sobre su hombro, para llevarla a su casa,
o al lugar de adoración. Una vez que llegó y se encuentra
junto con su dios en la casa, le suplicará hasta desvanecer,
pero el ídolo no oirá su súplica ni le salvará de su aflicción.
Sin embargo, el Eterno, se ve lejano, pero la realidad es,
que no hay algo más cercano a nosotros que Su presencia.
Esto lo podemos apreciar de lo dicho por el erudito Levi,
quien mencionó, que desde la tierra hasta el extremo del
cielo hay un espacio de 500 años (es decir, el trayecto
que una persona recorrería si caminase durante 500 años).
Además, desde un cielo a otro, también hay una distancia
de 500 años. Y la densidad de cada uno de los cielos, también
es de 500 años.
En total, existen siete cielos. Si sumamos los 500 años
de distancia de la densidad de cada cielo, obtenemos que
entre todos los cielos hay 3500 años de distancia.
Sumamos ahora los espacios intercelestiales. Seis que hay
entre los siete cielos, más el espacio que hay desde la
tierra hasta el primer cielo, y un espacio más que hay al
culminar el último cielo. Resulta que hay 8 espacies intercelestiales.
Dijimos que cada espacio intercelestial es de 500 años.
Multiplicamos 500 por 8, obtenemos 4000 años de distancia
entre todos los espacios intercelestiales.
Sumamos los 3500 años de la densidad de los cielos, más
los 4000 años de espacios intercelestiales. Concluimos que
desde la tierra, hasta el final del séptimo cielo hay 7500
años de distancia.
Luego de este espacio, se encuentran los soportes del trono
de gloria de Di-s, y arriba de los mismos, el trono de gloria
de Di-s. Las distancias de las distintas partes de los soportes
se van multiplicando gradualmente. Ya que el trono de gloria
de Di-s se encuentra tan distante, que en ese lugar, los
parámetros físicos se pierden por completo, y lo que allí
hay, se encuentra en estado espiritual. (Talmud Ierushalmi
Brajot 9)
Apreciamos que desde la tierra hasta el trono de la gloria
de Di-s, hay varios miles de años de distancia. ¿Está lejos
verdad?.
Sin embargo, la persona entra a la sinagoga, ora en silencio,
y el Eterno escucha su plegaria.
UNA ALUSIÓN
Un caso que ilustra perfectamente lo dicho, lo encontramos
en el suceso de Jana: “Ella hablaba a su corazón, y solo
sus labios se movían, sin que su voz se escuche”. (Samuel
1: 13)
Sin embargo, Di-s escuchó su plegaria, y la complació, dándole
un hijo, tal como ella solicitó.
Esto lo hallamos escrito en el versículo que encontramos
a continuación: “Fue al cabo del tiempo (necesario para
embarazarse y dar a luz), que alumbró Jana, y dio a luz
un hijo, y lo llamó Samuel (que significa “escuchó Di-s”),
pues de Di-s lo solicitó” (Samuel 1: 20).
De lo mencionado deducimos, que así como el Eterno escuchó
la plegaria de Jana y complació su pedido, también escucha
las plegarias de todas las criaturas, tal como está escrito:
“la plegaria del pobre cuando se envuelve en su manto”.
Lo de la plegaria que derramada por los que estamos en la
tierra, y llega directo a Di-s, salvando las distancias,
se asemeja a aquel que susurra algo en el oído de su compañero,
y este le escucha.
Ahora que hemos llegado a esta conclusión, preguntamos sorprendidos
y absolutamente convencidos ¿Existe un dios más cercano
que el Eterno, quien se encuentra tan cerca de Sus criaturas,
como aquel que habla con su boca palabras al oído del compañero
y éste le escucha?.
UN EJEMPLO ALUSIVO
Contó Rabí Tanjuma, había una embarcación repleta de gente,
la cual navegaba por el océano, y entre los viajeros, había
también un niño judío.
El primer tramo de la travesía transcurrió tranquilo, sin
mayores sorpresas. Pero promediando el itinerario, se levantó
una feroz tormenta marítima que amenazaba con quebrar la
nave, y hundirla. En ese momento de desesperación, cada
uno se precipitó en dirección a su dios, y comenzó a rogarle
que le salve de esta aflicción. Pero la tormenta persistía,
y la furia de la misma aumentaba. Lo cual indicaba que los
objetos idolátricos a los cuales les pidieron ayuda, de
nada sirvieron.
Al comprobar que no hay esperanza en sus ídolos, y se encuentran
próximos a morir si no ocurre un milagro, se dirigieron
al niño judío, y le solicitaron que pida a su Di-s.
El chico se puso de pie y con palabras que emergieron de
su corazón, clamó a viva voz el Eterno.
El Eterno aceptó su plegaria, y el mar se aplacó.
Cuando llegaron a tierra firme, cada uno descendió a adquirir
lo que necesitaba. Al ver que el niño permanecía aun abordo,
los tripulantes de la nave le dijeron: ¿no necesitas comprar
nada?.
El joven les respondió: ¿Qué quieren de mí? Yo soy un furtivo
avergonzado que viaja con vosotros, y no sabe a donde se
dirige.
Le manifestaron: ¿Tú eres un furtivo avergonzado que no
sabe a donde se dirige?. Por el contrario ¡Ellos, los pasajeros
que viajan con nosotros y bajaron a hacer sus compras deben
ser llamados furtivos avergonzados que no saben a donde
se dirigen. Ya que ellos están aquí, y sus idolatrías a
las que temen están en Babilonia, otros las tienen en Roma,
y otros las tiene aquí con ellos, sin que les sirva de nada!.
¡Pero tú, todo lugar a donde te diriges, tu Di-s está contigo!.
CONJETURANDO
Hemos apreciado la influencia que tiene la plegaria derramada
de corazón pleno y dirigida directamente a Di-s.
Este fue la razón, por la cual, el Eterno le mostró al patriarca
Yakov una escalera en su sueño, cuando éste debió emprender
viaje a una ciudad alejada de Israel.
La escalera soñada por el patriarca, representa a la fuerza
de la plegaria, que lo acompañaría durante su camino.
Veamos como es esto.
Los versículos declaran: “Salió Yakov de Beer Sheva para
ir a Jarán. Oró, y pernoctó en ese lugar, porque se puso
el sol. Tomó de las piedras del lugar, las puso a su cabecera,
y se acostó en ese lugar. Soñó, y he aquí una escalera estaba
apoyada en la tierra, y su parte superior llegaba hasta
el cielo. Y he aquí, ángeles de Di-s ascendían y descendían
por la misma. Y he aquí el Eterno estaba sobre ella y dijo:
Yo soy el Eterno, el Di-s de Abraham, tu padre, y el Di-s
de Ytzjak” (Génesis 28: 10-13)
Esta escalera del sueño de Yakov representa la “voz” de
la plegaria y el estudio de la Torá. Decimos esto, porque
escalera en hebreo es “sulam”, palabra esta, que tiene un
valor numérico igual a 136. Y la palabra “voz” en hebreo
es “kol”, que también tiene un valor numérico igual a 136.
A través de esta escalera que representa a la voz de la
plegaria y la del estudio de la Torá, Di-s le mostró a Yakov,
que su voz emitida desde la tierra, el punto de apoyo más
bajo de la escalera, llega hasta el cielo. Ya que la parte
superior de la escalera estaba apoyada en el cielo y Di-s
en la cima, escuchando la voz emitida por Yakov.
Di-s mostró esto a Yakov en el sueño, para que vea cuan
cercano está de él. Era con el objetivo de que no sufra
porque tiene que salir de la tierra de Israel, donde la
revelación divina es permanente. Ahora que le mostró Su
proximidad a él, y la conexión que se logra a través de
la plegaria, Yakov podía partir tranquilo hacia Jarán y
hospedarse en esa ciudad lejana, sin sentirse un forastero.
Pues a todo lugar donde vaya, el Eterno estará con él.
Es algo similar a lo que dijeron aquellos hombres de la
embarcación al niño judío, cuando este dijo, “Yo soy un
furtivo avergonzado que viaja con vosotros, y no sabe a
donde se dirige.”
Pero los tripulantes de la embarcación le respondieron,
¡Tú no eres un furtivo avergonzado que viaja con vosotros,
y no sabe a donde se dirige, pues todo lugar a donde te
diriges, tu Di-s está contigo!. (Od Iosef Jai - Vaietze)
EN SINTESIS
De este mensaje que vimos, debemos rescatar, la importancia
y el valor que tiene para Di-s cada una de nuestras plegarias,
y la satisfacción que le causa el hecho de que nos dirijamos
directamente a Él para pedirle nuestras necesidades. En
cambio, si buscamos intermediarios, para pedirles a ellos,
estaremos anulando toda esta bendición, y nos perderemos
todos los beneficios que retribuye la comunicación directa
con Di-s.
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