El
último libro del Pentateuco se llama Devarim, y es conocido
popularmente como “Deuteronomio”. La primera sección que
en él hallamos, también recibe ese mismo nombre “Devarim”.
En la misma Moshé da todas las indicaciones necesarias a
la nueva generación para llevar adelante la difícil empresa
de heredar la tierra de Israel, pues los padres de estos,
y todos los que habían participado en el becerro de oro
ya habían fallecido en el desierto.
Moshé
sabía que su muerte se aproximaba, y este era el momento
de dar las últimas instrucciones a quienes heredarían la
tierra prometida. Por eso, recordó a la nueva generación
todos los actos ignominiosos cometidos por la generación
pasada. Pero no lo hizo en forma directa, ya que el Todopoderoso
hace mucho hincapié en el honor de las personas, inclusive
que se trate de gente perversa. Por eso Moshé recordó cada
lugar donde la generación pasada hizo encolerizar al Todopoderoso,
solo a través de indicios.
Aprendemos
del reproche de Moshé a la generación que heredaría la tierra
de Israel, que nosotros también debemos reprochar a todos
nuestros hermanos, hijos, amigos y conocidos. Pues a través
de ello se puede lograr que abandonen el camino erróneo,
y se encaminen por la buena senda. Por eso, los sabios nos
han enseñado como proceder en este aspecto.
1Existe
un precepto de reprochar al pecador, demostrándole un gran
amor, y que estas palabras de reproche son para que se arrepienta
de lo que hace ypueda
salvarse de ser castigado. Esta manera de proceder, la aprendemos
del Todopoderoso, ya que con respecto a El está escrito
(Proverbios 3: 12): “A quien Di-s ama, a él le reprocha”.
Al
ser que este es el modo de actuar de Di-s, reprochar a quien
ama, así también debemos obrar nosotros, reprochando a nuestro
compañero cuando lo veamos cometiendo un acto erróneo.
Pero
debemos aprender más del Creador para saber exactamente
como actuar en el momento de reprochar a nuestro semejante.
Di-s
primeramente reprocha a la persona con amor, en forma secreta,
enviándole una aflicción que sea perceptible por el individuo
que es reprochado, pero que a su vez esté oculta de la vista
de los demás.Por
ejemplo, un dolor de estómago.
Luego
de esto, si el individuo recapacita y se encamina por la
buena senda, en ese caso, el Creador no le enviará más aflicciones.
Pero si no hiciere caso, entonces le reprochará a la vista
de sus amigos.
Si
luego de ello esta persona se encauza por el sendero correcto,
el Todopoderoso no le enviará ya más aflicciones, pero si
no lo hace, en ese caso le afligirá a la vista de todos.
Por ejemplo, hará que sus negocios fracasen, y pierda dinero.
En
el caso en que este sujeto tras esta serie de reproches
recapacite y decida comportarse adecuadamente, en ese caso
Di-s no le enviará más flagelos. Pero si pese a todo, este
hombre persiste en su mal andar, en ese caso, el Todopoderoso
ya no le hará nada, dejará que se vaya y haga su voluntad.
Este
mismo sistema a de ser empleado por nosotros para reprochar
a nuestros amigos en el caso que los veamos descarriarse
del camino y actuar pérfidamente. Primeramente les reprocharemos
en privado. Si no quieren escuchar, sutilmente lo haremos
frente a sus amigos,y como última opción, frente a otros.
De
todos modos, hay que tener mucho cuidado de no avergonzar
a nuestro prójimo, pues es ello algo gravísimo. Por eso,
si se trata de alguien que suele avergonzarse asiduamente,
en ese caso, no hay que reprocharle siquiera en privado.
Con una persona así, se debe actuar de una forma astuta
y sabia, es decir, se hablará frente a él en forma indirecta,
como si se estuviere hablando comúnmente, de cualquier otra
cosa, y en medio de su conversación, menciona “de paso”,
acerca de la penalización existente para quien comete tal
y tal trasgresión. De esta manera, el pecador comprenderá
por si solo, y se apartará de la falta. Aunque si no lo
hace, en ese caso, deberá procederse en forma más directa.
Es muy importante además, tener
en cuenta que para reprochar a otra persona, uno tiene que
dar el modelo. Por ejemplo, hipócrita sería aquel que reclama
a su hijo para que no fume, mientras él lo hace en forma
abierta y pública.
Uno debe conducirse por la
vida acorde a los preceptos legados por Di-s, y entonces
le irá bien a él, y a todos los que lo rodean, ya que los
podrá orientar acertadamente, siendo él mismo el ejemplo
viviente de lo que predica, lo cual torna a esta persona
confiable y creíble.
Apreciemos este relato narrado
por Rab. Iosef Jaim en su libro Ben Yoyadá, y tendremos
un panorama más claro del asunto mencionado.
Había un individuo cuyo padre
era anciano, y no reparaba en traerlo a su casa para darle
de comer, ocuparse de sus ropas y demás necesidades. Por
eso, este hombre anciano vivía con los pobres de la ciudad.
Aconteció un día, en el que
hacía mucho frío, que el señor mayor estaba sentado junto
a los otros pobres de la ciudad en una de las calles de
la misma. En ese momento, pasó por el lugar su nieto.
Al verlo, el abuelo le suplicó
que tenga consideración y se apiade de él. Le pidió que
preste atención al terrible frío que hace, y sin embargo
su abuelo yace a la intemperie, carente de abrigo para cubrirse
y poder soportar la crudeza del tiempo reinante. Luego le
rogó: "Por eso te pido que digas a tu padre que me
envíe un abrigo para cubrirme".
El niño quedó conmovido por
lo que sus ojos vieron y lo que sus oídos oyeron. Por eso,
no perdió el tiempo y fue inmediatamente a contarle a su
padre lo que sucede con su abuelo.
El padre del chico, tras escucharlo,
hizo un gesto con la cabeza indicándole que suba a la azotea.
Luego abrió su boca y le dijo "hallarás allí una prenda
de vestir que está colgada en el perchero. Tómala y llévasela
a tu abuelo".
El niño subió a la azotea y
halló la prenda, la cual era muy vieja y estaba totalmente
destrozada. Ese modo de proceder de su padre le causó profundos
sentimientos de dolor, impotencia y angustia. Su corazón
estaba totalmente destrozado, ya que no podía creer lo que
sus ojos veían. Jamás pensó que su padre actuaría de semejante
manera, demostrando una crueldad atroz ante las penurias
de su semejante, y más tratándose de su propio progenitor.
Por eso, el niño reunió valor y tomó una decisión audaz.
Buscó una tijera, y con la misma cortó la prenda a lo largo
en dos partes iguales.
Haciendo eso se demoró en la
azotea, y al apreciar que el niño no desciende, su padre
le gritó para saber por que se demora y que es lo que hace
allí. Pero no obtuvo ninguna respuesta a su llamado.
El hombre lo intentó nuevamente,
y luego otra vez más, pero su hijo no respondía. Unos minutos
después, el pequeño descendió de la azotea, portando en
su mano la mitad de la prenda.
Al ver eso, su padre le preguntó:
"¿Por qué cortaste la prenda en pedazos? ¿Que harás
con la mitad restante?".
El jovenzuelo le respondió:
"Lo guardaré para cuando envejezcas, pues en ese entonces
te arrojaré de esta casa, y forzosamente te sentarás en
la calle con los pobres de la ciudad. Y en los días de frío,
cuando me pidas una prenda para protegerte de las inclemencias
del tiempo, te enviaré esta mitad que quedará aquí guardada,
ya que las obras que hacen los padres harán sus hijos, y
así como te conduces con tu padre me conduciré contigo".
El hombre se avergonzó en gran
manera, y supo el terrible pecado que cometió con el honor
de su progenitor. Reflexionó un instante y temió que en
el futuro le suceda a él lo mismo, por eso fue y pidió perdón
a su padre y lo trajo a su casa.
Queda claro de este suceso narrado, cual debe
ser nuestro modo de conducta, tanto frente a las demás personas,
como ante el Todopoderoso. Pues si no nos conducimos por
un camino correcto, en ese caso no podremos reprochar a
nadie por lo que hacen mal, ni siquiera a nuestros propios
hijos. Ya que, por citar un ejemplo ¿Qué cara puede tener
este padre del relato para recriminar a su hijo por no ser
considerado con sus hermanos, o con la madre, luego de lo
- que pasó?. E inclusive cuando le quiera llamar la atención
por otra cosa, respecto de la cual él personalmente da el
ejemplo de ello, seguramente lo pensará dos veces, ya que
su reputación e imagen frente a su propio hijo han decaído
notablemente. Ya no es ante los ojos de su hijo el padre
ejemplar, ahora cada vez que deba llamarle la atención,
sentirá en su interior una sensación muy distinta a la que
sentía en el pasado. La autoridad que tenía en la casa como
padre, no es siquiera en su propia conciencia la misma que
tiene ahora. Por eso, es menester pensar muy bien lo que
hacemos, y si nos viene en gana realizar una cosa fuera
de lugar, en ese caso, pensemos en las consecuencias que
ello puede acarrear en el futuro.
Tengamos siempre presente aquel hermoso y sabio
legado de nuestros sabios, que surgió cuando el gran Rabí
Yojanan ben Zakay envió a sus cinco alumnos más destacados
a investigar cual es la virtud más importante, a la cual
la persona debe apegarse en su vida para ser una persona
digna y ejemplar.
Ellos hicieron lo que su maestro les pidió, y
de regreso cada uno informó el resultado a la pregunta formulada.
Uno de ellos era Rabí Eliezer, él dijo: “(hace falta tener)
buen ojo”, pues a través de ello, la persona se conforma
con lo que tiene, y también se contenta con los logros de
los demás. De esta manera esta persona ama a todos, y es
amado por todos. Así estará ligado a la raíz misma de todas
las cualidades buenas existentes en el mundo, “el amor por
todo el mundo”.
Otro de sus alumnos era Rabí Yeoshúa, él, luego
de mucho investigar, dijo a su maestro: “Buen compañero”.
De este modo, a través de ser un buen compañero de los demás,
provocará que los demás lo sean también con respecto a él.
Así logrará alcanzar la raíz de todas las cualidades.
Rabí Yosei dijo: “Buen vecino”. Pues a través
de ser un buen vecino, la persona se habitúa a ser considerado
y bondadoso con todo aquel que viene a él con una solicitud,
una queja, o un reclamo. Así irá forjando su conducta adecuadamente,
lo cual le permitirá alcanzar la raíz de todas las cualidades.
Rabí Elazar, dijo “Buen corazón”. Al ser que todas
las cualidades nacen en el corazón, por eso aquel que tiene
un buen corazón, todas sus cualidades son buenas. El maestro,
o sea, Rabí Yojanan ben Zakay se mostró muy satisfecho,
y consideró como que esta sentencia dicha por Rabí Elazar,
contiene a todas las que dijeron los demás alumnos (Mishná
Pirkey Abot 2: 9 - Kehaty).
Hemos dejado para el último la quinta opinión,
dado que es la que habla sobre nuestro tema que estamos
abordando, pero en realidad, en la Mishná está en cuarto
lugar. Rabí Shimon dijo: la cualidad a la que la persona
debe apegarse en su vida es: “Ver el nacimiento”. Es decir,
ver desde antes de hacerlo, que es lo que sucederá con lo
que haremos en el futuro. De esa manera sabremos si realizar
lo que pensamos o no.
Si actuamos de acuerdo a la enseñanza de Rabí
Shimon, jamás caeremos en el error cometido por ese padre
del relato que trascribimos, quien fue cruel con su propio
progenitor, a tal punto de llegar a ser reprendido por su
propio hijo. Adaptándonos a este sistema, podremos llegar
a un nivel adecuado, y no tendremos obstáculos en llamar
la atención a nuestros niños cuando están haciendo alguna
travesura, ni a nuestro amigo cuando está cometiendo un
error, o al vecino, si es que no está haciendo bien las
cosas.
Este es el modo para ser personas ejemplares,
y tener en nuestro entorno, las mismas posibilidades que
tuvo Moshé con todo el pueblo judío, a quienes reprendió
por lo que hicieron mal, y nadie le criticó nada, pues él
mismo, con su propia vida, daba el buen ejemplo.
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