Enseñanzas

El Secreto de las 13 Reglas

Hay trece reglas mediante las cuales la Torá es interpretada, y constituyen la base del Talmud. Y una de esas reglas es esta: «cuando un asunto estaba incluido en una generalidad, y salió de la generalidad para enseñar, se considera que no salió para enseñar respecto a él mismo, sino para enseñar respecto a toda la generalidad».

Pues la Torá es una generalidad suprema que incluye innumerables preceptos para enseñar a los Hijos de Israel como deben comportarse en el mundo. Y aunque sea que sale de la Torá un mero cuento, ciertamente que no se viene a enseñar solamente lo tocante acerca de ese cuento en forma textual, sino que es la intención revelar asuntos supremos y sublimes incluidos en el cuento a modo de insinuación. Y por tanto debe considerarse que no salió para enseñar respecto a él mismo, sino para enseñar respecto a toda la generalidad.

Pues en toda la Torá hay asuntos recónditos y ocultos. Ya que ese cuento, o suceso, descrito en la Torá, aunque sale de la generalidad de la Torá, que lo principal de ella son las leyes y los decretos, no salió sólo para enseñar respecto a él mismo, sino que salió para enseñar respecto a toda la generalidad suprema de la Torá. Pues si esos cuentos o sucesos no hubiesen sido incluidos, sería posible decir que las leyes y los decretos tienen una interpretación simple solamente, y no secretos y misterios ocultos. Pero ya que fueron incluidos esos cuentos y los sucesos, que ciertamente tienen asuntos ocultos, se aprende que también las leyes y los decretos tienen una interpretación simple, y secretos y misterios ocultos.

Un ejemplo lo hallamos en el Arca de Noé, como está escrito: «Entonces las aguas se retiraron de la tierra, retrocediendo continuamente, y las aguas disminuyeron al cabo de ciento cincuenta días. Y en el séptimo mes, el día diecisiete del mes, el Arca se posó sobre las montañas de Ararat» (Génesis 8:3-4). Se observa que este versículo salió de la generalidad de los preceptos de la Torá, pues no enseña en forma directa ninguna ordenanza práctica, ningún precepto a cumplir, y aparentemente es una mera narración. Pues, ¿qué importancia tiene para nosotros si el Arca se posó en ésta montaña o en ésta otra? Pues ciertamente se habría de posar en algún lugar. Y debido a eso debemos reconocer que hay en este asunto muchos secretos ocultos. Por tanto decimos que: «salió para enseñar respecto a toda la generalidad». Es decir, salió para enseñar que en las leyes y los decretos de la Torá también hay ocultos misterios profundos.

Por tanto, bienaventurados los Hijos de Israel que les fue dada la Torá sublime y suprema, una Torá de verdad. Y quién dice que ese cuento fue incluido en la Torá para enseñar acerca del mismo solamente, que su espíritu salga de su cuerpo. Pues si fuese así, la sagrada Torá no sería sublime, suprema y majestuosa. Por tanto, ciertamente que la sagrada Torá es sublime, suprema, majestuosa, y es una Torá verdadera (véase III Zohar 149b).

 

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