Está
escrito: «Si retrajeres del día de reposo tu
pie, de hacer tu voluntad en Mi día santo, y lo llamares
al Shabat deleite, santo, glorioso de El Eterno; y lo venerares,
no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad,
ni hablando tus propias palabras» (Isaías 58:13).
¡Qué
gran ordenanza! Dichosos son los Hijos de Israel, a quienes
El Santo, Bendito Sea ha elegido para que se apeguen a Él
de todos los demás pueblos del mundo. Y no los eligió
por sus buenas obras, sino que por el amor con el que los
amó los acercó a Él para que le sirvieren.
Y les entregó la Torá, y les otorgó
el día de reposo -Shabat-, que es más santo
que todos los demás días, y hay en él
sosiego de todo el esfuerzo, y es alegría para todo
Israel; y el Shabat equivale a todo la Torá, y el
que guardare el Shabat es como si guardare la totalidad
de la Torá.
Ahora
bien, está escrito: «Si retrajeres del día
de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en Mi día
santo, y lo llamares al Shabat deleite», el Shabat
es el deleite de todo, el deleite del alma, y del cuerpo,
el deleite de los de lo Alto, y de los de lo bajo. Y lo
que está escrito: «Y lo llamares al Shabat».
¿Qué significa: «llamarás»?
Que lo invites. Como está dicho: «Háblales
a los Hijos de Israel y diles: las fiestas designadas de
El Eterno que habréis de designar como santas convocaciones,
éstas son mis fiestas designadas. Durante seis días
se podrá realizar labor y el séptimo día
es día de absoluto descanso, santa convocación,
no haréis ninguna labor; es Shabat para El Eterno,
en todos vuestros lugares de residencia. Éstas son
las fiestas designadas de El Eterno, las santas convocaciones,
que designaréis en su época apropiada»
(Levítico 23:2-4). Es decir, se las ha de invitar
y designar a las festividades. Como quien invita un huésped
a su casa para comer y deleitarse con los deleites que le
ofrecerá. Por eso está escrito: «y lo
llamares al Shabat deleite». Para que lo invites como
se invita a un huésped. ¿Y cómo ha
de recibírselo a éste huésped, el Shabat?
Con la mesa servida, y la casa ordenada como corresponde.
Con alimentos preparados y con bebidas, como corresponde;
disponiendo en este día más y mejor que en
los demás días de la semana.
Asimismo,
también se aprende esto otro: «Y lo llamares
al Shabat». Siendo aun de día, para incrementar
de lo mundano a lo santo. Introduciendo parte de la santidad
del viernes antes de que anochezca, a la santidad del Shabat,
que comienza reglamentariamente cuando anochece. Y se debe
preparar todo lo necesario para el Shabat antes de que el
mismo comience, siendo aun de día.
«Y
lo llamares al Shabat deleite, santo, glorioso de El Eterno»,
es un día que fue santificado por el Omnipresente,
y es un día glorioso. Este día debe ser honrado
más que en la noche del Shabat, cuando comienza,
con la salida de las estrellas del viernes, porque la gloria
del día es mayor que la gloria de la noche. La noche
del Shabat y el día del Shabat, son dos niveles que
se encuentran en un solo día, por eso está
escrito a continuación: «y lo venerares, no
andando en tus propios caminos», como fue estudiado,
que ambos niveles son parte de un mismo nivel que los engloba.
A
continuación está escrito: «Ni buscando
tu voluntad, ni hablando tus propias palabras». Y
esto ya ha sido dicho y enseñado. Es decir, en Shabat
no se permite hablar de asuntos mundanos. Pues esa palabra
mundana pronunciada en Shabat asciende y despierta asuntos
mundanos en lo Alto, y se produce un daño a la santidad
del Shabat. Pues así debe ser también entre
las personas, quien invita un huésped, debe ocuparse
de él y no de otra cosa (Talmud, Zohar, Midrash Raba).
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