Actualidad

Todo es para Bien
La Función Positiva del Mal Instinto

Está escrito: «Amarás a El Eterno, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus recursos» (Deuteronomio 6:5). La expresión «con todos» indica pluralidad, es decir, numerosos tipos de dinero que posee la persona. Por ejemplo, las ganancias que obtuvo a raíz de sus operaciones comerciales, lo que recibió de sus padres, etc. Y si bien todos los tipos de dinero que capitalizan a la persona son diferentes estos de estos, de diferente procedencia, aun así debe servir con todo ese dinero a El Santo, Bendito Sea. Y a esto se refiere lo que está escrito: «y con todos tus recursos». Para incluir a todos los tipos de dinero que capitalizan a la persona. Se aprende que amar a El Santo, Bendito Sea, incluye entregarle todo esto, para amarlo con cada uno y uno de los tipos de facultades incluidas en el corazón y el alma, y los recursos de la persona.

Y si dijeres, ¿cómo la persona puede amarlo a El Santo, Bendito Sea, con la inclinación al mal? Pues inclinación al mal es un acusador que acusa para que la persona no se acerque al servicio de El Santo, Bendito Sea. ¿Y cómo lo amará a El Santo, Bendito Sea, a través de él? La persona debería huir de la inclinación al mal y evitar acercarse, para que no lo impurifique. ¡Es algo que sorprende!

La respuesta no es sino esta: este es un servicio a El Santo, Bendito Sea, mayor, cuando la inclinación al mal es sometida ante él por el gran amor con el que ama a El Santo, Bendito Sea. Pues cuando esta inclinación al mal se somete, y la persona la quebranta, eso es una gran muestra de amor por El Santo, Bendito Sea. Pues sabe acercar a esa inclinación al mal al servicio de El Santo, Bendito Sea.

Hay aquí, en este asunto, un misterio para los poseedores de cualidades supremas. Es este: todo lo que El Santo, Bendito Sea, hizo, en lo Alto y en lo bajo, todo lo hizo para mostrar su Gloria. Y todo lo hizo para su servicio. Pues El Santo, Bendito Sea, quiso revelar la gloria de su reinado en el mundo, y que todos lo sirvan y reconozcan su nombre. Y El Santo, Bendito Sea, se regodea con las buenas acciones de los seres humanos, y el servicio que le prestan. Y por eso El Santo, Bendito Sea, les otorga todo lo necesario para que puedan existir y mantenerse, y ellos reconocen Sus bondades y lo alaban permanentemente. Sin embargo, aun es posible cuestionar: ¿y acaso es posible suponer lo contrario; quién vio al siervo que acuse a su Amo que lo creó, y todo lo que es hacer la voluntad de su Amo, él acusa en su contra?

La respuesta es esta: es la voluntad de El Santo, Bendito Sea, que las personas lo sirvan siempre, y que vayan en el camino de la verdad, para ameritarles numerosas bondades. Y por cuanto que esta es la voluntad de El Santo, Bendito Sea, ¿cómo vendrá el siervo malo –la inclinación al mal- para acusar contra la voluntad de su Amo, y desviar a las personas a un mal camino, apartándolos del buen camino, y provocando que no hagan la voluntad de su Amo?

La respuesta no es sino esta: ciertamente que la inclinación al mal hace la voluntad de su Amo. Para comprenderlo apropiadamente citaremos una alegoría de un rey que tenía un hijo único, y lo amaba mucho. Y ordenó sobre él con gran amor, que no se acerque a una mala mujer. Pues todo el que se acercara a ella, no es apto para entrar al palacio del rey. El hijo reconoció como correcto lo dicho por su padre, y le aseguró que haría la voluntad de su padre con amor.

Afuera de la casa del rey había una meretriz de buen aspecto y buen parecer. Al cabo de algunos días, el rey dijo: ¡Quiero ver la voluntad de mi hijo hacia mí! Por eso la llamó a esa meretriz, y le dijo: ¡Ve y seduce a mi hijo, para ver la voluntad de mi hijo hacia mí! ¿Qué hizo esa meretriz? Fue tras el hijo del rey, y comenzó a abrazarlo y a besarlo, y a seducirlo con varios tipos de seducciones, para saber si ese hijo es correcto y obedece la ordenanza de su padre.
Él hijo del rey la reprendió y no le hizo caso, y la apartó de él. Entonces el padre se alegró de su hijo y lo trajo al interior de la división de su palacio. Y le dio regalos y presentes y grandes honores. ¿Quién provocó todo este honor de este hijo? Debes decir, que esa meretriz.

Ahora bien, y esa meretriz, asociada al misterio de las malas inclinaciones de la persona, el mal instinto, ¿le corresponde alabanza por esto que hizo o no? Ciertamente que le corresponde alabanza por todos los flancos. Una razón es porque cumplió la ordenanza del rey. Y una razón más es porque provocó a ese hijo todas esas bondades que se ameritó al superar la prueba, y todo este amor del rey por él.

Debido a esto, el mal instinto, entra al Jardín del Edén junto con el alma de la persona, y testifica acerca de todo lo que lo presionó y afligió al prevalecer sobre él. Y a esto se refiere lo que está escrito: «Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno» (Génesis 1:31). Lo que está escrito: «y he aquí que era bueno», se refiere al Ángel de la Vida, que le provoca a la persona vida en este mundo. «Muy», se refiere al Ángel de la Muerte, que es el mal instinto, la inclinación al mal. Pues él ciertamente que es «muy bueno», para quien obedece las ordenanzas de su Amo, ya que le provoca vida en el Mundo Venidero.
Y ven y observa lo que ocurriría si ese acusador, el mal instinto, no estuviera: los justos no heredarían esos depósitos supremos que heredarán en el futuro en el Mundo Venidero. Bienaventurados aquellos que se han topado con este acusador, y bienaventurados aquellos que no se han topado con él. Es decir, bienaventurados aquellos que se han topado con él y se han salvado de él, pues por él heredarán todos esos bienes y todos esos deleites y todos esos placeres en el Mundo Venidero. Y acerca de él, de quien se salve del mal instinto, y merezca recibir los bienes del Mundo Venidero, está escrito: «Ningún ojo ha visto, salvo Tú, Dios, lo que Tu harás por aquellos que te han esperado» (Isaías 64:3). Es decir, ningún ojo ha visto el gran deleite que El Santo, Bendito Sea, dará a aquel que confía en Él y tiene esperanza en Él, superando las pruebas de este mundo por esa fe íntegra en Él.

Y bienaventurados aquellos que no se han topado con él, ni ha sido sometidos a prueba en este mundo. Pues si hubieran sido sometidos a prueba, tal vez no la hubieran superado. Y entonces, en el caso en que se hubieran topado con él, por él hubieran heredado el Infierno, y hubieran sido confundidos y apartados de la Tierra de la Vida, que es el Jardín del Edén. Pues esos malvados que se toparon con él, le hicieron caso, y fueron tras él. Y por eso los justos deben atribuirle un bien, y es propicio que lo hagan entrar en la santidad, sirviendo a El Santo, Bendito Sea, también con la inclinación al mal, pues por él heredan todos esos bienes, delicias y placeres en el Mundo Venidero.

Ahora bien, ¿cuál es el beneficio de este acusador cuando los malvados le hacen caso y siguen sus malos consejos? (163b) La respuesta no es sino esta: aunque no tenga beneficio personal, aun así, él cumple la ordenanza de su Amo. Y no puede abandonar el cumplimiento de ese mandato, porque es ordenanza del Rey, por eso no puede dejar de seducir a las personas a pecar contra El Santo, Bendito Sea. Y además él se fortalece a través de esto. Pues por cuanto que él es un ente cósmico asociado al mal, se fortifica cuando hace el mal. Asimismo, un malvado no se fortifica hasta que mata a una persona. A raíz de ello, por cuanto que mató a una persona, entonces se fortifica y prevalece con su fuerza, y tiene sosiego.

Así ocurre con ese acusador que se denomina el Ángel de la Muerte, que es a su vez el mal instinto, la inclinación al mal. No se fortifica con su fuerza hasta que seduce a las personas, las acusa, y las mata. Entonces tiene sosiego, se fortifica y prevalece con su fuerza. Pues así como se fortalece el flanco de la Vida, que es la Presencia Divina -Shejiná-, cuando las personas son buenas y van por un camino recto, también así ocurre con este acusador, se fortifica y prevalece con su fuerza cuando los malvados le obedecen y ejerce dominio sobre ellos.

Y bienaventurados aquellos que se ameritan vencerlo y someterlo, para ameritarse por él el Mundo Venidero. Y bienaventurada la persona que se fortalece siempre en el Rey sagrado. Ciertamente que a esto se refiere lo que está dicho: «Bienaventurado el hombre que tiene en Ti sus fuerzas, en cuyo corazón están Tus caminos» (Salmos 86:6). Bienaventurados ellos en este mundo y en el Mundo Venidero (Midrash; II Zohar 163a; mefarshei hazohar).

 

Últimos artículos publicados  

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin

Esta pagina ha sido visitada veces