El
rey Monbaz y Bezavtus eran hermanos y descendientes de Talmai,
el rey de Egipto. El padre de ellos que se llamaba Monbaz,
como uno de sus hijos, era rey; después fue rey Bezavtus
y por último asumió al reinado Monbaz, su
hermano.
Una
vez aconteció que ambos hermanos estaban sentados
y leían el libro del Génesis. En medio de
la lectura se toparon con el versículo que declara:
«Cortarán la carne de tu prepucio y ésa
será la señal del pacto entre nosotros».
En ese momento, uno de ellos dio vuelta su rostro hacia
el muro, pues sintió una gran vergüenza de amar
los preceptos de El Eterno y estar incircunciso, sin cumplir
a éste que había mencionado en la lectura,
y comenzó a llorar. Y el otro también dio
vuelta su rostro hacia el muro, pues sintió una gran
vergüenza de amar los preceptos de El Eterno y estar
incircunciso, sin cumplir a éste que había
mencionado en la lectura, y comenzó a llorar.
Después
de este suceso, cada uno fue y se circuncidó. Pero
ninguno se lo reveló al otro, pues temían
de su padre.
Pasados
algunos días, nuevamente ambos estaban sentados y
leían el libro del Génesis. En medio de la
lectura se toparon con el versículo que declara:
«Cortarán la carne de tu prepucio y ésa
será la señal del pacto entre nosotros».
En ese momento uno le dijo al otro: «¡Ay de
ti hermano pues no has cumplido con este precepto!».
Y el otro le respondió: «¡Tú,
ay de ti hermano, pues no has cumplido con este precepto,
pero en lo que a mí respecta, no corresponde que
se diga: ¡ay de mí!».
Tras
este intercambio de palabras uno le reveló al otro
que estaba circuncidado sin sentir temor de que su hermano
le contara esto al padre incircunciso. Cuando la madre de
ellos, la reina Hilení, que amaba a Israel, lo presintió,
fue y le dijo al padre de ellos: «¡A tus hijos
les ha crecido un callo en su carne y el médico ordenó
que se circunciden! ¿Qué consideras que corresponde
hacer?».
El
rey le dijo a su esposa: «¡Que se circunciden!»
Ahora
bien, ¿qué pago le otorgó El Santo,
Bendito Sea, al rey Bezavtus, cuando ocupó el trono
de su padre después de la muerte de éste,
y antes de que asumiera Munbaz, su hermano? Dijo Rabí
Pinjas: cuando salió a la guerra, la formación
del ejército enemigo lo rodeó, con intenciones
de matarlo, y descendió un ángel celestial
y lo salvó. (Bereshit Raba 46:10).
En
tanto Monbaz y su madre Hilení, fueron incluidos
en la Mishná y mencionadas parte de sus obras. Como
consta en el tratado de Iomá:
El
hijo de Katín hizo doce grifos a la pila, ya que
no había en ella sino dos; y también él
hizo un mecanismo a la pila, el cual permitía que
no se vuelvan ineptas las aguas tras pasar la noche. El
rey Munbaz hizo todas las asas de los utensilios del Día
del Perdón de oro. Hilení, su madre, hizo
una lámpara de oro sobre la puerta del sitio del
Templo Sagrado denominado Heijal; y también ella
hizo una tabla de oro, en la que la sección de la
descarriada estaba escrita en ella. Nicanor, fueron hechos
milagros a sus puertas, y lo solían recordar para
elogio (Talmud, tratado de Iomá 3:10).
Los
comentaristas de la Mishná aportaron estos interesantes
datos acerca de Monbaz e Hilení, su madre: el rey
Munbaz vivía en Jadeib, que era una nación
que se encontraba al norte de Aram Naaraim. Él se
convirtió al judaísmo con su madre Hilení.
Esto aconteció varias décadas antes de la
destrucción del Segundo Templo (véase Talmud,
tratado de Baba Batra 11a).
Además,
en el Talmud se aportan más detalles de esto que
fue mencionado en la Mishná. Se dijo que el rey Monbaz
hizo todas las asas de los utensilios del Día del
Perdón de oro. Ahora bien, ¿por qué
razón procedió así? Si era su intención
honrar los utensilios sagrados y hacerlos de un material
distinguido y valioso, ¿por qué no los hizo
totalmente de oro? Procedió así porque se
trataba de instrumentos que era imposible hacerlos completamente
de oro, tales como cuchillos y hachas, y por eso se menciona
aquí que hizo sus asas de oro.
Hilení,
su madre, hizo una lámpara de oro sobre la puerta
del sitio del Templo Sagrado denominado Heijal. En el Talmud
se menciona una enseñanza recibida por tradición
que aclara este asunto de manera apropiada:
La
lámpara que había fabricado Hilení
fulguraba y resplandecía por el efecto de los rayos
del Sol al impactar en la misma cuando el gran astro luminoso
emergía en el horizonte, en la alborada; y a través
de esto las personas que estaban en Jerusalén sabían
que había llegado el momento de recitar la oración
denominada: «Shemá Israel». Pues el momento
adecuado del cumplimiento de este precepto es cuando destella
el sol (Talmud, Rashi).
Además
ella hizo una tabla de oro, en la que estaba escrita la
sección de la descarriada. La razón era para
que el sacerdote copie de ella el texto de la mujer sospechada
de haberse descarriado, en el momento en que fuera requerido.
Como está escrito: «El sacerdote escribirá
estas maldiciones en un libro y las borrará con las
aguas amargas» (Números 5:23). Y por la tabla
que había hecho Hilení no necesitaban transportar
hasta allí el rollo de la Torá (Las Gemas
de la Torá pag. 61).
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