Actualidad

Depresiones y Falta de Ánimo

En la actualidad, una gran cantidad de personas están deprimidas y desalentadas. Uno puede observar su propio ámbito o entorno, y casi con seguridad, se topará con varias personas que padecen algún cuadro de depresión.

Los investigadores dijeron que la depresión, en cualquiera de sus formas o variantes, es una de las mayores epidemias que afecta a la humanidad. Es un problema que crece y se expande, como una negra y espesa mancha de aceite, en nuestro actual estilo de vida y cultura.

Los expertos dijeron que el término depresión viene del latín depressus, que significa abatido, derribado. Quien padece este trastorno muestra un talante de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente.

En la mayoría de los casos, el individuo deprimido puede describir fehacientemente su estado, y así lo ven los demás, como derribado, socavado en su potencialidad, debilitada su base de sustentación afectiva, desganado. La depresión es uno de los más importantes depredadores de la felicidad humana.

El costo de esta afección en términos económico es alto, pero el costo en términos de sufrimiento es incalculable.

Los trastornos depresivos interfieren con el funcionamiento cotidiano de quien los padece. Mas no les causan dolor y sufrimiento únicamente a ellos, sino también a sus seres queridos. La depresión severa puede destruir tanto la vida de la persona enferma como la de su familia. Sin embargo, en gran parte, este sufrimiento se puede evitar.

Reflexión

Dado el pavoroso efecto de este trastorno, uno debería en la medida de sus posibilidades tratar de ayudarse a si mismo y también al prójimo, a no caer en estado de depresión. Ha de tenerse en cuenta lo mencionado al final del informe presentado: “en gran parte, este sufrimiento se puede evitar.”

Seguramente si uno dialoga amistosamente con sus hijos y cónyuge, como así con sus familiares y allegados, en muchos casos podrá detectar lo que les sucede. Si percibe algún síntoma de depresión o un deterioro de su felicidad, tal situación puede derivar en un cuadro depresivo, por lo tanto, tras la detección alcanzada, tendrá la posibilidad de intentar ayudar. Tal vez le será posible evitar que esta dolencia se arraigue en aquel que padece los signos previos a contraerla. Mas en ciertos casos, con unas pocas palabras, será suficiente para que el alicaído se reincorpore y supere la situación, o directamente no caiga en ella.

La persona que actúa de este modo, ayudando a aquel que evidencia abatimiento porque tuvo un problema en el trabajo, recibió una mala noticia, o sufrió un percance negativo, con seguridad estará haciendo una obra de bien. En contrapartida, quien incita a un allegado, provocándole sufrimiento, ¡cuán mal está procediendo!. ¡Que terrible crueldad comete!.

Una vez, un catedrático muy mayor, se encontraba en un salón académico, brindando una explicación a un nutrido grupo de personas. El conferenciante tenía más de 90 años, y ya casi no oía. Cuando alguien de los oyentes formulaba una pregunta, su asistente, Ramón, le reiteraba lo planteado, hablándole en el oído. De ese modo, le era posible enterarse de las inquietudes de los presentes, y podía responderles.

El tema abordado en la presentación era la observancia de los preceptos, y todo se desarrollaba con normalidad. Solo que en un determinado momento, un espectador en desacuerdo con lo expuesto por el orador, lanza un vozarrón de protesta en dirección a él, calificándolo de “Fanático”.

Inmediatamente el catedrático advierte el suceso y pregunta a su asistente: ¿Qué dice ese hombre?.

Entonces Ramón le informa a su maestro, hablándole al oído, en voz suficientemente alta para que pueda escuchar: “!Pregunta sobre el fanatismo Maestro!”

El catedrático respondió al instante: “!Ah...!, ¡Está prohibido!. ¡El fanatismo es algo que la Biblia reprueba!”

El espectador abandonó la sala ofendido, y la conferencia siguió su curso.

Este asistente, Ramón, mediante una intervención improvisada que debió decidir en milésimas de segundo, salvó a su maestro de un agravio tremendo que podría haberlo llevado a caer en estado de depresión.

Uno reflexiona sobre este tema, en el que personas con sus agravios generan en terceros incentivos a entrar en estado de depresión, y otros que intentan salvar la situación, y enseguida se acuerda de lo acontecido con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. Tras muchos años de permanecer como esclavos en ese país, se disponían a entrar a la Tierra Prometida, y en el camino sucedieron hechos impactantes y estremecedores.

Evocación

En el comienzo de la sección que narra la expedición realizada por los hijos de Israel, previo a la conquista de la Tierra Prometida, se menciona un hecho singular: “El Eterno habló a Moshé, diciendo: Envía para ti hombres, y que exploren la Tierra de Canaán que Yo doy a los hijos de Israel” (Números 13: 1-2)

Para la maniobra fueron nombrados doce individuos selectos, uno en representación de cada tribu de Israel. Los designados se pusieron en marcha y permanecieron en esta misión por un lapso de cuarenta días, luego regresaron al campamento para informar acerca de lo avistado.

Al arribar, los expedicionarios se dirigieron a Moshé, Aharón, y luego a toda la congregación de los hijos de Israel quienes acampaban en el desierto de Parán. Dijeron ante ellos: "Fuimos a la tierra que nos enviasteis, y también fluye en ella leche y miel, y esta es la fruta que crece allí. El pueblo que vive en ese lugar es muy fuerte, y las ciudades son enormes y muy fortificadas. Además vimos allí a los hijos de los gigantes. Amalek habita en la el sur de la tierra, en tanto los Jiteos, Haibuseos, y Emorreos residen en la montaña, y los Kenaaneos residen junto al mar, al lado del río Jordán".

En ese momento intervino Kalev, que era uno de los doce expedicionarios, y silenció al pueblo. Todos le hicieron caso, por lo que se generó en forma automática y repentina, un estado de mutismo total.

La multitud suponía que también Kalev hablaría en contra del líder Moshé, como lo habían hecho los demás expedicionarios. Pues como lo declaran los versículos, estos hombres blasfemaron acerca de la Tierra Prometida, argumentando una supuesta impenetrabilidad, atribuyéndole la culpa de todo a Moshé, por haberlos traído a este lugar.

Pero no aconteció como todos conjeturaban, Kalev no habló mal de Moshé, sino que lo defendió. Comenzó a enumerar todas las cosas buenas que el líder judío había hecho por el pueblo: "¿Acaso el hijo de Amram (Moshé) no partió para nosotros el mar, no hizo descender el maná, no logró para nosotros las aves que volaron al campamento en medio del desierto cuando el pueblo clamó por carne?".

Kalev prosiguió: "Por eso subiremos a la tierra y la conquistaremos, pues podremos con ella". (Números 13: 30)

Mas los hombres que estuvieron en la expedición con él, “Trajeron a los hijos de Israel un mal informe de la tierra que habían explorado, diciendo: ¡La tierra por la que pasamos para explorarla, devora a sus habitantes! ¡Todas las personas que allí vimos eran ciclópeos! Allí vimos a los Nefilim, los hijos del gigante de entre los Nefilim, éramos como langostas a nuestros ojos, y también a los ojos de ellos”. (Números 13: 32-33)

Esta declaración, como es de prever, provocó una caída brusca en el estado de animo de la multitud, generándose un gran caos. El pueblo, tras oír las blasfemias, se mostraba abatido y desganado. Muchos, influenciados por lo que escucharon, ya no deseaban proseguir el camino hacia la Tierra Prometida. Preferían la esclavitud y el vejamen a la que eran sometidos en Egipto, a la exposición a un peligro como el planteado por los sacrílegos. Finalmente, este tétrico panorama derivó en la tentativa de rebelión contra el liderazgo vigente.

Los versículos narran el detalle de lo sucedido: “Toda la congregación se levantó y promulgó su voz, el pueblo lloró aquella noche. Todos los hijos de Israel musitaron en contra de Moshé y Aharón, y toda la congregación les dijo: ¡Si tan sólo hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, o si tan sólo hubiéramos muerto en el desierto! ¿Por qué El Eterno nos trae a una tierra para que muramos por la espada? ¡Nuestras mujeres y nuestros hijos pequeños serán tomados cautivos! ¿No es mejor que regresemos a Egipto?. (Números 14: 1-3)

A la postre, tras la grave insurrección generada por los diez expedicionarios que blasfemaron contra la Tierra Prometida y los líderes del pueblo, ocurre una de las cosas más terrible que podían suceder:

“Se dijeron los unos a los otros: ¡Designemos un líder y regresemos a Egipto!”. (Números 14: 4)

Tras escuchar esta terrible propuesta que ponía en peligro todo el plan trazado: “Moshé y Aharón cayeron sobre sus rostros ante toda la congregación de la asamblea de los hijos de Israel. Ieoshúa, hijo de Nun, y Kalev, hijo de Iefune, de los exploradores de la Tierra, rasgaron sus ropas. Ellos hablaron ante toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para explorarla, es una buena tierra, ¡Es muy buena! Si el deseo de El Eterno es hacia nosotros, nos traerá a esta tierra y nos la dará, una tierra en la que fluye leche y miel. Pero ¡no os rebeléis contra El Eterno! No debéis temer al pueblo de la tierra, pues ellos son nuestro pan. Su protección los ha abandonado, El Eterno está con nosotros. !No les temáis!. (Números 14: 5-9)

Ante esta súplica desesperada de los fieles por mantener la unión del pueblo y el plan de emancipación, acontece una reacción inesperada: “Toda la asamblea dijo que les arrojarían piedras -a Kalev y Ieoshúa-” (Números 14: 10)

Al ocurrir tal desgracia: “La gloria de El Eterno apareció en la Tienda de la Reunión ante todos los hijos de Israel. El Eterno le dijo a Moshé: ¿Cuánto tiempo más este pueblo ha de provocarme y cuánto tiempo más no creerán en Mí, a pesar de todas las señales que realicé entre ellos? Yo los golpearé con la plaga y los aniquilaré, y haré de ti una nación más grande y poderosa que ellos”. (Números 14: 10-11)

Mas el gran líder judío rechaza la propuesta y responde: “Moshé le dijo a El Eterno: Entonces Egipto, de donde Tú sacaste a esta nación con Tu poder, oirá, y dirán acerca de los habitantes de esta Tierra: Han oído que Tú, El Eterno, estás en medio de este pueblo, que Tú, El Eterno, apareciste ojo a ojo y Tu nube está sobre ellos, y que en una columna de nube Tú vas delante de ellos de día y en una columna de fuego de noche, y que aun así Tú mataste a este pueblo como a un solo hombre. Entonces las naciones que oyeron de Tu fama dirán: Porque El Eterno no pudo traer a este pueblo a la Tierra que les había jurado que les daría, los sacrificó en el Desierto. Y ahora, que la fuerza de mi Señor se magnifique tal como Tú dijiste, diciendo: El Eterno, Lento para Enojarse, Generoso en benevolencia, Perdona la iniquidad y el Pecado intencionado, y Quien no absuelve (a los que no se arrepienten), Rememora la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación; perdona ahora la iniquidad de este pueblo en conformidad con la grandeza de Tu benevolencia y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta ahora. (Números 14: 13-19)

Tras esta súplica, El Eterno aceptó la solicitud de su fiel seguidor, pero a su vez, las consecuencias acarreadas resultaron durísimas:

“El Eterno dijo: He perdonado a causa de tus palabras. Pero por Mi vida y la gloria de El Eterno que colma el mundo entero: todos los hombres que vieron Mi gloria y Mis señales que realicé en Egipto y en el Desierto, y Me pusieron a prueba estas diez veces y no han hecho caso a Mi palabra, si vieren la Tierra que he prometido que daría a sus antepasados, y todos los que Me hacen enojar no la verán (Números 14: 20-23)

Este es el panorama que quedó tras la expedición. La situación generada se puede sintetizar en este breve concepto: La sección Shlaj Lejá hace hincapié en un acto de desmoralización. El perpetrado por los expedicionarios que fueron enviados para averiguar detalles de la tierra prometida. Esto provocó un quiebre total que concluyó con la dura sentencia de El Eterno: todos los que lo hicieron enojar, no verán la Tierra Prometida.

Análisis

En los bloques previos se observó el modo de producir un estado de depresión y desmoralización en las personas y también algunas fórmulas para evitarlo. Veamos ahora como contrarrestar el avance de este inclemente flagelo mediante una enseñanza derivada de la misma sección que narra el hecho descrito.

Pese a las blasfemias y desmoralizaciones propinadas por los exploradores, el pueblo judío se sobrepuso al ataque y llegó finalmente a la Tierra Prometida, Israel, donde tras varios años construyó el Templo Sagrado. En el mismo había un Altar que permitía la expiación de los pecados cometidos, y la posibilidad de obtener mediante ese proceso una larga vida.

A este Altar acudían las personas que deseaban un vínculo estrecho con El Eterno, y ambicionaban rectificar su camino. Ingresaban con el peso de la carga del yerro cometido a cuestas, y se retiraban renovados, alegres y limpios, para afrontar los días subsiguientes con entusiasmo, fe y esperanza.

Tras 410 años de permanecer gloriosamente en pie, el Templo Sagrado fue destruido. Sobrevinieron 70 años de exilio, y a posteriori fue construido nuevamente. Aunque se mantuvo erigido solo por espacio de 420 años y luego también este fue destruido. Por tal razón, ya no disponemos de ese medio para conseguir los efectos mencionados, es decir, la expiación de las faltas y una larga vida.

¿Cómo pues es posible lograr estos bienes tan trascendentales?. Los sabios del Talmud revelaron que para ello contamos con nuestras mesas. Pues al traer a ellas invitados, se produce el efecto aludido de igual manera.

A ello se debe la costumbre de retirar o cubrir los cuchillos cuando uno se dispone a recitar la oración de gracias por la comida suministrada por El Eterno. La razón de cubrir los cuchillos es porque el metal acorta la vida, como está escrito “no alzarás sobre (el altar) hierro”, y no es propicio que lo que acorta la vida esté sobre lo que la prolonga.

La mesa reemplaza al altar del Santuario. Por tal razón, la misma es el medio más común de la unión familiar. En su entorno todos los integrantes de la familia se sientan y comparten la comida, en medio de la cual narran sus vivencias y aventuras que les deparó el día.

La mesa es un ente que permite la llegada de alegría, armonía y paz a cada uno de los integrantes que la rodean. Esto, siempre y cuando se hablen en ella cosas positivas, constructivas, y amenas que conduzcan a “izar” el ánimo de los presentes. En una comida alrededor de la mesa es posible generar el clima propicio para que el angustiado revierta su situación y emprenda con esperanza la nueva jornada.

Por tal razón, jamás se debe hablar en la mesa de cuestiones que provocarán el decaimiento de otro. Conviene evitarse recriminar o reclamarles a los que están compartiéndola de un modo que les puede producir desánimo. En la mesa deben compartirse temas amenos que permitan a los presentes llevarse un buen recuerdo y afrontar el día con mayor entusiasmo. Concierne recordar que la mesa es el sustituto actual del Altar, es decir, el elemento que trae alegría al mundo, y como tal debe ser tratada. Se deben pronunciar en torno a la misma palabra de Torá que eleven el ánimo, y no cosas banales que lo hagan desfallecer.

La sección Shlaj Leja, Envía para Ti, alude este hecho. Si uno observa el desenlace de la sección, se percata de que la misma enumera un hecho que produjo tristeza, decaimiento y depresión. Pero si analiza más profundamente, hallará la solución para contrarrestar esto en la misma sección. Es similar a lo que acontece con los investigadores, quienes hallan el remedio en la misma enfermedad, cuando logran una vacuna, a partir de las bacterias que producen el malestar.

Shlaj Leja, como dijimos, significa Envía para ti, y enumera una situación angustiosa y deprimente. Mas Shlaj Leja, tiene en hebreo un valor numérico idéntico a mesa -shulján-. Es decir, el principio del combate de las depresiones y decaimientos, debe comenzar en la mesa. A partir de una buena mesa, se puede construir una perspectiva acorde, que permita afrontar la vida con el ánimo bien alto. Quien haya apoyo en su propia casa, cuyo lugar central de reunión es la mesa, se siente mucho más seguro y con fuerzas para enfrentarse a las duras contrariedades que la vida le depara cada jornada.

En cambio, si en vez de hablar de cosas positivas y constructivas, se blasfema en la mesa, en ese caso, el resultado será fatídico.

Ha de recordarse que el término blasfemar proviene del griego blaptein, "injuriar", y pheme, "reputación". Etimológicamente significa grave irreverencia hacia cualquier persona o cosa digna de ser estimada. Pero en su uso estricto y generalmente aceptado se refiere a una ofensa contra Di-s

Evidentemente se alude a la ofensa perpetrada contra Di-s en el desierto de Parán, cuando se dirigían a la Tierra de Israel, donde construirían un Templo Sagrado, en el cual estaría el Altar que posibilita prolongar la vida. En este desierto, el pueblo incitó a El Eterno, hasta que Éste fastidiado, le dijo a Moshé: Shlaj Lejá -Envía para ti-.

Pues en realidad esta ordenanza -Envía para ti-, no se trata de una mandato de buena voluntad, sino producto de la obstinación de los integrantes del pueblo. Ya que El Eterno, previamente les había dicho: “Os haré ascender de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del jeteo, del amorreo, del perizeo, del jiveo, y del jebuseo, a una tierra en la que fluye la leche y la miel”. (Éxodo 3: 17) ¿Cómo pueden pensar en enviar exploradores después de que El Eterno les brinda semejantes garantías?.

Evidentemente el pueblo solicitó a Di-s permiso para enviar exploradores pese a lo enunciado por Él, y Éste concedió su deseo notificándoles : “Envía para ti”. Aunque accedió a esta autorización sin ninguna intención de que la hagan realidad, sino que la emitió únicamente para complacerlos, pese a que dudaron de Su palabra. Por ello surgió de allí un tropiezo, el de las blasfemias de los exploradores y todo lo que ello acarreó. (Rashi en Éxodo 13: 1)

Es evidente, que cuando El Eterno anunció a “Os haré ascender de la aflicción de Egipto... a una tierra en la que fluye la leche y la miel”. (Éxodo 3: 17), alude al Templo Sagrado, el sitio donde se posaría la Presencia Divina, siendo ese el lugar de comunicación entre Di-s y el pueblo. Asimismo, en el Templo Sagrado se encontraba el medio de comunicación más directo con Él, el Altar, el cual apunta a la mesa. Esto infiere que se indica aquí, que todo el inconveniente comenzó en lo que hoy es “la mesa”, el reemplazo contemporáneo del Altar.

Surge que tal como dijimos, en la mesa debe tejerse un clima ameno, sociable, agradable, pacífico y alentador. Debe ser un centro de fraternidad y dialogo ameno que conlleve a la obtención de un estado de ánimo óptimo, alejado de las depresiones y las angustias. La mesa es el sitio de la casa que conforma el Altar de la misma.

 

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