Actualidad

El
arte de compartir
1La
citada declaración implica que no se debe dejar caer
al prójimo, a tal punto que le sea difícil
levantarse. Es menester ayudarle en el momento en que él
tiende su mano.
Para
comprender la gravitante relevancia que alcanza esta disposición
asignada, citaremos una alegoría:
Un
burro se hallaba en el camino circulando con la carga que
estaba dispuesta sobre su lomo. De pronto, el animal tropieza
inesperadamente con un obstáculo que se hallaba en
su itinerario, tras lo cual comienza a desestabilizarse
y tambalear.
Antes
bien, si alguien estaba presente cuando el desafortunado
desenlace tuvo lugar, en el momento de contemplar la escena,
puede apresurarse y tratar de sostener al animal impidiendo
su desplome. Luego acomodará la carga que tiene sobre
su lomo y como resultado de ello, el burro se reincorporará
al instante. Pero si este individuo que observa no se da
prisa, y el cuadrúpedo cae, tampoco entre cinco lo
podrán levantar.
2En
otras palabras, no hay que aguardar hasta que nuestro prójimo
caiga, a tal extremo que necesite ir a golpear a las puertas
de las casas para pedir limosna. Es menester ayudarlo antes
de que eso suceda.
UN
EJEMPLO
Esto
que hemos dicho se asemeja a un individuo que caminaba por
la calle, la cual se encontraba en muy mal estado, y llena
de barro, por causa de las precipitaciones caídas.
De pronto, advierte que a unos metros, otro sujeto avanza
entre el lodazal, pero comienza tambalear y perder el equilibrio.
Alguien
que se hallaba más lejos, y por lo tanto imposibilitado
de llegar a tiempo, le hace una señal al que avanzaba
sin problemas, para que tienda una mano al que flaqueaba.
De ese modo, ayudándolo a mantener el equilibrio,
evitará que caiga al barro. Sin embargo, el sujeto
que caminaba plácidamente le respondió sugiriéndole
que se despreocupe del tema, pues si eso llega a suceder,
él se encargará personalmente de levantarlo,
y ayudarle.
Mientras
el que se encontraba cerca intercambiaba estas palabras
con el que se hallaba más lejos, el que estaba desestabilizándose
cayó al suelo. En ese momento, desde su cabeza hasta
sus pies se llenaron de barro, también su boca, sus
ojos, su cuerpo y sus ropas, a tal punto que se tornó
irreconocible.
REFLEXION
Es
posible que el individuo en verdad haga lo que dijo y acuda
en su ayuda, cumpliendo con su palabra. Existe la posibilidad
de que, tal lo asegurado, vaya a socorrerlo y efectivamente
consiga que se reincorpore nuevamente. También es
factible, que se ocupe de lavar al hombre, y a las ropas
que llevaba puestas, las cuales quedaron hechas un desastre.
Pero con todo eso, no logrará recuperarlas siquiera
a un tercio, de la situación de impecabilidad en
la que se hallaban antes de sumergirse e impregnarse en
el lodo. Además no podrá de ningún
modo restaurar el disgusto que su prójimo debió
soportar por la caída, y los golpes sufridos al desmoronarse
su cuerpo contra el suelo.
En
una situación de este tipo ¿qué mérito
puede atribuírsele a aquel que socorrió al
individuo luego del tropiezo, cuando bien podía haberlo
evitado sin ningún tipo de impedimento, a través
del solo hecho de tenderle una mano para que se apoye, y
pueda mantener así la estabilidad?
Por
el contrario, en vez de un acto de bien, le será
considerado como una infamia, ya que al haberlo podido evitar,
y no lo hizo, él mismo fue el causante de la caída
de su prójimo. Por esta razón, el versículo
declara: "Cuando empobreciere tu hermano, y extendiere
a ti su mano, lo ayudarás, tanto al forastero, como
al residente, y vivirá contigo".
MORALEJA
Queda
claro, que al auxiliar al prójimo antes de que caiga
totalmente, permitiendo que se restablezca, uno le está
devolviendo la vida, por eso el versículo menciona:
"y vivirá contigo". Es decir, tú
le haz devuelto la vida, y le has impedido la muerte. Ya
que aquel que empobrece, quedando sin dinero, es considerado
como un ser inerte, sin vida.
La
razón expuesta, es la que da origen al enunciado:
"La caridad salva a la persona de la muerte".
Esto es tanto para el que da, como pare el que recibe. Pues,
aquel que salva a otro, él mismo será salvado
por el Todopoderoso, "medida por medida". Resulta
que ambos se benefician.
NUEVO
PARADIGMA
A
continuación, tendremos la ocasión de apreciar
un caso patético que aclarará aun más
lo recientemente enunciado.
3Rabí
Jía y Rabi Iosef iban por el camino. En un tramo
del mismo, se toparon con un monte. Allí divisaron
dos hombres que igual que ellos, se desplazaban a pie. Entretanto,
llegó al lugar un tercer individuo, que se dirigió
a los otros dos y les suplicó: "Denme por favor
un poco de pan para comer, pues ya van dos días que
me encuentro perdido por el desierto y no he comido".
Uno de los sujetos, se hizo a un lado, extrajo las provisiones
que había traído para el camino, y se las
dio. El hombre que había llegado hambriento comió,
bebió y pudo restablecer sus energías.
En
tanto, el compañero del que fue generoso y dio al
menesteroso, le dijo: "¿qué harás
cuando necesites alimento, porque yo comeré lo mío,
y no te voy a dar a ti?".
El
otro le respondió: "¿acaso piensas, que
en tu comida me baso para ir por el camino?".
SE
PROSIGUE
Luego
del citado intercambio de palabras entre los dos compañeros
de viaje, el que había sido generoso con el pobre,
se sentó a su lado, para hacerle compañía.
Permaneció allí, junto a él, hasta
que acabó de comer. A continuación, lo que
sobró, también se lo entregó, para
que disponga de víveres durante el resto del trayecto
que aun debe transitar hasta llegar a la zona habitada.
Seguidamente, el menesteroso se despidió y prosiguió
se viaje.
En
ese momento, Rabí Jía dijo a Rabí Iosei:
"El Todopoderoso no quiso que este precepto sea realizado
por nuestra vía. Posiblemente, porque algún
decreto severo ha sido sentenciado en el cielo sobre este
hombre, y el Todopoderoso le presentó esta oportunidad
de hacer un grandioso acto de bien, para salvarlo a través
del mismo".
Los
hombres siguieron caminando, y también lo hicieron
los eruditos detrás de ellos. En un tramo, el que
había dado sus provisiones al mendigo, se sintió
agotado, a causa del hambre.
Al
contemplar la escena, su compañero le dijo: "¿Acaso
no te advertí que no des de tu pan a otra persona?".
Al
escuchar eso, Rabí Jía propuso a Rabí
Iosei: "Nosotros tenemos alimento, démosle para
que coma".
Rabí
Iosei le respondió: ¿Tú pretendes quitar
de él el mérito?.
Debe
tenerse en cuenta que el mérito suyo se tornará
más grande, si en un momento de sufrimiento y aflicción
como el que atraviesa, no se arrepiente de la bondad realizada.
Además, de este modo logrará salvarse de la
sentencia que fue decretada sobre él en los cielos,
Merced
a estos padecimientos que le sobrevienen luego de la inmensa
obra de bien que realizó, se adjudicará el
derecho de que el decreto que ha sido sentenciado sobre
él, sea abolido, y pueda conservar su vida.
El
sabio continuó con su reflexión: "Vayamos
a ver, pues en el rostro de este hombre con seguridad se
deben notar ya signos de muerte, lo que sería el
inicio de la manifestación del decreto que recayó
sobre él".
Entretanto, el individuo se sentó debajo de un árbol,
y quedó profundamente dormido. Por su parte, el compañero
se alejó de él, y tomó otro camino.
Rabí
Iosei dijo a Rabí Jía: "Ahora posicionémonos
para ver, pues seguramente el Todopoderoso quiere hacerle
un milagro". Los sabios buscaron un sitio para pararse
allí y aguardaron.
Breves
instantes más tarde, una fiera salvaje se hace presente
en el lugar. El feroz animal mostraba signos de un total
enfurecimiento, y en ese estado, avanzó, hasta quedar
junto al cuerpo de aquel que dormía.
Rabí
Jía dijo a Rabí Iosei: "¡Pobre
hombre, seguramente ahora morirá!".
Rabí
Iosei le respondió: "Dichoso ese individuo,
pues el Todopoderoso le hará un milagro".
EL
DESENLACE
En
ese preciso instante, bajó de un árbol una
peligrosa serpiente que pretendía matar al sujeto.
Pero la fiera salvaje se abalanzó sobre el reptil,
acabando con su vida. Luego de esto, el feroz animal volteó
su rostro y se fue.
Rabí
Iosei dijo a Rabí Jía: "¿No te
dije que el Todopoderoso quería hacerle un milagro,
y no le quitemos a ese sujeto el mérito dándole
de comer?".
En
eso, el hombre despertó, se puso de pie, y continuó
la marcha.
Los
sabios, fueron tras él, lo llamaron, y le proveyeron
alimentos y bebida. Cuando hubo acabado de saciar su hambre,
le mostraron la serpiente, y el milagro que el Todopoderoso
le había hecho.
Rabí
Iosei dijo: "Dichosa la tzadaka –caridad- que
salva de la muerte".
ENSEÑANZA
DERIVADA
La
fuerza de la caridad a través de dinero u otras utilidades,
otorgada a una persona en momentos cumbres, es implacable.
No obstante, debe tenerse en cuenta que también son
necesarias para la persona otras cosas, además de
los elementos mínimos que le permiten conservar la
vida.
Por
ejemplo, un individuo que no tiene un techo, o dinero para
pagar sus gastos básicos, puede llegar a sentirse
muy desanimado, pues son estos factores, determinantes en
la vida de la persona. La "tzadeká", tiene
poder suficiente, como para ayudar al individuo a superar
esos momentos, y provocar que su situación se revierta.
UN
CASO EJEMPLAR
4Rabí
Iosei Aglili se había casado con su sobrina, la hija
de su hermana. Ella, en vez de tratarlo bien, y de acuerdo
a su status de erudito reconocido por los más grandes
sabios, lo avergonzaba delante de sus alumnos. Ellos dijeron
a su maestro: "Rabi: abandónala, pues no te
respeta, ni se adecua a tu honor".
El
erudito les respondió: "El importe que fue declarado
en el documento de casamiento –ketuvá-, y que
le tendría que abonar en caso de divorcio es muy
alto. No está dentro de mis posibilidades pagar esa
suma".
Los
alumnos escucharon la respuesta, y comprendieron la situación
de su maestro.
Un
día, él (Rabí Iosei Aglili) tras la
terminación del estudio en el "Beit Hamidrash"
(salón donde se estudia), dijo a su amigo Rabí
Elazar ben Azaria: "Rabi, subamos a mi casa a comer".
Rabí
Elazar ben Azaria aceptó el convite. Ambos ingresaron
a la vivienda, y de inmediato la mujer del anfitrión
apareció en escena, mostrando un rostro de enojo,
tras lo cual se retiró. Ella actuó como una
mujer cruel, que prepara la comida a su marido, y en el
momento de sentarse a la mesa para comer, lo recibe de mala
manera.
Rabí
Iosei Aglili observó aquella cacerola que se hallaba
sobre el "kiraiim" (cocina de la época).
Enseguida preguntó a su esposa: "¿Hay
allí algo para comer?".
La
señora respondió a su esposo: "Hay unas
verduras hervidas".
El
marido fue hasta donde se hallaba la cacerola, la destapó,
y aparecieron frente a sus ojos, deliciosas presas de pollo.
Rabí
Elazar ben Azaria comprendió enseguida la situación
que se vive en la casa. No obstante se sentaron a comer,
y al cabo de unos minutos, Rabí Elazar dijo a su
amigo: "Rabi, ¿no dijo ella que había
verduras en la olla. Sin embargo nosotros encontramos presas
de pollo?".
Rabí
Iosei Aglili le respondió: "Le ha sucedido a
ella un milagro, y las verduras se convirtieron en presas
de pollo". (Dijo esto para no avergonzar a su esposa).
Cuando
hubieron culminado la comida, Rabí Elazar ben Azaria
dijo a Rabí Iosei Aglili: "¡Abandona a
esa mujer. Ella no se conduce contigo de manera respetuosa,
ni te honra como mereces!".
Rabí
Iosei Aglili le confesó: "El importe que fue
declarado en el documento de casamiento –ketuvá-,
y que le tendría que abonar en caso de divorcio es
muy alto. No está dentro de mis posibilidades pagar
esa suma".
Rabí Elazar ben Azaria, que era muy rico, le dijo:
"Nosotros, tus alumnos, pagaremos a tu mujer la suma
esa, y te divorcias de ella".
ALUMNO
FIEL
Tal
como lo manifestó Rabí Elazar ben Azaria,
así aconteció. Abonaron la suma requerida,
y el divorcio se llevó a cabo. Luego le presentaron
a Rabí Iosei Aglili una mujer más buena, y
se casó con ella.
La
ex esposa de Rabí Iosei Aglili, por su parte, a causa
de sus pecados, cayó en manos del guardián
de la ciudad, con quien formalizó matrimonio. Los
días pasaron, y el nuevo marido contrajo una enfermedad
que terminó dejándolo completamente ciego.
El
matrimonio, luego de esta desgracia, no tenía dinero
para vivir, por eso, la mujer llevaba al marido por toda
la ciudad, para pedir limosna, y así poder pagar
los gastos de cada día. La señora lo conducía
por todos los barrios de la ciudad, menos por el que vivía,
Rabí Iosei Aglili. Se comportaba de esa manera, porque
le daba vergüenza aparecer en ese estado humillante
frente a su ex esposo.
El
nuevo marido de la señora, antes de quedar ciego,
había adquirido un conocimiento pleno de todas las
calles, merced a su trabajo de guardián de la ciudad.
Por eso, él se dio cuenta de la actitud de su esposa,
y le preguntó: "¿por qué no me
llevas al barrio donde vive Rabí Iosei Aglili. Ya
que escuché que ayuda a la gente, y seguramente será
generoso también con nosotros?".
La
mujer le respondió: "Sucede que fue mi anterior
marido, y no tengo coraje de estar frente a él, y
ver su rostro".
TIEMPO
MAS TARDE
Un
día, se acercaron hasta la vecindad donde moraba
Rabí Iosei Aglili, y el hombre comenzó a agredir
a su esposa, a tal punto que los gritos de ellos se escuchaban
a lo lejos. El ex marido de ella, que era Rabí Iosei
Aglili, oyó las voces, y caminó en dirección
de las mismas. Llegó hasta el lugar, y se detuvo
frente al individuo, tras lo cual le dijo: "¿por
qué la golpeas?".
El
sujeto respondió: "Sucede que cada día
ella me hace perder el dinero de esta calle en la que vives".
Tras
haber escuchado, Rabí Iosei Aglili los ubicó
en una de sus propiedades que tenía en otra vecindad,
y les enviaba lo necesario para sus gastos todos los días.
Hizo esto basado en lo que declara el versículo:
"de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)". (Isaías 58: 7)
NUEVO
EJEMPLO
Otro
caso similar, aconteció en la época de Rabí
Tanjuma (por los años 200 de la era común).
En ese entonces, hubo una gran sequía, y el pueblo
necesitaba urgentemente lluvia.
Por
esa razón, dijeron a Rabí Tanjuma: "Rabi:
decreta ayuno público sobre la población para
que descienda lluvia".
El
erudito decretó ayuno público el día
lunes. Luego hizo lo mismo el jueves, y volvió a
decretar ayuno el lunes siguiente. Pero ni una gota de lluvia
cayó.
Al
contemplar la situación, el sabio ingresó
al Beit Hamidrash (salón de estudios), y comenzó
a disertar, mencionando palabras que despierten los corazones
de la gente, para que se arrepientan de las faltas cometidas
y se encarrilen por la buena senda.
Luego
el Rabí dijo: "Todo el pueblo realice actos
generosos con su prójimo, dando al otro lo que necesita.
De esta manera, el Todopoderoso será generoso con
vosotros, trayendo la lluvia".
Todos
salieron a hacer lo que el Rabí solicitó,
y mientras los pobladores estaban abocados a cumplir el
mandato, uno de ellos se levantó, fue a su casa,
tomó todo lo que tenía y salió para
repartirlo.
En
el camino, se topó con su ex mujer. Ella le dijo
(hablándole en tercera persona): "Haz caridad
con esta mujer, pues desde el día en que salió
de tu casa, no ha visto el bien".
El
individuo al verla con la ropa vieja y remendada, padeciendo
una gran aflicción, fue invadido por un pensamiento
de generosidad y le dio. Se basó en lo que está
escrito "de tu carne (tus parientes) no te olvides
(desentendiéndote de ellos)". Ya que esta señora
había sido en el pasado pariente de él, cuando
era su esposa.
UNA
BLASEFEMIA
En
el preciso momento en que este hombre hablaba con ella,
y le daba dinero, fue avistado por un sujeto. Este pensó
que el individuo divorciado está cometiendo una infracción
severamente penalizada por el tribunal, ya que está
prohibido realizar transacciones con la ex mujer, por ser
que pueden llegar a tentarse, y cometer un pecado.
El
sujeto que los vio, trajo testigos para que vean lo que
acontece, y fue a ver a Rabí Tanjuma para contarle:
"Rabi: Tú estás sentado aquí,
ayunando, mientras el pecado se hace presente entre la gente".
El
erudito le preguntó: "¿Qué has
visto?".
El
sujeto respondió: "He avistado a fulano, que
hablaba con su ex mujer. Y no solo eso, sino que también
le dio dinero".
Rabí
Tanjuma solicitó traer al hombre. Para ello, fueron
designados unos enviados, quienes lo trajeron e hicieron
parar frente a los sabios y ancianos, responsables de verificar
que el ayuno público se lleve a cabo de manera apropiada
y santa. El objetivo es, para que el pueblo abandone los
pecados, y sean quitados del medio los "estorbos"
que impiden el descenso de la lluvia.
Rabí
Tanjuma le dijo: "Hijo mío: ¿tú
sabes que la tierra y los pobladores se hallan en medio
de una gran aflicción, y pese a ello fuiste y hablaste
con tu ex esposa?. Y no solo eso, ¿sino qué
además le diste dinero sospechosamente?".
El
acusado respondió: Rabi: ¿acaso un día
no enseñaste respecto al versículo que declara:
'de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)', qué se refiere a la ex mujer, a la cual
el ex marido, si da dinero a ella, para poder pagar sus
gastos existenciales, está cumpliendo un precepto?.
Además, hoy mismo dijiste: 'Todo el pueblo realicen
actos generosos con su prójimo, dando al otro lo
que necesita. De esta manera, el Todopoderoso será
generoso con vosotros, trayendo la lluvia'.
El
hombre prosiguió su relato: Aconteció cuando
yo salía para dar a los que necesitan, que me encontré
con mi ex esposa, la cual me dijo: 'Haz caridad con esta
mujer, pues desde el día en que salió de tu
casa, no ha visto el bien'. Y yo, al verla con su vestido
gastado y remendado, carente de todo, me apiadé de
ella y le di, basándome en el versículo 'de
tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)' (Isaías 58: 7)
En
ese momento, Rabí Tanjuma alzó su rostro al
cielo y dijo: "Amo del universo: este hombre que es
de carne y huesos, cuando vio a su ex esposa, a la cual
repudiaba, igualmente, se apiadó de ella y le dio,
sin estar obligado por ninguna ley, solo por lo declarado
por el versículo 'de tu carne (tus parientes) no
te olvides (desentendiéndote de ellos)'. Tú,
sobre quien está escrito que eres: 'Piadoso y Misericordioso'
(Salmos 145: 8), y nosotros, que somos hijos de Tus hijos,
Abraham, Itzjak y Yaakov, y el alimento nuestro está
a Tu cargo, cuanto más que te apiadarás de
nosotros, dándonos lluvia, pese a nuestros pecados".
RESULTADO
Inmediatamente,
luego de estas palabras, comenzó a llover, la tierra
revivió, y todos los pobladores contaron con el agua
necesaria para todas sus necesidades.
Los
casos que hemos visto, son de cosas grandes hechas por personas,
en mérito de las cuales, recibieron una retribución
acorde. Pero en ciertas ocasiones, también algo muy
pequeñito que uno hace por el prójimo, puede
cambiar totalmente su vida, o su estado de ánimo.
A
través de una sola palabra amable por la mañana,
es posible cambiar el rostro triste y abatido del vecino,
por una sonrisa. Este pequeño acto puede influir
en este hombre de manera abismal, incluso, quizá
determine una modificación integral en la forma de
afrontar todo ese día.
Además,
tal vez, esta acción llevada a cabo por nosotros,
afecte también a los días subsiguientes de
nuestro vecino. Y no olvidemos que lograr la alegría
en el otro, es uno de los caminos que conducen a la persona
a heredar el mundo venidero (tratado de Taanit cap. 3).
Sin
ir más lejos, ayer iba yo caminando por una de las
calles del barrio contiguo, y veo a un individuo que sé
fehacientemente, sufrió la muerte de su hijo.
A
este hombre lo conocí hace un par de años
en una ceremonia de ingreso de un nuevo rollo de la Torá.
Estos eventos se realizan cuando se ingresa un rollo nuevo
a una sinagoga o institución donde se llevan a cabo
rezos y se requiere un rollo de Torá para leer. El
sitio donde se ingresaba este rollo era una institución
benéfica que recoge niños y jóvenes
con problemas e intenta meter en sus corazones un poco de
alegría que produzca un cambio positivo en sus vidas.
Para
la ocasión estaba presente el rabino principal de
Israel, quien contó públicamente todo lo sucedido
con este hombre, y reveló que se trata de alguien
que vive muy recatadamente, dando a entender que no cuenta
con grandes recursos económicos. Así y todo,
prosiguió el orador, donó un rollo de la Torá
que cuesta miles de dólares a esta institución
benéfica.
De
aquella sentida ceremonia habían pasado ya dos años,
pero aun recordaba muy bien el rostro del hombre y todo
lo que había acontecido con él. Por eso ahora,
que lo veo pasar cabizbajo, balbuceando algo que no alcancé
a entender, decidí acercarme sin demoras. Cuando
estoy a unos metros le digo: “¡Shalom Menashe!”.
El
varón muestra una expresión de alegría
en su rostro y me pregunta: ¿Cómo me conoces?
Le
conté que estuve en la ceremonia de ingreso del rollo
de la Torá por él donado y le hice saber que
fue algo muy emotivo.
Hablé
con él un par de minutos, y me confesó que
no es el único rollo que donó. Me señaló
otro lugar donde también depositó uno. Además,
me confesó que debió recaudar dinero y pedir
donaciones para hacer eso, ya que él no dispone de
medios suficientes para tal empresa. Luego de un breve dialogo,
nos despedimos y cada uno siguió su camino. El hombre
se fue con una sonrisa en el rostro.
OTRO
EJEMPLO
A
continuación transcribo un nuevo hecho que sucedió
esta semana.
Con frecuencia suelo recibir preguntas de personas que viven
en los distintos lugares del mundo, solicitando información
sobre los más diversos temas relacionados con el
judaísmo o también cualquier otra cuestión
de la vida que deciden compartir conmigo.
La
mayoría de esta gente que envía sus inquietudes
desconoce quien les responde, y tampoco saben a quien escriben,
ya que ingresan a la página de Internet que tenemos,
a la cual hemos llamado "Judaísmo Virtual",
y envían su pregunta, sin prestar atención,
o averiguar quienes son los responsables del sitio, o quienes
responden las preguntas.
Hace
unos días, recibí un mensaje, en el cual preguntaban
acerca del significado de la palabra "maná".
En el texto aludían que es algo de calidad urgente,
pues es una respuesta solicitada por la docente, para una
tarea de la escuela.
No
me llevó más que unos segundos escribir la
respuesta: "Maná es el alimento que caía
del cielo durante los cuarenta años que el pueblo
judío permaneció en el desierto después
de la salida de Egipto".
Hasta
aquí, todo simple y técnico, pero veamos el
mensaje de agradecimiento de esta persona (al cual copio
tal como lo envió, con letras mayúsculas,
y además se incluía una hermosa "carita"
-emoticón- que venía adjunta):
EL
MENSAJE
Hola
SHALOMMMM!!!!!!! que tal?? MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR LA
RESPUESTA DEL E-MAIL QUE MANDE!! LO QUE PASA ES QUE YO BUSCABA
Y BUSCABA PERO NO ENCONTRABA NADA LA VERDAD.... O SEA, NO
ENCONTRABA NINGUNA DEFINICION CONCRETA DE ESA PALABRA Y
LA NECESITABA PARA LA ESCUELA Q LA PROFESORA, MORA, NOS
DI JO QUE BUSQUEMOS! PERO YA ESTA, YA LA TENGO Y GRACIAS
DENUEVO!!!!!! CUALQUIER COSA SI TENGO ALGUNA DUDA SOBRE
LA TAREA PUEDO CONSULTARTE? SI NO TE MOLESTAAAA OBVIO!!!
AH Y OTRA COSA....USTED ES RABINO? DE ALGUNA ESCUELA? BUENO
NO T LLENO MAS DE PEGUNTAS JAJAAJA, SALU DOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS...
Denise.
El
texto muestra gran alegría en el prójimo,
merced a la respuesta obtenida, pues no sabía a quien
recurrir para solucionar su problema, y he aquí,
en forma simple y sencilla, la respuesta le "cayó
del cielo".
Ese
es el objetivo de la "tzedká", ayudar al
otro, y hacer que se sienta feliz. Y pese a que este último
caso, es algo muy pequeño comparado con los que vimos
arriba, es un ejemplo claro de que no siempre es indispensable
el dinero, sin él, igual se puede dar.
Al ser la "tzedaká" algo tan grande y poderoso,
es menester esforzarse en cumplir este precepto de manera
óptima, dando al que necesita, con un rostro que
muestre alegría y generosidad, pues a través
de aquel que recibe lo que le damos, la bendición
llegará a nosotros, para que podamos disfrutar de
la vida, sin que nada falte en nuestros hogares.
Shabat
Shalom
R.
David ben Israel
Fuentes
utilizadas:
1
- Rashi
2 - Alshij
3 - Zohar Behar 110b
4 - Midrash Rabá Vaykrá 34: 14 - Talmud Yerushalmy,
tratado de Ketubot 11: 3 - Iebamot 62.
Enigmas y Misterios del Talmud y la Cabala
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las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.
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