El
séptimo día de Pesaj conmemoramos que los
Iehudim (judíos) cruzaron el Mar Rojo luego de partirse
este mismo, viendo así, como los egipcios se ahogaban
en las profundidades del abismo. Algunos malvados caían
como piedras, otros como paja... dependía la perversidad
del sujeto que con la misma moneda le pagaban. Los que caían
como piedras tenían menos pena, ya que perecían
más rápido; en cambio, los que se ahogaban
como paja, resurgían constantemente a la superficie
y demoraban mayor tiempo en fallecer.
Nuestros Sabios nos enseñan que fueron muchas las
disputas de los Bené Israel (hijos de Israel) al
percibir que el Faraón se había arrepentido
de haberlos dejado ir e iba por ellos.
Pero un hombre llamado Najshón ben (hijo de) Aminadab
(a su vez hermano de Elisheva, esposa de Aharón)
no lo pensó dos veces. Se arrojó al mar hasta
que las aguas le llegaron al cuello. Hizo su máximo
esfuerzo. Hasta donde pudo realizó. Era consciente
que para que la salvación de Di-s sea posible, el
individuo debía realizar sus máximos esfuerzos.
No sirve argumentar: "Di-s me salvará"
quedándose de brazos cruzados.
Luego de aquello, Hashem, por fin, partió las aguas,
como todos ya conocemos.
No entraremos en detalles acerca de los milagros que ocurrieron
en el mar mismo, pero sí nos detendremos a reflexionar
acerca de este pequeño suceso.
En la cotidianidad también nos enfrentamos con dificultades
a los que no les vemos posible salida.
"No, de esta sí que no salgo". Realmente
nos asombramos mucho de cómo pudo ser que finalmente
la solución llegó. Cómo aquel examen
fue exitoso y qué hizo que tantos clientes adquieran
ese producto que estaba tan "out". ¿Cómo
explicar estos sucesos? ¿Podremos aproximarnos a
cálculos Divinos?
Cuando el individuo piensa que tiene la "fuerza"
y el "poder" para realizar tal o cual cosa, Di-s
le dice: "Ok, prueba tú... si te crees tan listo,
¡adelante!". Sólo cuando el individuo
reconoce que "ya no queda más lo que hacer",
es cuando el Todopoderoso da una solución o se acerca
a ella.
Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y saber
agachar la cabeza para que la salvación tenga lugar.
No creer que "las sabemos todas", o que por nuestra
"inteligencia" o "picardía" ganaremos
tal fortuna o prestigio académico.
No debemos olvidarnos que la partición del Mar Rojo
no fue una sola vez en la historia. En realidad, históricamente
se fragmentó en más de una oportunidad (tal
como lo relata el Talmud en el tratado de Sanedrín),
pero muchos "mares rojos" se parten cotidianamente,
casi sin darnos cuenta. Y a nosotros mismos...
Basta con que miremos nuestro propio organismo. El sistema
circulatorio, respiratorio, nervioso, reproductor, excretor,
digestivo. ¿Cómo se explica que una gran máquina
humana funcione unánimante las veinticuatro horas
del día? ¡No tiene descanso! ¿Y el recalentamiento
energético en dónde quedó? (un médico
podría dar más detalles de todos estos milagros...
¿¡o acaso pueden llegar a existir aquellos
profesionales ateos, luego de ver tantas bondades Celestiales?!).
Muchas personas se cuestionan: "¡la muerte súbita
es algo inexplicable!", más bien yo exclamaría
al revés: "¡la vida es inexplicable!".
¿Cómo se explica aquello que una persona debe
vivir?, hay materia, órganos, plasma, pero ¿qué
es lo q lo propulsa a vivir?. Un verdadero milagro Divino.
Así también el sistema solar, los planetas,
los astros, las constelaciones...
Si el Sol estaría un milímetro más
lejos de la Tierra, moriríamos congelados (Di-s no
permita). Y si se encontraría un milímetro
más cerca de nosotros, pereceríamos quemados
(Di-s no permita).
Pero no... Todos sabemos que en la posición justa,
correcta y exacta se encuentra este mismo. Tenemos frío,
tenemos calor, pero no al punto de que corran peligro nuestras
vidas.
Así también, somos conscientes que la Tierra
gira alrededor del Sol y aun así no sentimos aquel
efecto. En momentos deberíamos estar "patas
para arriba".
No solamente que damos vueltas constantemente, sino que
Hashem hace que pensemos que estamos con "los pies
en la Tierra". Es un efecto mágico. Dar trompos
sintiendo que esto mismo no sucede (¿qué director
de Hollywood puede realizar esta técnica?).
Ahora es el momento propicio para que cambiemos nuestra
perspectiva para afrontar el día a día. Para
retomar fuerzas en nuestro espíritu y fe. Para renovarnos.
Veamos la siguiente explicación para ampliar la idea
última:
"Guardarás el mes de Aviv -primavera- (se refiere
al mes de Nisan), y harás pascua a Di-s, tu Di-s;
porque en el mes de Aviv te sacó tu Di-s de Egipto,
de noche" (Deuteronomio 16:1).
El Rambán (Najmánides) aprende de este versículo
que existe una obligación en Pesaj de recordar que
salimos de Egipto en el mes de la primavera.
¿Qué tiene de especial recordar algo tan insignificante
como la estación en la que ocurrieron los grandes
milagros? ¿Con qué criterio se nos exige este
precepto?
La Torá quiere que a través de esta Mitzvá
nosotros ganemos autoestima y confianza para cambiar nuestros
actos y conductas. Sabido es por todos nosotros, que en
la primavera todo se renueva. Las flores, los árboles,
todos toman su color especial y característico.
Por eso el Rambán determina que hay una obligación
de recordar en Pesaj que salimos de Egipto en el mes de
la primavera, para conscientizarnos que ahora es el momento
propicio para cambiar. En donde todo se renueva. También
los humanos...
Alan J. Owsiany
es Consultor Psicológico (Counselor). Al terminar sus estudios de bachillerato,
estudió 1 año en Yeshivat "Kneset Jizkiahu" - Kfar Jasidim
(Rejasim, Israel).
En la actualidad
trabaja de docente integrador y acompañante terapéutico en una
escuela ortodoxa de la comunidad.
Ocasionalmente
da clases particulares a alumnos con dificultades en el aprendizaje y/o en la
conducta.
Desde la psicología
humanística existencial (enfoque al que toma como columna vertebral),
se esmera en aplicar su profesión dentro del marco de la Torá
y las mitzvot.
Alan dedica
media jornada del día al estudio del Talmud y otros contenidos judaicos
en un Kolel.
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