Pirkei Abot

 Mishná 1 (1ª parte) 

Moshé recibió la Torá de (Hashem que se  reveló   en   el  monte)  Sinaí    y   la entregó    a    Ieoshúa.   Ieoshúa  a   los ancianos, y  los  ancianos la entregaron a  los  hombres  de  la  Gran Asamblea. Ellos   dijeron   tres   cosas: sean circunspectos en el  juicio,  establezcan muchos  alumnos  y  hagan vallado a la Torá. 

Moshé recibió la Torá de Sinaí  

Podemos apreciar en el Jumash (Pentateuco), donde versa: "1Estos son los estatutos, sentencias judiciales y leyes ("Torot") que otorgó Hashem entre Si y los hijos de Israel en el monte Sinai por intermedio de Moshé".

La palabra "2Torot" (que es el plural de Torá), representa la Torá escrita y la oral con todas sus ramificaciones, detalles y derivados.

Comprendemos entonces del final del versículo "por intermedio de Moshé", 3que todo lo que se mensiona en la primera parte del mismo, es decir lo concerniente a estatutos y sentencias judiciales, ya sea con relación a la ley escrita u oral con todas sus explicaciones, fueron dadas al pueblo de Israel por intermedio de Moshé en el monte Sinai.  

Todo comenzó así: como versa en el primer libro de la Torá,  "Bereshit" (conocido como "Génesis"): Abraham engendró a Itzjak, y este a Iaacov a quién le nacieron Reubén, Shimón, Levi, Ieudáh, Isajar, Zevulún, Iosef, Biniamín, Dan, Naftali, Gad y Asher.

Iosef fue vendido por sus hermanos a Mitzraim (Egipto), por causa que contaba a su padre lo que veía mal en la conducta de ellos, motivo que despertó ira en sus hermanos y lo vendieron. Allí, en Mitzraim, Iosef progresó mucho política y económicamente, llegando a ser nombrado virrey del Faraón (Paró en hebreo), y con todo ese poder acumulado, vivía cómodamente junto a su esposa y dos hijos que le nacieron Efraim y Menashé. Ocurrió que sobrevino sobre la tierra una época muy magra en la cual no había alimento y la gente desesperaba de hambre, a tal punto que vendieron prácticamente todos sus bienes incluidas sus tierras  y hasta llegaron a ofrecerse de propia voluntad convertirse en esclavos del Faraón, todo esto a cambio de un poco de víveres.

Iosef había almacenado en los años de abundancia mucho cereal en los depósitos, ya que él mismo había profetizado que sobrevendrían siete años de abundancia y luego siete de hambre. Y la población de Mitzraim hacía todo esto que narramos a cambio de un poco de provisiones, inclusive los propios hermanos de Iosef llegaron hasta esas tierras para comprar alimentos, pero este no se reveló ante ellos, quienes no pudieron reconocerlo por causa que cuando lo vendieron no tenía barba y ahora si, ya que habían transcurrido diecisiete años, motivo que le cambió el aspecto del rostro y se tornó irreconocible.

Al principio Iosef trató a sus hermanos con dureza, pero cuando ya no pudo contenerse los llevó a su casa, sirvió un banquete y allí se revela y les ordena que  traigan a su padre; y a ellos mismos, que vengan con todas sus pertenencias y familias.

Hicieron como su hermano les dijo, y una vez que llegaron, les fueron otorgadas, con el consentimiento del Faraón las tierras de Goshen donde viviría Iaakov, quién fue llamado por Hashem con el nombre de Israel, junto a los suyos por el resto de su vida.

Sucedió que poco antes de entregar su alma al Creador, Israel presintió que le faltaba poco y convocó a Iosef informándole que  "4Ahora, tus dos hijos que te nacieron en Mitzraim antes de mi venida hacia ti serán para mi; Efraim y Menashé como Reubén y Shimón serán para mi.  Pero los hijos que engendrares después de ellos, para ti serán, por el nombre de sus hermanos serán llamados en su heredad". Luego Israel bendijo a todos sus demás hijos. Solo cabe destacar que de aquí vemos como los dos hijos de Iosef pasaron a ser como hijos directos de Iaakov, y tenemos cuales son los doce hombres que se convertirían en los padres de las doce tribus de Israel; quedándonos  finalmente que Reubén, Shimón, Ieudáh, Isajar, Zevulún, Biniamín, Dan, Naftali, Gad , Asher, Efraim y Menashé (que toman el lugar de Iosef) son las doce tribus de Israel. 

Apreciamos que entre ellos no figura Levi, y es por causa que Hashem separaría a esta tribu de las demás, como versa: "5Y habló Hashem a Moshé diciendo: he aquí que Yo he tomado a los Levitas (descendientes de Levi) de entre los hijos de Israel en sustitución de todo primogénito que abre la matriz de entre los hijos de Israel, los Levitas serán pues para Mi". Ya que en un principio, eran los primogénitos los que realizaban el servicio sagrado, pero cuando participaron en el pecado de la construcción del becerro de oro, Hashem los retiró del cargo y nombró en su lugar a los Levitas quienes no tomaron parte en este hecho, haciéndoles saber además que no tendrán parte ni heredad en la tierra de Israel, porque El mismo (Hashem) es su heredad.

Todos los varones que ingresaron a Mitzraim (Egipto) eran setenta almas y habitaron plácidamente en tierras de Goshen, que les habían sido destinadas para tal fin por el mismo Faraón.

Pasaron los años y pereció toda esa generación tras lo cual se levanta un nuevo mandatario que no conoció a Iosef, quién esclavizó y condenó a trabajos forzados al pueblo judío, los cuales se reproducían de manera impresionante, pues más los oprimían con ardua tarea, más procreaban.

Entre tanta aflicción nace Moshé, quién debió ser arrojado a las aguas del río Nilo en una canasta, pues regía un decreto del rey de exterminar a todo varón que nazca, por lo que sus padres en un desesperado intento por conservar la vida del niño, lo depositan en el sitio y condiciones que recién mencionamos.

La hija del Faraón rescata a la criatura adoptándolo, y haciéndolo crecer en el palacio real.

Tiempo más tarde, Moshé debe huir a Midián, pues el rey pretendía liquidarlo tras haberse enterado que el niño adoptado por su hija asesinó a un guardia egipcio tras golpear a un judío.

Allí contrae enlace con Tzipora, hija de Itró, y les nació un varón al que llamaron Guershom.

Al cabo de muchos días fallece el rey de Mitzraim, motivo que provoca un instante de alivio al pueblo judío, quienes aprovechan ese suspiro para clamar a Hashem, pues mientras permanecían bajo el yugo del cruel mandatario, no lo pudieron hacer, ya que vivían atormentados permanentemente bajo el rigor de las exigencias que se les propinaban.

Hashem escucha el llanto desgarrador de Su pueblo, pidiéndole auxilio y convoca a Moshé en manos de quién encomienda la tarea de sacar a los judíos de Egipto con el fin de liberarlos y conducirlos a la tierra prometida: Israel.

Suceden muchas cosas relevantes, entre ellas las diez plagas que recaen sobre el Faraón y sus súbditos. Luego de esto, como a la medianoche, a los quince días del mes hebreo de Nisán en el año 2448, Israel es liberado y atraviesan el mar que se abrió ante ellos en doce túneles. Llegan a la otra orilla y pueden apreciar como sus perseguidores que salieron tras ellos para capturarlos resultan ahogados por el agua que se cerró sobre sus cuerpos desmoronándose a su vez las paredes de hielo que formaron los túneles que permitieron a los judíos pasar al otro extremo.

Cuarenta y nueve días contaron desde que salieron en libertad y se disponían a recibir la sagrada Torá.  Moshé había ordenado a todo el pueblo purificarse tres días antes de la fabulosa entrega. Es entonces cuando al día cincuenta de la salida de Mitzraim en el monte Sinaí, se comienzan a escuchar y vislumbrar truenos, relámpagos y la voz del shofar (cuerno de carnero) se oyó muy fuerte; todos temieron y el monte Sinaí emanaba mucho humo asemejándose a un horno, lo que incrementó el temor de la población. El mundo se paralizó en ese instante y Hashem pronunció los dos primeros mandamientos, pero la gente aterrorizada que veía las llamaradas que brotaban, más el estruendo del shofar y el humo,  se alejaron y pidieron a Moshé que Hashem le hable a él, y luego este al pueblo. Así recibió la Torá del Sinaí aprendiendo además, todos los detalles de las leyes, sus explicaciones y ramificaciones, directamente de Hashem.

Explicación escrita: Leilui Nishmat: Abi u mori "Israel ben Peshl"

  • 1 - Vaikrá (Levítico) 26: 46.

  • 2 - Rashi  en Vaikrá 26:46.

  • 3 - extraído del comentario al Pentateuco: Sifré

  • 4 - Bereshit (Génesis) 48: 5 - 6

  • 5 - Bamidbar (En el desierto) 3: 11

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